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Serie
Prevención Social de la Violencia
Serie re lac ión gobierno-soc iedad
Guía para el diseño de espacios públicos seguros
Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense mediante la Agencia de Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid). El contenido de esta publicación es responsabilidad única de sus autores y no refleja de ninguna manera las opiniones de usaid o del
Gobierno de los Estados Unidos de América.
“Guía para el diseño de espacios públicos seguros”.
Impreso y hecho en México, 2015
Derechos reservados www.pcc.org.mx http://www.pcc.org.mx
Contenido
Presentación
Introducción
1. Marco Conceptual
1.1 Aproximaciones desde el diseño urbano seguro
1.2 Aproximaciones desde la criminología ambiental
2. CPTED y prevención situacional
2.1 CPTED
2.2 Prevención situacional
3. Aprendiendo a ver desde la perspectiva CPTED
4. Pasos para la implementación de CPTED
4.1 Diagnóstico y Línea de Base CPTED
4.2 Diseño CPTED
4.3 Ejecución de proyecto CPTED
4.4 Evaluación CPTED
4.5 Institucionalización de CPTED
5. Casos de aplicación CPTED
Glosario de términos
Bibliografía
Anexos
Anexo 1: Marchas exploratorias de seguridad (MES)
Anexo 2: Encuestas de percepción de temor y uso del espacio urbano
Anexo 3: Encuestas de percepción de temor y uso del espacio urbano
Anexo 4: Encuesta de victimización y mapas de temor
Anexo 5: Ejemplo de construcción de indicadores CPTED
P r e s e n t a c i ó n
La presente “Guía para el diseño de espacios públicos seguros” ha sido desarrolla-da por el Programa para la Convivencia Ciudadana en coordinación con la Subse-cretaría de Prevención Social y Participación Ciudadana, de segob, en el marco del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del gobierno de México, y ha sido financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid por sus siglas en inglés).
Este material ofrece propuestas y respuestas viables para mejorar la seguridad en las comunidades desde una perspectiva de corresponsabilidad entre gobierno y sociedad. Presenta una herramienta de prevención situacional fundamentada en la metodología de Prevención del Crimen a través del Diseño Ambiental (cpted por sus siglas en inglés), la cual estudia las causas y condiciones urbanas que provocan temor, la percepción natural que tienen las personas cuando se sienten inseguras, y en consecuencia, la búsqueda de soluciones para resolver los problemas de segu-ridad ciudadana.
Este método se sustenta en la participación comunitaria como elemento activo para el reforzamiento territorial y el sentido de pertenencia, contribuyendo al buen uso y cuidado de los espacios, fomentando el control social sobre áreas comunes y con esto el empoderamiento social y la resiliencia.
De manera especial impulsamos esta metodología, ya que está alineada con los objetivos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del gobierno de México y particularmente con la estrategia No. 3 que contempla la generación de entornos que favorezcan la convivencia y segu-ridad ciudadana. Asimismo estamos promoviendo estrategias destinadas a realizar acciones de prevención situacional que contribuyan a la reducción de oportunidades para la violencia y la delincuencia, y a fomentar acciones de apropiación del espacio público para fortalecer la convivencia y seguridad ciudadana, mismas que están estrechamente relacionadas a este método. Para nosotros es de gran relevancia apoyar la formación y la entrega de herramientas a los equipos técnicos de los pro-gramas locales de prevención para que puedan implementar estas metodologías en sus territorios.
El pcc encargó el desarrollo de este trabajo a la especialista Macarena Rau, Magister en Arquitectura, Vicepresidenta de International cpted Association (www.cpted.net) y Pre-sidenta y fundadora de la Corporación para la Prevención de la Delincuencia Mediante el Diseño Ambiental (www.cpted-region.org). Desde el año 2000 es especialista en la metodología cpted (Crime Prevention Through Environmental Design) con amplia expe-riencia en los procesos de diagnóstico, diseño, ejecución y evaluación de proyectos de Prevención de Violencia y Delito desde una perspectiva Medioambiental.
Esperamos que este producto contribuya a fortalecer esquemas de gestión de progra-mas de prevención social de la violencia y la delincuencia y sea de utilidad en la for-mación y desarrollo de una nueva cultura en las instituciones públicas y organizaciones sociales comprometidas con la seguridad ciudadana, tanto en México como en otros países de la región latinoamericana.
