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Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario:

desarrollado por Vida con calidad, A. C.

Prevención Socia l de la Vio lenc ia

Serie salud comunitaria

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense mediante la Agencia de Estados

Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid). El contenido de esta publicación es responsabilidad única de sus autores y no refleja de ninguna manera las opiniones de usaid o del

Gobierno de los Estados Unidos de América.

“Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario:

desarrollado por Vida con calidad, A. C. (viccali)”

Impreso y hecho en México, 2015

Derechos reservados www.pcc.org.mx http://www.pcc.org.mx

Contenido

Presentación

Introducción

1. Antecedentes

2. Contexto

3. Supuestos y enfoque de prevención

4. Proceso de intervención

5. Periodo estimado de implementación

6. Sistematicidad de implementación

7. Evaluabilidad

8. Eficacia

9. Sostenibilidad

10 Replicabilidad

10.1 Condiciones contextuales bajo las que es posible

replicar esta práctica

10.2 Condiciones o factores de gestión determinantes

para la viabilidad de réplica

10.3 Recomendaciones para la implementación

11. Conclusión

P r e s e n t a c i ó n

El Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) es financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid, por sus siglas en inglés), en el marco de la cooperación entre los gobiernos de México y los Estados Unidos de América, derivado del Pilar IV de la Iniciativa Mérida.

En coordinación cercana con la Subsecretaría de Prevención Social y Participación Ciu-dadana de la Secretaría de Gobernación (Segob), el pcc impulsa una estrategia de ges-tión local para la prevención social de la violencia orientada al fortalecimiento de la cohesión social en comunidades específicas, donde la convivencia y la participación ciudadana se han visto debilitadas.

En el marco de esta cooperación, el pcc desarrolló un programa de donaciones de 2011 a 2014 para dar vida a su estrategia de gestión local para la prevención social de la violencia en los nueve polígonos de intervención distribuidos equitativamente entre las ciudades de Tijuana, Baja California; Ciudad Juárez, Chihuahua, y Monte-rrey, Nuevo León.

La sistematización de la práctica: “Niños y jóvenes resilientes en su contexto co-munitario” desarrollada de noviembre de 2012 a noviembre 2013 por Vida con calidad, A. C. (viccali) en Monterrey, Nuevo León, forma parte de este programa de donaciones.

La sistematización “Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario” es parte de la serie “Salud comunitaria” de la línea de producción de conocimiento del pcc, constituida por varias series temáticas que buscan aportar a la ciencia de la preven-ción social de la violencia y la delincuencia en México y en la región latinoamericana.

La presente sistematización ha sido desarrollada por la consultora Maylí Sepúl-veda Toledo, con la supervisión de la consultora coordinadora para las siste-matizaciones en salud comunitaria, Katia Cecilia Ornelas Núñez; de Francisco Castellanos, Coordinador del Programa Jóvenes y Comunidad; Leonardo Ramos Rojas, el consultor coordinador general para todas las sistematizaciones, y bajo la Coordinación de Gestión del Conocimiento del pcc, a cargo de Guillermo Váz-quez del Mercado.

Sistematizar la práctica de viccali ha sido una experiencia enriquecedora para com-prender cómo mediante el desarrollo de un conjunto de estrategias consistentes en la elaboración de diagnósticos para identificar el tipo de violencia que prevale-ce en la zona y sus principales necesidades (atención psicológica individual y grupal, así como talleres en escuelas sensibles a la perspectiva de género) se fortalece la resiliencia y la recuperación de víctimas y testigos de la violencia (particularmente en niños, niñas, jóvenes, mujeres, hombres y adultos mayores en su calidad de cuida-niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali) dores o tutores). Todo ello en habitantes del polígono Independencia, en Monterrey, Nuevo León.

Es por ello que las organizaciones que estén interesadas en replicarla podrán contar con algunos de los elementos necesarios para adaptarla a su entorno y con un refe-rente calificado como una Buena Práctica.

Esperamos que este aporte sea de utilidad para robustecer las capacidades de las personas e instituciones interesadas en la prevención social de la violencia, a fin de que puedan diseñar planes de intervención comunitaria más eficientes y más cerca-nos a las necesidades reales a nivel local y, sobre todo, comunitarios.

Antonio Iskandar Director Programa para la Convivencia Ciudadana

I n t r o d u c c i ó n

La sistematización de experiencias, como ejercicio de producción de conocimiento crítico y de aprendizaje desde la práctica, va mucho más allá de la mera recopilación de datos o de la narración de eventos. Implica la reflexión en un marco de referencia histórico y no sólo conceptual con el fin de construir nuevos conocimientos.

El objetivo de la sistematización es recuperar las prácticas y los aprendizajes gene-rados en ella para identificar todos los elementos que se van generando desde la visión de los diferentes actores. No se limita a la estructura o lógica del proyecto original y sus pretensiones, es decir, puede y debe incorporar otras dimensiones que surgieron durante el proceso de implementación y que pudiesen estar relacionados o no con la premisa de la cual partió.

Es importante aclarar que la sistematización de experiencias, la evaluación y la investigación social se retroalimentan mutuamente y todas ellas contribuyen al mismo propósito general de conocer la realidad para transformarla. Sin embar-go, la dimensión metodológica de la primera (que puede implicar el uso de las otras dos) no es sustitutiva, es decir, de lo que se trata es de hacer una interpre-tación lógica-crítica del proceso para generar conocimientos y aprendizajes que sean potencialmente replicables en el ámbito de la práctica de una intervención social en materia de prevención.

“Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario” es un programa que im-pulsa un modelo de atención oportuna e integral a personas que han sufrido el impacto de la violencia, ya sea directamente o como testigos de ésta en el polígono Independencia, ubicado en una zona de alta marginalidad y conflicto en Monterrey, Nuevo León.

Los resultados de la sistematización de esta práctica permitieron conocer las con-diciones del contexto y de gestión necesarias para su réplica en otras localidades.

Una de las particularidades que presenta este modelo es que pone en el centro de atención a niños, niñas y jóvenes desde una perspectiva sistémica. Esto con el fin de atenderlos y fortalecerlos en el ámbito comunitario y en las escuelas, así como a las personas que integran su núcleo principal, conformado por mujeres, hombres (madres, padres) y otros miembros de la familia (abuelos y abuelas). Lo anterior a fin de otorgarles un conjunto de herramientas que les permiten sobreponerse a situaciones en las que son víctimas o testigos de violencia, así como a mejorar sus relaciones interpersonales y comunitarias.

Por otro lado, su trabajo es innovador debido a la incorporación de los siguientes tres ejes transversales. El primero es el concepto de víctimas establecido por la onu, niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali) que comprende un amplio espectro de clasificación de personas y situaciones bajo esta categoría. El segundo es el enfoque de género que para viccali es imprescindi-ble, ya que las mujeres se han convertido en uno de los sectores más vulnerables en el combate al narcotráfico, ya sea como víctimas directas o indirectas. Esta pers-pectiva también se encuentra en las actividades para promover masculinidades no violentas en jóvenes. Y el tercero es la resiliencia, concepto articulador que integra y ofrece la posibilidad de cambio durante el proceso de intervención y a la vez genera habilidades que se conservan una vez que el proyecto ha concluido.

El presente documento de sistematización está estructurado de acuerdo a dos ob-jetivos primordiales. El primero es mostrar la operación y los procesos con los que se ha desarrollado la práctica, con el fin de que a partir de la experiencia se puedan evidenciar los aprendizajes. El segundo es que se conozca la metodología utilizada y de esta forma ofrecer una herramienta útil para posibilitar que cualquier organización de la sociedad civil o institución pública desee desarrollar una práctica similar adap-tada a su contexto local. A continuación se muestra la estructura de contenidos:

• En el apartado uno se presentan los antecedentes de “Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario” en su marco institucional, sus ob-jetivos, su público objetivo y beneficiarios, sus características y logros, así como el detalle de la metodología mediante la cual se realizó el proceso de sistematización.

• En el apartado dos encontrarán el contexto en el que se desarrolló la prác-tica, sus características, la infraestructura disponible, sus principales acto-res, la problemática y las vinculaciones y relaciones causales.

• En el capítulo tres se desarrollan los supuestos y el enfoque de prevención utilizado en la práctica.

• En el capítulo cuatro se detallan las fases del proceso de intervención con la explicación del proceso y sus temporalidades.

• En el capítulo cinco se encuentra la sistematicidad de su implementación.

• En el capítulo seis está todo lo relacionado con la evaluabilidad de la prác-tica, en donde se describen los mecanismos para el monitoreo, los instru-mentos de evaluación y los indicadores.

• El capítulo siete contiene la eficacia de la práctica en términos de resulta-dos o impactos.

• En el capítulo ocho están los factores externos e internos vinculados con la sostenibilidad de la intervención.

• El capítulo nueve describe el potencial de replicabilidad, es decir, las re-comendaciones para su implementación en otras geografías y contextos.

• Por último, en el capítulo diez, encontrarán las conclusiones de la práctica que permiten resumir todos los elementos destacables de su experiencia.

Antecedentes

Vida con calidad, A.C. (viccali) se constituyó legalmente en 1999. Desde su fun-dación, la organización ha estado dedicada a la reconstrucción del tejido social, mediante el desarrollo de una metodología propia dirigida a detectar, prevenir y atender la violencia en sus diversas modalidades y ámbitos. Al inicio, las actividades se centraron en la elaboración de diagnósticos sobre la violencia hacia las mujeres, así como en el diseño de estrategias de intervención orientadas a visibilizar, atender y prevenir la violencia.

Con el paso del tiempo, la organización identificó el carácter complejo y multidi-mensional de la violencia como fenómeno social, lo que implicó ampliar su modelo de atención a fin de abarcar el trabajo con individuos (hombres y mujeres), las re-laciones interpersonales y familiares, las comunidades y la sociedad en su conjun-

to. Actualmente viccali trabaja en el fortalecimiento del tejido social, a través de la prevención y atención de la violencia, con el fin de fomentar el desarrollo y elevar la calidad de vida en la comunidad. Su misión es “proporcionar herramientas para prevenir y desactivar la violencia”.

En el 2013, viccali postuló la práctica “Niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario”, con fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid), a través del Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc), con la que se propuso brindar atención oportuna e integral a personas que han sufrido el impacto de la violencia, así como a testigos de violencia ejercida por el crimen organizado en el polígono Independencia, en Monterrey, Nuevo León.

El proyecto consistió en el desarrollo de un conjunto de estrategias para fortalecer la resiliencia y recuperación de víctimas y testigos de la violencia. La tarea en el me-diano y largo plazo es que las personas cuenten con más y mejores herramientas para superar los daños que implica la exposición cotidiana a la violencia, para pos-teriormente desarrollar mecanismos de prevención que mitiguen su impacto y les permitan desenvolverse en sus diversas relaciones sociales.

niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

El proyecto inició en diciembre de 2012 y terminó en noviembre de 2013. Sus be-neficiarios son personas que habitan el polígono Independencia, correspondientes a los siguientes grupos de edad: niñas y niños de 12 a 14 años, estudiantes de se-cundaria; jóvenes de 12 a 17 años, estudiantes de preparatoria; niñas y niños estu-diantes de primaria; grupo de madres y padres de familia, y un grupo integrado por mujeres y hombres adultos mayores en su calidad de cuidadores o tutores.