Antonio Iskandar Director Programa para la Convivencia Ciudadana
I n t r o d u c c i ó n
El Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) forma parte de los esfuerzos de los Gobiernos de México y Estados Unidos para mitigar las causas que generan la violencia y el delito. Su objetivo es fortalecer y promover comunidades resilientes a los embates del crimen y la violencia, a través del trabajo en conjunto con los tres órdenes del gobierno (federal, estatal y municipal), conjuntamente con la sociedad civil y las comunidades.
La resiliencia es una respuesta integral por parte de los individuos, las familias y las comunidades, que activa mecanismos internos de protección, los cuales les permi-ten desarrollarse y funcionar efectivamente en la adversidad.
Las comunidades resilientes se ajustan saludablemente a la adversidad, tienen con-trol sobre los acontecimientos y construyen conductas positivas pese a las circuns-tancias difíciles, de tal forma que son capaces de ofrecer una vida sana a sus miem-bros en un medio adverso.
La prevención situacional contribuye de forma importante con la resiliencia, orientada a disminuir la oportunidad del delito y reducir la percepción de inseguridad de la po-blación en determinados espacios urbanos.
La prevención situacional desarrolla estrategias orientadas a modificar ciertos factores y condiciones de riesgo físico espaciales, mediante políticas o acciones orientadas a la protección a través del diseño del entorno urbano, posibilitando la creación o regeneración de espacios públicos de calidad, seguros e integradores, que acojan la diversidad de funciones y usuarios.
Los objetivos principales de la prevención situacional, como elemento importante de la resiliencia son:
• Reducir oportunidades para cometer delitos, incrementando el esfuerzo y la percepción de riesgo para el potencial infractor.
• Reducir la percepción de inseguridad de la población en determinados espacios urbanos.
• Facilitar el control social de la comunidad sobre espacios urbanos comunes.
El Método de Prevención del Delito a Través del Diseño Ambiental (cpted), es una téc-nica que se enfoca en los cambios de diseño en la infraestructura urbana, para redu-cir la oportunidad de cometer algún crimen. Estudia las causas y condiciones urbanas que provocan temor y las percepciones que naturalmente tienen las personas cuando guía para el diseño de espacios públicos seguros se sienten inseguras, y en consecuencia, la búsqueda de soluciones para resolver los problemas de seguridad ciudadana.
A través de intervenciones socio-urbanas este método impulsa la modificación de las características ambientales de zonas urbanas, mejorando o recuperando áreas inseguras existentes, así como también planificando áreas urbanas futuras.
Este método se sustenta en la participación comunitaria como elemento activo para el reforzamiento territorial y el sentido de pertenencia, contribuyendo al buen uso y cuidado de los espacios, fomentando el control social sobre áreas comunes, y con esto el empoderamiento social y la resiliencia. Para el pcc el uso de la metodología cpted ha posibilitado entre otras cosas:
• Realizar diagnósticos situacionales participativos.
• Promover y estimular la participación ciudadana.
• Conocer la problemática y el potencial de los territorios en materia de seguridad ciudadana.
• Identificar proyectos estratégicos de prevención.
• Trabajar de manera articulada entre gobierno y sociedad en el diseño y recuperación de espacios públicos como áreas que contribuyan a la con-vivencia y la seguridad.
• Posibilitar la cooperación responsable y solidaria del sector privado al iden-tificar áreas de intervención.
• Disminuir los delitos de oportunidad.
• Eficientar la inversión pública al orientarla a proyectos prioritarios con respaldo social.
• Mejorar la gobernabilidad al convertir este concepto en política publica.
• Fortalecer el tejido social y el empoderamiento ciudadano.
• Coordinar y articular transversalmente los programas y acciones de gobierno.
En la primera parte de esta guía, en el Capítulo 1, el lector encontrará importantes definiciones sobre el concepto de seguridad urbana: táctica situacional y ambien-tal; táctica social y táctica comunitaria y comprenderá lo que es el “diseño urbano seguro”. Conocerá las teorías que antecedieron al método cpted, desde Jane Jacob en 1961 con “Los ojos en la calle”, hasta las bases de la prevención del crimen a través del diseño ambiental establecidas por el criminólogo norteamericano C. Ray Jeffery en 1972. Con lo que tendrá una panorámica de las teorías del urbanismo social y la criminología ambiental (basada en la teoría de la actividad rutinaria) que sustentan el método.