El modelo de viccali se estructuró alrededor de tres ejes transversales. El primero es el concepto de víctimas establecido por la onu, que comprende el conjunto de “per-sonas que individual o colectivamente hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que vio-len la legislación penal vigente en los Estados Miembros, incluida la que proscribe el abuso de poder”.1

El segundo eje transversal es el enfoque de género que para viccali es imprescindible debido que las mujeres se han convertido en uno de los sectores más vulnerables en el combate al narcotráfico, ya sea como víctimas directas o indirectas. La violencia hacia la mujer forma parte de los patrones culturales con los que las personas se educan y socializan, y en los que se distribuyen de manera desigual los derechos y oportunidades. En este contexto, las mujeres, al igual que niños, niñas y personas adultas mayores, están más expuestas a la violencia.

El tercer eje transversal es la resiliencia, concepto articulador que integra y ofrece la posibilidad de cambio durante el proceso de intervención y a la vez genera habilida-des que se conservan una vez que el proyecto ha concluido. El modelo postula que las personas resilientes logran mantener un equilibrio estable en su comportamiento ante un suceso traumático, sin afectar su rendimiento y su vida cotidiana. Las perso-nas resilientes, a pesar de haber crecido en condiciones de alto riesgo para su salud individual, pueden conservar estándares básicos de salud mental y ser socialmente funcionales. Este fenómeno, aparentemente propio de personas extraordinarias, es en realidad consecuencia de procesos adaptativos normales del ser humano.2

Con base en estas premisas, viccali construyó un modelo de atención de carácter multidisciplinario e interinstitucional. El análisis integral basado en diversas discipli-nas fortalece los servicios de asesoría y consulta en el área psicológica, y canaliza a instituciones especializadas (públicas y privadas) la asesoría jurídica.

A fin de lograr efectos continuos y persistentes, los programas de atención de viccali se basan en la cultura de la prevención. El propósito es ayudar a la comunidad y a los individuos que la integran a encontrar fórmulas sociales que les permitan resistir

1 Asamblea General de la onu (1985). Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder. Resolución 40/34.

2 Salgado Lévano, Ana Cecilia (2005). “Métodos e instrumentos para medir la resiliencia: una alternativa peruana”. Liberabit. Revista de Psicología, 10-11, pp. 41-48.

antecedentes colectivamente las situaciones de violencia y delincuencia, sin paralizarse frente al miedo y preservando, en lo posible, el bienestar y la calidad de vida.

Como se mostrará en los párrafos siguientes, para reforzar la resiliencia comunitaria el modelo de viccali identificó y potenció las capacidades que se encontraban laten-tes en cada uno de los grupos de población participantes. Por ejemplo, al sacar de su aislamiento e incrementar la autoestima de los adultos mayores que por razones familiares se encontraban a cargo del cuidado de las y los adolescentes. Esa situa-ción que viccali encontró al aplicar los primeros diagnósticos en las escuelas se con-virtió en una estrategia de trabajo integral, de la que obtuvo excelentes resultados.

De manera igualmente exitosa, las técnicas de trabajo utilizadas por viccali para acercarse a adolescentes y jóvenes, basadas en la creatividad y el juego, hicieron visibles en éstos su capacidad de liderazgo y su talento para las artes, características que no habían sido notadas ni por los propios jóvenes ni por sus familias.

Actualmente viccali ha logrado que niñas, niños, jóvenes y personas adultas mayores de ambos sexos cuenten con herramientas para ampliar los espacios de confianza y solidaridad, a través del conocimiento de los derechos humanos y las leyes que los protegen, así como mediante el reforzamiento de un sistema de valores universales.

Al desnaturalizar la violencia y contar con mejores herramientas para prevenir y evi-tar conductas delictivas, la disminución de la violencia se convierte en un esfuerzo real y permanente, que redunda en una mejor calidad de vida.

Según los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Nuevo León fue la entidad federativa que en 2010 tuvo la menor incidencia a nivel nacional de pobreza multidimensional (21.1% de su población). No obstante, en algunas zonas urbanas existen aún altos niveles de marginación. Con el propósito de impulsar un desarrollo más equitativo, el gobierno del estado diseñó una estrategia para determinar prioridades en sus programas y proyectos sociales. Fue así como se identificaron espacios terri-toriales donde se agudizan los rezagos sociales y económicos, a los que se les denominó polígonos de pobreza.3

El polígono Independencia es una región que se ubica en la zona sur/centro del Municipio de Monterrey. La colonia se formó hace poco más de un siglo, por lo que es una de las más antiguas de la ciudad. En ella se encuentran 2 912 vivien-das distribuidas en 88 manzanas, en las que viven alrededor de 9 461 personas.4 Entre los principales problemas detectados en esta colonia, se encuentran la alta participación de jóvenes de entre 15 y 17 años en pandillas, la delincuencia, la de-serción escolar y el desempleo. Asimismo prevalecen altos índices de consumo de drogas y alcohol, violencia familiar, embarazo temprano, venta de drogas y otros

3 “La definición conceptual de los polígonos de pobreza está basada en las técnicas para su ela-boración; se caracterizan por las variables aplicables a las unidades de observación –manzanas, viviendas hogares y sus miembros– y disponibles en censos y encuestas. La unión de conceptos, variables y datos estadísticos se trasladan hacia un sistema de información geográfica, base del modelo de intervención”. Secretaría de Desarrollo Social del Estado de Nuevo León (2013). Nuevo

León. Polígonos de pobreza urbanos. Indicadores Socioeconómicos, 2010. Unidad de Planea-ción”. Disponible en: http://www.nl.gob.mx/pics/pages/sdsocial_investigaciones_base/podepo-brezaurb.pdf Consultado el 5 de octubre de 2014.

4 Cifras tomadas de: Monterrey: Zonas de Atención Prioritaria Urbana (ZAPU’S) por colonia. Dis-ponible en: http://www.nl.gob.mx/pics/pages/sdsocial_convocatoriaosc2013_base/zapu.pdf

Consultado el 5 de octubre de 2014.

Contexto niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali) negocios ilícitos. La tercera parte de los hogares tienen jefatura femenina y cerca de 40% de sus habitantes tienen menos de 25 años. Esta zona es particularmente importante para los regiomontanos, ya que en el corazón de la colonia Indepen-dencia se encuentra la Basílica de Guadalupe, lugar de peregrinación anual de miles de personas.

El crecimiento desordenado de la colonia hacia el sur, con el tiempo ha provo-cado dificultades de acceso, escaso desarrollo de áreas públicas y falta de ilumi-nación, condiciones que la convirtieron en un centro de operaciones del crimen organizado. Vivir con miedo es una condición habitual en la colonia Indepen-dencia. Su naturalización y aceptación social constituye uno de los principales factores que ponen en riesgo el bienestar y el desarrollo de las personas. Quie-nes habitan en este territorio, generalmente sufren depresión, ansiedad, des-órdenes alimenticios, intentos de suicidio, trastorno de estrés post-traumático, entre otros síntomas. En niñas, niños, adolescentes y jóvenes, se presenta difi-cultad para la cercanía física, la intimidad y la confianza, alteraciones cognitivas, dificultades para el desarrollo del lenguaje, bajo logro académico y dificultades de socialización. La desesperanza y la falta de confianza en las autoridades han ocasionado problemas psicosociales que se reflejan en un desgaste de la salud mental, manifestaciones de odio, rencor y actos de violencia cotidiana.

La colonia Independencia es considerada como “intransitable” por el resto de los regiomontanos. Los proveedores de mercancía se resisten a entrar y la ca-rencia de un sistema de transporte público regular ha propiciado que el servicio lo otorguen taxistas sin registro formal, lo que eleva su costo. En un reportaje periodístico se menciona que “los que hace años fueron pandilleros se aliaron con grupos de la delincuencia organizada y conformaron una zona de exclusión.

Entre más arriba, más peligroso. Ahí los asesinatos, las casas de seguridad y el narcotráfico, tienen su coto de poder”.5

De acuerdo con lo expresado por algunos miembros de la comunidad, la calle Lago de Pátzcuaro es una especie de frontera que divide a la colonia en dos territorios, cada uno de ellos dominado por una banda de delincuentes. Esta división dificulta que las personas puedan trasladarse de una zona a otra. Por esta razón y a fin de asegurar que la intervención involucrara a los habitantes de uno y otro lado, viccali decidió trabajar en los planteles de educación secundaria ubicados a ambos extre-mos del polígono Independencia. De un lado, se trabajó en la Secundaria No. 13 Concepción T. Montemayor; en el otro, se trabajó en las Secundarias No. 43 Mel-chor Ocampo y No. 11 Juan Pablo Galeana.

Los resultados de los diagnósticos aplicados por viccali a jóvenes de estas secunda-rias mostraron que existe una naturalización de la violencia que se refleja en las aulas

5 González, Mayra (2012). “Es zona de exclusión la Independencia”. Reporte Índigo, 12 de diciem-bre. Disponible en: http://www.reporteindigo.com/reporte/monterrey/es-zona-de-exclusion-la-independencia Consultado el 7 de octubre de 2014.

contexto y en las relaciones de noviazgo. Las autoridades escolares describen a la población estudiantil como “difícil” y señalan el ausentismo como una situación recurrente, la cual se debe a que por lo menos una cuarta parte del alumnado ha sido víctima del crimen organizado, al sufrir la ejecución o desaparición forzada de algún familiar cercano (madre, padre o hermanos).

Asimismo, a partir de la información recabada por viccali para identificar las situa-ciones que tendrían que formar parte de la planeación estratégica de su modelo de intervención, se encontró que en muchas familias, las personas que actúan como tutores del alumnado son las abuelas y abuelos, ya que con frecuencia el padre está ausente y la madre es la que sale a trabajar.

procesos de intervención

Originalmente el modelo de viccali estaba dirigido a mujeres que viven violencia familiar y de pareja. A medida que el modelo se fue desarrollando, la organización enriqueció y adaptó su marco conceptual sobre el origen, naturaleza e impacto de la violencia, a fin de responder a las necesidades que se detectaron en el polígono Independencia. Este proceso implicó desarrollar acciones dirigidas a las distintas for-mas en que la violencia se manifiesta y diseñar programas de prevención dirigidos a las personas, las familias, las escuelas y la comunidad.

En primer término viccali adaptó el modelo para trabajar con jóvenes. El propósito fue desarrollar habilidades para la resolución de conflictos y la mediación, con el objetivo de promover la cultura de la paz y prevenir la violencia en todas sus mani-festaciones. Más tarde el modelo se adaptó para trabajar con mujeres y hombres (madres y padres), y con otros miembros de la familia (abuelos y abuelas), a fin de desarrollar sus habilidades para establecer formas de convivencia no violentas al interior de sus comunidades.

El modelo de viccali considera que las transformaciones sociales sólo son posibles si se basan en una adecuada conformación del tejido social comunitario, donde pue-dan arraigarse formas de relación interpersonal más equitativas y dignas. Para tal fin es necesario que las personas fortalezcan su resiliencia y desarrollen estrategias de afrontamiento, que les permitan sobreponerse y recuperarse de la violencia que han vivido o de la que han sido testigos. Ambos elementos (reconstitución del tejido so-cial y fortalecimiento de la resiliencia) conforman los supuestos básicos del modelo mediante los cuales se contribuye a la prevención.