En el Capítulo 2 el lector conocerá y comprenderá el concepto y la metodología, así como sus cinco componentes fundamentales: control natural de accesos, vigilan-cia natural, mantenimiento, reforzamiento territorial y participación comunitaria; y aprenderá el significado e importancia de la prevención situacional.
En el Capítulo 3 el lector encontrará importantes recomendaciones prácticas para reducir las oportunidades de que se cometan actos violentos y/o delictivos, utilizando introducción los conceptos de prevención de la delincuencia mediante el diseño ambiental. El lec-tor aprenderá a ver los espacios públicos desde la Perspectiva cpted.
En el Capítulo 4, se encuentran los pasos de la metodología; desde el diagnóstico y establecimiento de la Línea de Base de estrategias, utilizando la observación experta;
hasta las Marchas Exploratorias de Seguridad (MES); los talleres de dibujo; la construc-ción de la Línea de Base y la constitución de comités de gestión para pasar entonces a los talleres de diseño cpted a través de la elaboración de maquetas y aprobación de proyectos en asambleas comunitarias. El capítulo finaliza con información sobre el proceso para evaluar e institucionalizar el método.
El Capítulo 5 presenta algunas experiencias relevantes de aplicación del método tanto en México como en Chile.
Concluye la guía con un glosario de términos y documentos anexos sobre el con-tenido de los cuestionarios para aplicar las encuestas y las marchas exploratorias.
Esperamos que esta guía contribuya aportando herramientas prácticas para la pre-vención situacional de la violencia y la delincuencia, así como a fortalecer la nueva cultura de seguridad ciudadana.
El concepto de seguridad urbana desarrollado por Sozzo en 2000, considera que seguridad urbana es el “proble-ma objetivo” del riesgo de ser víctima de un delito y el “problema subjetivo” de la sensación personal y colec-tiva de temor con respecto a ser víctima de un delito o incivilidad. Sozzo distingue tres tácticas alternativas de prevención del delito: situacional y ambiental, social y comunitaria.
La táctica situacional y ambiental surge en la década de los 70 y se refiere, principalmente, a las transformacio-nes y modificaciones del ambiente con el objetivo de reducir las formas del delito. El postulado es que son las acciones ambientales y situacionales las que tienen mayor posibilidad de ser modificadas.
Se basa en la transformación de las condiciones sociales como el principal medio para reducir los delitos. Las problemáticas de la seguridad se asocian directamente a los factores de riesgo social.
La táctica comunitaria integra algunos elementos de las perspectivas descritas ante-riormente; sin embargo, su foco es la comunidad y el vecindario.
1 Marco Conceptual http://www.der.unicen.edu.ar/extension/upload/Sozzo_Seguridad_urbana_y_tacticas.pdf
1.1
A continuación se presentan algunas teorías con respecto al tema de la seguridad urbana desde la perspectiva del diseño urbano y de la criminología. Cabe destacar que en los planos teórico y conceptual, la mayoría de los modelos desarrollados en el mundo son de origen anglosajón. Sólo el urbanismo social, basado en el caso de la ciudad de Medellín, surge en Latinoamérica. Lo anterior debe tomarse como un desafío para recolectar evidencia de intervenciones cpted y situacionales en nuestra región latinoamericana, que permitan formular teorías y conceptos propios respec-to a la seguridad urbana.
Aproximaciones desde el diseño urbano seguro
La relación entre seguridad y espacio urbano recoge los aportes teóricos de diversas disciplinas como la biología, la psicología, la sociología, la economía y la arquitectura.
En el ámbito de la planificación urbana, estas teorías han orientado el reconocimiento de que el espacio urbano y sus relaciones constituyen el factor central y determinante respecto a la seguridad, de tal forma que el diseño y la arquitectura pueden crear o transformar los espacios, modificando el contexto y disminuyendo la posibilidad de que ocurran hechos delictivos tanto en el entorno público como en el privado.