El comportamiento resiliente muestra características especiales en el contexto de las relaciones de interdependencia entre los individuos y los sistemas social, político, económico, escolar, cultural y mediático. La naturaleza resiliente de una persona no está necesariamente relacionada con su mayor capacidad intelectual ni con la clase social a la que pertenezca, sino con una serie de mecanismos de adaptación que le permiten resistir y sobreponerse a la adversidad, mismos que pueden ser fortalecidos.

Supuestos y enfoque de prevención niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

Otro factor asociado a la resiliencia, que constituye un supuesto básico del mo-delo de viccali, es el proceso de afrontamiento que se centra en la interacción del sujeto con su medio. El afrontamiento es el esfuerzo propio de una persona para enfrentar o adaptarse a demandas internas y ambientales (así como a los con-flictos entre ellas), que puedan exceder sus posibilidades personales de soporte.

Este proceso funciona en los casos en que los intercambios individuo-entorno se desequilibran y cobran sentido dentro de una valoración que la persona hace de la situación en que está comprometida.

El significado que la persona le otorga a la situación en la que se halla, es expli-cable a partir de su biografía, sus relaciones actuales y su posición social. Asimis-mo, esta valoración personal de la situación depende de cómo percibe cada uno su capacidad de afectar los acontecimientos y del grado de tolerancia al estrés que cada quien tenga.

El modelo de viccali, desde una perspectiva sistémica, combina metodologías y es-trategias6 que al fortalecer la resiliencia y el afrontamiento, brindan a las personas, familias, escuelas y comunidades, un conjunto de herramientas que les permiten sobreponerse a situaciones en las que son víctimas o testigos de violencia, así como a mejorar sus relaciones interpersonales y comunitarias.

ludivina lozano leal, directora de la organización: llegamos a una comunidad agredi-da en donde todas y todos los participantes seleccionados habían sido testigos de dos o más actos violentos, 30% de ellas(os) tenía pérdidas directas de familiares, era una comunidad de duelo, rencor, impotencia, con alto grado de discrimina-ción y desconocimiento de los derechos humanos. Después del proyecto, pode-mos notar la mejora en las relaciones entre las(os) compañeros, se relacionan sin insultos o motes, hay una mejora sustantiva en la relación con los maestros(as), han creado redes de apoyo mucho más fuertes que les permiten más seguridad y confianza. Otro cambio destacable es la mejora de la comunicación entre las(os) jóvenes. Su comunicación es mucho más asertiva y abierta, las peleas han dismi-nuido notablemente, esto también es reflejo del fortalecimiento de los valores durante y después de la aplicación del modelo.

En resumen, la cultura de la prevención ocupa un lugar preponderante en el modelo de viccali. El supuesto que sostiene este planteamiento es que mediante la aplica-ción de acciones preventivas, la comunidad será capaz de desarrollar fórmulas socia-les para resistir colectivamente las situaciones de violencia y delincuencia.

6 Entre estas metodologías y estrategias se incluye la atención psicológica individual, grupal, de emergencia, las asambleas comunitarias y los talleres.

procesos de intervención

El modelo de viccali se basa en el pensamiento sistémico, el cual plantea que el me-dio ambiente funciona como un todo integrado, que al constituirse como unidad funcional, desarrolla cualidades que no tienen sus componentes aislados. Cada com-ponente del sistema se relaciona directamente con los otros y en conjunto, operan con un propósito común: atender necesidades individuales y colectivas, así como el desarrollo de habilidades para prevenir la violencia y así lograr un cambio cultural.

El modelo de viccali se aplica en dos fases:

Primera fase

1) Elaboración de diagnósticos. El personal de la institución reúne y sistematiza infor-mación para identificar el tipo de violencia que prevalece en la zona y las principales necesidades de atención psicológica, de emergencia, individual y grupal. Para este fin se aplican diversos instrumentos como encuestas de tamizaje y entrevistas a actores clave.

Otro método de consulta y diagnóstico de riesgo psicosocial son las Asambleas Comuni-tarias, con las que se conoce cómo percibe la población su propio riesgo y en qué lugar del territorio en el que se realiza la intervención se ubican los lugares más inseguros.

Es importante subrayar que los instrumentos de tamizaje y diagnóstico individual, se aplican de manera continua a lo largo de la implementación de la práctica, con el propósito de identificar nuevos casos que puedan requerir asistencia psicológica individual o de emergencia.

2) Recorridos de reconocimiento. Con el apoyo de algún líder comunitario o fun-cionario gubernamental, se recorre el territorio en el que se aplicará la intervención para identificar los principales actores presentes y actuantes, y las áreas priorita-rias de atención, la disponibilidad de instalaciones e infraestructura física (escuelas, parques, centros comunitarios). Asimismo, estos recorridos permiten identificar los servicios disponibles en el lugar y posibles aliados institucionales.

Proceso de intervención niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

Es importante destacar que viccali adaptó su estrategia de intervención a partir de los hallazgos de esta primera etapa, en los que se identificó que las escuelas ofrecían un entorno seguro para el trabajo con jóvenes e infantes, y que existía potencial entre este tipo de público para aplicar la metodología de talleres. Esto permitió articular el lenguaje y las acciones en favor de la no violencia, creando espacios en donde los jóvenes e infantes pudieran hablar libremente acerca de cómo vivían la violencia y elaborar una reflexión al respecto.

La estrategia desarrollada por viccali facilitó que fueran los propios jóvenes, niñas, niños, hombres, mujeres y adultos mayores, quienes visibilizaran su situación y desa-rrollaran estrategias de resiliencia y afrontamiento. Entre los principales aciertos del modelo, se encuentran la utilización de estrategias lúdicas, creativas y artísticas que tuvieron un efecto inmediato al disminuir el ambiente de agresión que prevalecía.

Un factor crucial para el desarrollo de esta estrategia fueron las alianzas con los di-rectivos de las escuelas públicas, el centro comunitario de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno estatal y la Basílica de Guadalupe. La colaboración entre viccali y estas instituciones se gestionó mediante reuniones con las y los servidores públicos, así como con el sacerdote de la iglesia. En esas reuniones se presentó el modelo de intervención propuesto por viccali y al final se celebraron convenios de colaboración para formalizar los acuerdos.

Segunda fase

Con base en toda la información recabada en la primera fase, se desarrolló la pla-neación estratégica de la segunda fase del modelo de intervención, que se integra por lo siguientes componentes:

1) Talleres de sensibilización. Los primeros Talleres de sensibilización titulados “Rela-ciones Saludables” estaban dirigidos a adolescentes y mujeres. El objetivo era ayu-dar a las y los participantes a reconocer patrones culturales que fomentan y sostie-nen la violencia en el noviazgo, la violencia de género y la violencia intrafamiliar. A través de esta actividad, se brindaron herramientas psicosociales para visibilizar las distintas manifestaciones de la violencia en sus relaciones interpersonales.

Durante los talleres de sensibilización se aplicaron instrumentos de recolección de información (tamizaje) especialmente diseñados para detectar casos que requerían atención psicológica individual. Asimismo, se aplicó otro instrumento con el que se miden los niveles y tipos de violencia que prevalecen entre los adolescentes.

2) Atención psicológica de emergencia y de recuperación emocional a las personas en situación o vulnerables a la violencia. La atención psicológica de emergencia o intervención en crisis busca fortalecer la capacidad de las personas para afrontar lo que les ocurre y desarrollar estrategias de sobrevivencia y defensa. En un primer mo-mento la atención debe centrarse en brindar soporte emocional, ofreciendo infor-mación y acompañamiento suficiente para reducir el estado de angustia, restaurar el afrontamiento y ayudar a la persona a recuperar la autonomía. Esta atención inicial proceso de intervención la puede ofrecer cualquier persona independientemente de su formación profesio-nal, siempre y cuando se siga un protocolo de atención.7

Al concluir la crisis inicial, viccali ofrece servicios especializados de terapia, con el apoyo de un equipo multidisciplinario integrado por psicólogas y trabajadoras so-ciales. Cuando se determina que el caso debe ser canalizado a otras instituciones públicas o privadas, viccali acompaña a las personas hasta que reciban la ayuda que necesitan. Por ejemplo, en el caso de dos mujeres jóvenes que ejercían violencia hacia los demás estudiantes de una secundaria, los directivos reportaron el caso y viccali acompañó su traslado a otros planteles, además de brindar el apoyo terapéu-tico individual que requirieron.

3) Atención psicológica individual. Éste es un servicio permanente que ofrece viccali a cualquier persona que se acerque a la institución. La experiencia acumulada por la organización después de muchos años de servicio, constituye un bagaje de la mayor relevancia para la aplicación del modelo.

El primer paso de la atención psicológica individual es una entrevista de pre valora-ción en la que se brinda soporte emocional y se determina el tipo de tratamiento o servicio que requiere la persona. En los casos que pueden ser atendidos por viccali, de manera individual o grupal, se abre el expediente correspondiente y se ofrece el tratamiento durante el lapso que sea necesario. En este periodo se desarrollan capacidades y herramientas psicosociales para la recuperación emocional, el afron-tamiento y el fortalecimiento de la resiliencia. El personal de viccali da seguimiento al proceso terapéutico hasta determinar el alta de la persona.

En ocasiones se determina que la persona amerita su canalización a otra institución para complementar o reforzar el trabajo terapéutico, por ejemplo, en los casos en los que se pudiera requerir ayuda médica de tipo psiquiátrico.

7 Se recomienda consultar los protocolos de intervención en crisis por violencia de género desarro-llados por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Disponibles en: http://vidasinviolencia.

inmujeres.gob.mx/sites/default/files/pdfs/sistema_nacional/modelos/atencion/Modelo%20Aten-cion%20Viol%20Genero.pdf

Figura 1. Proceso de intervención

Valoración Evaluación Tratamiento Seguimiento Alta Atención psicológica individual o grupal niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

4) Atención psicológica grupal. Se forman grupos de mujeres que se integran a un proceso de recuperación emocional, basado en la reflexión colectiva y guiado por una facilitadora. El objetivo es habilitar a las personas para la toma de decisiones, el empoderamiento, la autoestima y la capacidad de generar ingresos propios, reco-nociéndose como agentes de cambio.

En los grupos terapéuticos, mujeres y hombres construyen colectivamente las alter-nativas de recuperación emocional.8 En el polígono Independencia se formaron tres grupos: uno de madres de jóvenes de secundaria, el de mujeres y hombres adultos mayores en el Centro Comunitario Independencia, y el de mujeres y hombres en la Basílica de Guadalupe. Los temas que se abordaron en los grupos de adultos son:

identidad, género, asertividad e inteligencia emocional, resolución de conflictos, autoestima, manejo del tiempo, sexualidad, democratización de la pareja, la familia y la comunidad. También se ofrecieron talleres de empoderamiento emocional y económico, donde las personas aprendieron a elaborar artesanías.

5) Elaboración de un manual de canalización. Una actividad de la mayor relevancia durante esta fase es la elaboración de un manual de canalización. Este documento contiene un directorio de instancias gubernamentales y organizaciones no guberna-mentales que ofrecen servicios distintos o complementarios a los que ofrece viccali, por ejemplo, asesoría jurídica. Al definir con claridad cuáles son las instituciones que pueden ofrecer la atención que cada caso requiere, se obtuvo mayor agilidad en los procesos de intervención y se facilitó la correcta canalización de las personas.