A continuación se describen las principales aproximaciones acerca del Diseño urbano seguro:
a. Los ojos en la calle (Jane Jacobs, 1961)
En su libro “Vida y muerte de las grandes ciudades americanas”, la periodista urba-na canadiense, Jane Jacobs, opositora de la planificación racionalista, pone énfasis en los principios de “ver y ser visto” dando inicio al principio de vigilancia natural y al de “contacto humano”, aludiendo a la necesidad de las ciudades de promover la cohesión comunitaria para preservar la seguridad urbana.
b. Espacio defendible (Oscar Newman, 1973)
Basado en estudios empíricos de las viviendas públicas en altura, San Luis (EE.UU), el arquitecto norteamericano Oscar Newman desarrolla en 1973 la Teoría de los espa-cios defendibles, poniendo de manifiesto la importancia de la interacción de factores físicos y sociales en las tasas de criminalidad. El arquitecto hace una clara diferen-ciación entre el espacio público, semipúblico, semiprivado y privado; y es uno de los precursores del modelo actual de condominios, principalmente los de tipo horizontal.
c. Prevención de la Delincuencia Mediante el Diseño Ambiental (cpted)
El concepto cpted (Crime Prevention Through Environmental Design) fue desarrollado marco conceptual por el criminólogo norteamericano C. Ray Jeffery en 1972, quien señaló que el am-biente urbano puede influir en el comportamiento criminal y general de manera física y social. Su metodología está basada en cinco principios básicos que se aplican de forma local: vigilancia natural, reforzamiento territorial, control natural de accesos, mantenimiento y participación comunitaria. Esta metodología se muestra en este do-cumento en los siguientes capítulos.
d. Urbanismo social
El urbanismo social es un modelo de gestión urbana que se ha aplicado en la ciudad de Medellín, Colombia, desde el año 2004, y ha impactado positivamente reduciendo los indicadores delictivos, así como en la sensación de seguridad de la población, entre otros ámbitos en esa ciudad. Este modelo abarca un conjunto de acciones dirigidas por el gobierno municipal hacia territorios tradicionalmente marginados del desarrollo urbano. Comienza a circular con fuerza en el discurso oficial como un en-foque asociado a la transformación física y social de territorios pobres, violentos y cuyas configuraciones física y espacial surgen de manera informal. En este sentido, se priorizan zonas de la ciudad con menores índices de desarrollo humano y calidad de vida para ser intervenidas.
A partir del Plan de Desarrollo Municipal impulsado por Sergio Fajardo entre 2004 y 2007 en Medellín, el urbanismo social se definió como un modelo de intervención del territorio que comprendía simultáneamente la transformación física, la interven-ción social, la gestión institucional y la participación comunitaria; buscando promo-ver la equidad territorial, privilegiando la acción del Estado en las zonas periféricas de la ciudad, con menores índices de desarrollo humano y calidad de vida (Alcaldía de Medellín, 2008; citado por Quinchía, 2011).
Igualmente, en dicho periodo se concretan los Proyectos Urbanos Integrales (PUI) como estrategia para lograr tal transformación. Éstos se definieron como “un instru-mento de intervención urbana, que abarca los ámbitos físico, social e institucional, con el fin de resolver problemáticas específicas sobre un territorio definido, utilizan-do todas las herramientas del desarrollo de forma simultánea en función del área de intervención” (EDU, s.f: 1): vivienda, parques-biblioteca, colegios, parques lineales, jardines infantiles, equipamientos de seguridad y corredores de movilidad; mismos que constituyen los principales proyectos de infraestructura de los PUI.
El modelo Medellín vinculó seis áreas de gestión: educación, urbanismo social, espa-cio público y vivienda, inclusión y equidad, arte y cultura ciudadana, seguridad ciuda-dana y convivencia, competitividad y cultura de emprendimiento; lo que cobró mayor relevancia en las áreas social, político y económico de la ciudad, caracterizada desde décadas atrás por presentar una crisis reflejada en violencia, escasa legitimidad del Estado y de las instituciones; pérdida de control territorial, un monopolio basado en el uso de la fuerza, insuficiente garantía de seguridad por parte del Estado; aumento del hambre, pobreza y desempleo; déficit de calidad en educación, salud y vivienda;
aumento de la población desplazada; exclusión y discriminación de grupos sociales y de amplios territorios de la ciudad (Bernal, 2005:30; citado por Quinchía: Íbid).
1.2
El modelo “Medellín, la más educada” fue galardonado por haber impulsado un proceso de metamorfosis que, en menos de seis años, empezó a cambiar la imagen de la ciudad y a mejorar la convivencia de sus habitantes, mediante intervenciones estratégicas del espacio público, formación de cultura ciudadana y una ambiciosa red de parques-biblioteca públicos.