6) Talleres en escuelas. Los resultados del diagnóstico inicial mostraron dos necesi-dades que debían atenderse con el proyecto. La primera era que había que trabajar con los jóvenes, ya que la mayoría de ellos estaban vinculados directa o indirec-tamente a los grupos delictivos, sufrían violencia por parte de sus progenitores y tutores, mantenían noviazgos violentos, eran víctimas o perpetradores de acoso, y/o mantenían prácticas sexuales tempranas y de riesgo. La segunda necesidad era trabajar dentro de las escuelas, donde se podía contar con un espacio relativamente seguro, ya que las pandillas solían ingresar a los planteles para intimidar y amenazar a los estudiantes y al profesorado.9

Fue así como viccali decidió diseñar talleres cuyos contenidos y herramientas peda-gógicas respondieran a este segmento de población. El objetivo es desnaturalizar la violencia, fortalecer la resiliencia y la afrontación, así como habilitar a niñas, niños y jóvenes en la resolución pacífica de conflictos.

8 Las técnicas utilizadas y un testimonio se presentan en el apartado 7) Estrategia con madres, padres y cuidadores.

9 Ver también el capitulo 8, en donde se enumeran los logros de la puesta en marcha de esta práctica.

En una perspectiva integral, todos los talleres estaban dirigidos a brindar herra-mientas y desarrollar habilidades que mejoren las estrategias personales, familiares y comunitarias de las y los jóvenes, para afrontar la violencia que viven o de la que son testigos. Un taller tuvo como tema central la prevención de la violencia escolar y el otro la violencia en el noviazgo, más adelante se señalarán los temas que se abor-daron en cada uno. En todos los talleres se emplearon técnicas lúdicas, vivenciales y artísticas, para facilitar el trabajo con las y los jóvenes.

• Talleres de prevención de violencia escolar y en el noviazgo. En el taller de prevención de la violencia escolar se abordaron los siguientes temas:

autoestima, proyecto de vida, valores, género, inteligencia emocional, de-rechos humanos, violencia entre pares, resolución de conflictos, medio ambiente y cohesión social. En el taller de prevención de la violencia en el noviazgo se trabajó la autoestima, la igualdad de género, la violencia en el noviazgo, inteligencia emocional, toma de decisiones y resolución de conflictos. Cabe mencionar que ambos talleres se impartieron a lo largo del ciclo escolar, en sesiones de 50 minutos.

• Talleres de verano. Durante el verano, se impartieron talleres en una pri-maria, dos secundarias y una preparatoria. En la primaria se trabajó la desnaturalización de la violencia, su identificación y la cultura de la paz.

En las secundarias se reforzaron las habilidades psicosociales desarrolladas durante el ciclo escolar, a través de actividades artísticas y de activación física. Uno de los resultados más importantes de este taller, fue el reforza-miento de la red de protección al plantel educativo, con la participación de madres, padres y tutores. Para cerrar las actividades se realizaron dos verbenas populares con la finalidad de fortalecer las relaciones de las y los adolescentes con sus padres, madres o tutores, y generar lazos de cohe-sión entre los distintos miembros de la comunidad escolar.

• Talleres sobre liderazgo. En el taller dirigido a líderes comunitarios parti-ciparon jóvenes que habían asistido a las actividades del centro comuni-tario, cuyas edades oscilaban entre los 12 y 17 años. Estos jóvenes ma-nifestaron su disposición a integrar un nuevo grupo y recibir formación para ser multiplicadores en sus familias, escuela y comunidad. Este taller tuvo como objetivo la formación de agentes de cambio, es decir, jóvenes capaces de tomar decisiones acertadas para un grupo y para toda la co-munidad. Además del tema de liderazgo, otros temas que se abordaron fueron: comunicación asertiva y no verbal, inteligencia emocional, valores ciudadanos, creatividad y expresión artística.

• Talleres de seguimiento. Para dar continuidad al trabajo con el alumnado de las secundarias 13 y 43, se realizaron talleres en dos escuelas prepara-torias. Entre los objetivos específicos de estos talleres estaban reforzar las habilidades y recursos de afrontamiento, resiliencia y resistencia de quie-nes originalmente habían participado en los talleres dirigidos a secunda-rias. Se buscaba con esta actividad, proveer apoyo y supervisión al equipo para asegurar la sostenibilidad y factibilidad del modelo a largo plazo. Los temas que se abordaron fueron: género, el ciclo de la violencia, sexualidad y tipos de noviazgo, y resolución no violenta de conflictos.

niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

7) Estrategia con madres, padres y cuidadores. El grupo de trabajo con madres, padres y cuidadores, integrado principalmente por adultos mayores, fue particular-mente importante debido a que responde a una necesidad que no ha sido cubierta por las instituciones públicas. Ninguno de los programas gubernamentales dirigidos a adultos mayores considera su papel como cuidadores y/o tutores de jóvenes e infantes.10 Por lo anterior, el modelo de viccali constituye, particularmente en este aspecto, una aportación de singular relevancia.

De acuerdo con los resultados que arrojó el instrumento de medición de riesgos psicosociales, se encontró que la mayoría de las y los jóvenes son cuidados por sus abuelos y abuelas. Las principales causas de esta situación son: que los jóvenes viven con sus familias en las casas de sus abuelos, que los padres se separaron y encargaron a los abuelos la custodia de los menores, o bien las personas adultas mayores forman parte del núcleo familiar y quedan a cargo de los jóvenes mientras sus progenitores trabajan.