El componente estelar del modelo son los cinco parques-biblioteca, obras monumen-tales diseñadas por los mejores arquitectos del país, en los barrios antes catalogados como los más peligrosos, pobres y desprestigiados de la ciudad.
Este modelo de urbanismo social es interesante para la realidad mexicana, ya que ofrece un marco de acción interdisciplinario e interinstitucional liderado por un municipio, que ha dado resultados positivos en materia de disminución de indica-dores delictivos y de inseguridad, en el marco de un potente proceso de renovación urbana y social en una ciudad latinoamericana. En México se hacen proyectos de transformación urbana que no siempre están vinculados con prevención de la vio-lencia y el delito; desde el urbanismo social, esa vinculación es factible de acuerdo a la experiencia de la ciudad de Medellín.
Aproximaciones desde la criminología ambiental
a. Modelo de oportunidades y teoría de las actividades rutinarias (Cohen y Felson, 1979)
La teoría desarrollada por los criminólogos Lawrence Cohen y Marcus Felson, plan-tea que existen tres elementos que interrelacionados propician que se cometa un crimen: un delincuente motivado, un objetivo (blanco) adecuado y la ausencia de un protector. La convergencia de estos tres elementos en el tiempo y el espacio, ya sea por factores físicos o sociales, facilitan o limitan la ocurrencia de hechos delictivos.
Los lineamientos de esta teoría contribuyen de manera importante a la prevención situacional.
b. Modelo de elección racional (Clarke y Cornish, 1985)
Basado en el modelo de costos y beneficios, Derek Cornish y Ronald Clarke, desa-rrollan la teoría que explica el comportamiento criminal como el resultado de una elección racional. Por lo tanto, las posibilidades de reducir los hechos delictivos se enfocan en el análisis del proceso de decisión del probable agresor, estableciendo estrategias que reduzcan las oportunidades de cometer un delito en un contexto determinado.
CPTED 2.1
Es una metodología que se define como un conjunto de estrategias que, mediante la modificación de las variables socio-ambientales, busca reducir los delitos de opor-tunidad y la sensación de inseguridad, así como aumentar la cohesión comunitaria.
Como se mencionó anteriormente, existen cinco conceptos básicos en esta metodología:
• Vigilancia natural.
• Reforzamiento territorial.
• Control natural de accesos.
• Mantenimiento.
• Participación comunitaria.
Los tres primeros puntos son básicamente instrumentales y comunes a otras teorías;
el cuarto punto se vincula con la teoría de la territorialidad, que es parte de la ciencia ecológica; mientras que el quinto punto tiene que ver con conceptos que definen como crítico el involucramiento de los todos los actores en la prevención.
Control natural de los accesos El control natural promueve el diseño de elementos arquitectónicos a modo de umbrales, para crear en los potenciales asaltantes la percepción de que hay un riesgo en elegir esa
CPTED
y prevención situacional2 área, porque tiene un usuario específico. Las principales recomendaciones físicas que considera son:
• Conectar accesos directos con áreas observables.
• Prevenir la colocación de accesos en áreas no observadas.
• Diseñar espacios que orienten a los usuarios acerca de las entradas y salidas.
• Proveer un número limitado de rutas de acceso.
Vigilancia natural La vigilancia natural es una estrategia de diseño que busca incrementar la visibilidad sobre un espacio, a través de una apropiada ubicación, la cual incluye:
• Apropiada ubicación y diseño de ventanas.
• Iluminación.
• Diseño de paisaje.
Con ello, se busca ampliar la capacidad de los habitantes urbanos para observar las actividades que ocurren en el entorno, lo cual incrementa la oportunidad de modificar comportamientos inadecuados o reportarlos a la policía o al dueño de la propiedad. Cuando la vigilancia natural es utilizada en su máximo potencial, aumen-ta la posibilidad de inhibir el crimen, evidenciando el comportamiento del agresor.
Mantenimiento El concepto de mantenimiento de espacios urbanos se refiere a la necesidad de te-ner planes para el manejo de limpieza y jardinería en los espacios públicos. De acuer-do al cpted, es muy importante que el espacio urbano sea percibido por los usuarios como un espacio cuidado. En este sentido, se asocia el concepto de mantenimiento del espacio urbano con la teoría conocida como de “Las ventanas rotas”, que supo-ne que un espacio deteriorado registra mayor cantidad de delitos de oportunidad, que uno en buen estado de mantenimiento.