A fin de atender esta situación, viccali diseñó un programa andragógico, es decir, basado en las metodologías y técnicas de educación de adultos, y dirigido a au-mentar las herramientas parentales, formar redes de apoyo entre participantes y ayudarles a convertirse en agentes multiplicadores de los temas abordados durante el taller. A fin de facilitar la asistencia, las actividades se realizaron en los lugares que frecuentaban, esto es la Basílica de Guadalupe, el Centro Comunitario Bicentenario y las instalaciones del dif-10.

Los temas que se abordaron fueron: autoestima, elaboración de mapa de zonas de riesgo y áreas seguras, ciclo de la violencia, discriminación y exclusión social, dere-chos de las personas adultas mayores, democratización comunitaria, resolución de conflictos, asertividad, inteligencia emocional, género, valores cívicos y culturales, y sexualidad. Estos grupos estuvieron abiertos a la incorporación de nuevas personas y fueron agregando temas a petición expresa de sus integrantes.

Cabe subrayar que en este tipo de trabajo el papel de la facilitación es particularmente importante, ya que es quien motiva la creatividad, la participación y el establecimien-to de lazos de confianza entre los participantes. La persona encargada del grupo de adultos mayores facilitó y orientó el proceso de cada uno de los grupos, encauzó la reflexión y el análisis hacia objetivos comunes, a partir de la escucha y de preguntas detonadoras, dando pie a la articulación de distintos puntos de vista.

10 Cfr. Rosas Zárate, Denhi (2013). “México no ha tenido políticas públicas para adultos mayores”, en Boletín UNAM-DGCS, No. 685, 16 de noviembre. Disponible en: http://www.dgcs.unam.mx/ boletin/bdboletin/2013_685.html Además, el papel de cuidadores de jóvenes e infantes debe analizarse considerando que la mitad de la población mayor de 60 años adolece de alguna disca-pacidad que le impide caminar, ver, escuchar, hablar o comunicarse, poner atención o aprender, atender el cuidado personal y mental. Inegi (2012). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. México.

En estos grupos se abren historias de vida que se trabajaron mediante herramien-tas psicopedagógicas que dieron contención al grupo y facilitaron la transición de un concepto autocompasivo y de desvalorización, a otro resiliente que propició un cambio de la propia imagen.

Las técnicas utilizadas con las personas adultas mayores fueron vivenciales, lúdicas y artísticas. Se organizaron círculos de reflexión a partir de lecturas, relatos o na-rraciones de hechos de la vida cotidiana o de películas. Mediante las dinámicas, se buscó potencializar la resiliencia de quienes han experimentado violencia o que en cualquier momento han sido vulnerados en sus derechos humanos. Los niveles en los que se fue estructurando el trabajo fueron: conocimiento, construcción de con-fianza, afirmación, comunicación, cooperación y resolución de conflictos. En cada uno de estos niveles de trabajo se fueron articulando los temas que eran del interés de las personas participantes.

facilitadora del grupo de madres, padres y cuidadores: nos encontrábamos en una di-námica en el tema de asertividad que conmovió a los participantes hasta llegar al llanto, quienes empezaron a decirse cosas bellísimas de agradecimiento. Por ejem-plo: “yo le estoy muy agradecido a usted, ya que cuando falleció mi hija, usted se hizo presente y fue a rezar todos los rosarios”.

Al concluir la segunda fase del modelo de viccali, aunque los talleres y grupos de trabajo se cerraron, se sigue brindando asesoría al personal directivo y atención psi-cológica individual a casos ya identificados y a nuevos casos.

El periodo en el que puede aplicarse el modelo de viccali debe adaptarse al con-texto. Aunque casi todas las actividades es posible aplicarlas simultáneamente, cada comunidad tiene características específicas que pueden, por ejemplo, incre-mentar el número de talleres, los grupos de trabajo o las actividades de integra-ción con la comunidad. El trabajo en el polígono Independencia abarcó un lapso de 14 meses, de noviembre de 2012 a diciembre de 2013, de modo que algunas actividades se adaptaron al ciclo escolar (como el curso de verano) y otras se desarrollaron en función de las necesidades de la comunidad, como el grupo de adultos mayores.

La fase 1 consistió en la elaboración del diagnóstico, las herramientas de recolec-ción de información, el manual de canalización, la generación de alianzas y la pla-neación de actividades. Dicha fase abarcó enero, febrero y las primeras semanas de marzo.

La fase 2 se extendió desde las últimas semanas de marzo hasta noviembre, mes en que se cerraron la mayor parte de las actividades.

Las tareas de análisis de la experiencia y sistematización de la aplicación del modelo, se desarrollaron durante todo el proceso, con la finalidad de hacer frente a necesi-dades que en un inicio no hubieran sido contempladas, como la apertura de nuevos grupos de trabajo o la realización de talleres de liderazgo, así como para presentar informes parciales y finales.

El siguiente gráfico resume el proceso de trabajo desarrollado en la implementación de este programa:

Periodo estimado de implementación niños y jóvenes resilientes en su contexto comunitario: desarrollado por vida con calidad, a. c. (viccali)

Zona con altos índices de delincuencia, marginación, presencia del crimen organizado considerada “intransitable” por los regiomontanos

Prevalencia de un contexto altamente violento en el que se disputan el territorio dos bandas criminales

Altos índices de consumo de drogas y alcohol, violencia familiar y embarazo temprano

Alta participación de jóvenes de 15 a 17 años en pandillas, deserción escolar y desempleo

Problemáticas del contexto

Al desnaturalizar la violencia y reforzar la capacidad de resiliencia y afrontamiento de las personas, se fortalece la cohesión social y se promueven redes de apoyo que ayudan a familias, escuelas y comunidades a sobreponerse a la violencia y transformar su entorno. Para erradicar la violencia, es necesario trabajar con todos los miembros de la comunidad, partiendo del trabajo con jóvenes

Supuestos de cambio

Principales insumos requeridos

Diagnóstico documental y…

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