Reforzamiento territorial El concepto de reforzamiento territorial alude al sentido de afecto que establece el habitante con su entorno inmediato y que, por lo tanto, cuida. Para el diseño de espacios que buscan aumentar el afecto de sus usuarios se utilizan muchas técnicas.
Propiciar deliberadamente actividades seguras en áreas potencialmente inseguras que puede favorecer a este efecto. De esa forma se aumenta no sólo el uso sino también el mantenimiento del área.
El cpted de segunda generación1 surge especialmente en el desarrollo que ha teni-do esta metodología en los países en vías en desarrollo y considera la participación comunitaria como una variable fundamental en el diseño ambiental de este tipo de soluciones.
Participación comunitaria La mayoría de los proyectos cpted que se han realizado en la región de Latinoamé-rica y el Caribe (LAC) consideran al habitante del espacio urbano como “Experto” cpted y prevención situacional
2.2
1 cpted de segunda generación (1996) integra de manera crucial el quinto principio: La Participación Comunitaria, aparece el término habitante “Experto”, que prioriza la sabiduría de la comunidad que habita y/o usa el territorio en estudio frente a su percepción de seguridad.
2 Felson y Clarke, Marcus, Ronald. Prevención situacional del delito, Police Research Series, paper 98, 1998.
3 Entidad gubernamental encargada de la prevención del crimen y del delito en el Reino Unido.
de su sensación de seguridad ambiental y, por lo tanto, debe ser un actor clave en todos los componentes de una estrategia, incluyendo el diagnóstico, diseño, ejecu-ción y evaluación.
Prevención situacional
Desde comienzos de los años 80 en diversos países del mundo la prevención situa-cional2 se ha transformado en un eje protagónico en cuestiones de política pública e investigación. Esto coincidió con una coyuntura favorable en los ámbitos político y académico en Reino Unido, Estados Unidos y Australia, países en los que más se ha expandido desde entonces.
En este sentido, y de manera específica, el desarrollo de un enfoque situacional en la prevención del crimen con bases teóricas e investigación empírica, está fuertemente ligado al trabajo de la Unidad de Planificación Urbana de Home Office3 de Reino Unido, a comienzos de la década de los 80 y especialmente con el trabajo de Ronald Clarke.
En términos criminológicos, la prevención situacional representa un camino hacia:
• La priorización de la prevención del crimen mediante políticas orientadas de manera práctica y menos académicas.
• Un énfasis en las alteraciones del medio ambiente físico.
• La relevancia del proceso informal de control social.
• La agresión más que el agresor, como el primer foco de atención situada en un contexto espacial.
Desde hace tiempo, criminólogos asociados a la Escuela de Chicago (1920) y posteriormente otros vinculados a investigaciones británicas, han identificado la importancia del control informal y del medio ambiente en el estudio de los patrones de crimen. En este contexto, Hough define la prevención situacional como estrate-gias dirigidas a enfrentar un patrón específico de crimen que involucra el manejo, diseño y manipulación del medio ambiente inmediato en el que estos crímenes ocu-rren. El objetivo de estas estrategias es reducir la oportunidad de que éstos sucedan.
Dentro de este esquema, la reducción de la oportunidad criminal se puede lograr a través de la implementación de tres conceptos interrelacionados y superpuestos (Clarke 1992):
• Aumento del esfuerzo vinculado a la comisión de un delito dificultando la obtención del blanco criminal.
• Incremento del riesgo, real o percibido, de detección o aprehensión del delincuente.
• Reducción de la recompensa por cometer el delito. En algunos casos, esto implicará remover los blancos criminales en su totalidad.
La prevención situacional también está vinculada con el fortalecimiento de procesos comunitarios de control social informal. En este sentido, las estrategias situacionales deben tener un énfasis comunitario. Por ejemplo, los ambientes residenciales deben ser diseñados para que permitan fortalecer el proceso informal de control social entre residentes, para facilitar la vigilancia natural.
Otra estrategia típica de la prevención situacional es la colocación de luminarias en el espacio público. Existen estudios de evaluación de impacto de esta variable en particular, especialmente en Reino Unido, que muestran que esta medida es especí-ficamente eficiente para la reducción de robo de vehículos y otros automotores en áreas de estacionamiento.
Otra medida de la prevención situacional tipo “endurecimiento del blanco” es la de entintar billetes de los cajeros automáticos una vez que estos son vulnerados.
Las estrategias de prevención situacional bien aplicadas pueden ser muy efectivas en la reducción y disuasión del delito. Sin embargo, éstas no consideran la convivencia ciudadana, la construcción de confianza comunitaria ni la reducción de la percep-ción de inseguridad. Para ello, se recomienda que se éstas se apliquen en conjunto con las estrategias del procedimiento, considerando los cinco principios fundamen-tales de esta metodología.
La característica de la prevención situacional de concentrarse en un espacio físico específico, hace que sea fundamental la participación de los gobiernos locales en cualquier intervención y en todos los pasos del cpted. Adicionalmente, las estrate-gias se realizan a nivel de escala humana, por lo que los departamentos de obras, planeación, desarrollo social y seguridad ciudadana, entre otros pertenecientes al gobierno local son protagonistas claves para implementarlas, liderando procesos participativos comunitarios en el territorio a intervenir.
La metodología cpted y la prevención situacional, si son bien aplicadas, pueden redu-cir efectivamente el delito de oportunidad, la sensación de inseguridad y aumentar la cohesión comunitaria.
A continuación se muestran las recomendaciones del método desde la perspectiva del individuo que circula por la ciudad. Las personas cuyo quehacer se relaciona con el diseño del espacio urbano y sus características ambientales, aprenderán a ver el espacio urbano de un modo nuevo, pudiendo identificar las situaciones que limitan la vigilancia natural y que pueden favorecer los actos delictivos4. Utilizar los conceptos de prevención de la delincuencia mediante el diseño ambiental ayuda a las personas para aprender a mirar, a procesar la información del ambiente, y a posteriormente buscar las soluciones más adecuadas en cada caso. La figura 1 describe una secuencia en que una persona recorre, observa y aplica los conceptos antes mencionados, en el análisis de diferentes situaciones urbanas. También denominado “el ojo cpted”, por cuanto responde a un adiestramiento de la persona que aplica la metodología y que le permite identificar rápidamente las buenas y malas prácticas.
4 Rau, Macarena. Manual cpted para Honduras, USAID, 2013, Honduras.
3 Aprendiendo a ver desde la perspectiva CPTED
• El proceso de ver, graficado en las figuras 1, 2 y 35 se enfoca tanto en aspectos arquitectónicos (edificaciones en general), como en características ambientales del espacio urbano (iluminación, orden, limpieza y señalización, etc.), que contribuyen a mejorar la calidad de vida en el espacio urbano, y a la percepción de seguridad.
5 Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Espacios Urbanos Seguros, año 2006, Santiago, Chile.
• Observar las edificaciones y sus componentes (puertas, ventanas o accesos).
Figura 1.
Figura 2.
El proceso de ver, graficado en las figuras 1, 2 y 35 se enfoca tanto en aspectos arquitectónicos (edificaciones en general), como en características ambientales del espacio urbano (iluminación, orden, limpieza y señalización, etc.), que contribuyen a mejorar la calidad de vida en el espacio urbano, y a la percepción de seguridad.
Las recomendaciones de diseño que se verán a continuación tienen como premisa que la seguridad urbana tiene relación directa con el vínculo que se genera entre las construcciones y los espacios públicos; el control visual, el conocimiento de los posibles accesos y una adecuada iluminación mejoran las condiciones y la percep-ción de seguridad.
• La figura 4 es un ejemplo de una buena relación entre el interior de la vivienda y el espacio público de la calle, ya que existe conexión visual y espacial que permite al residente ver lo que ocurre en la calle.
Figura 4.
Esta buena relación visual que se ve en el ejemplo, crea óptimas condiciones ambientales, una debida conexión espacial entre el antejardín y la banqueta, y por lo tanto, genera una mayor sensación de seguridad.
Figura 3.
aprendiendo a ver desde la perspectica cpted
• Observar las características ambientales (iluminación, campos visuales, vegetación o limpieza).
• La figura 5 muestra una mala relación entre el interior de la vivienda y la calle, ya que el árbol obstruye los campos visuales, la barda del antejardín es opaca y la presencia de basura denota falta de limpieza en el espacio público. La mala relación visual entre interior y exterior, genera malas condiciones ambientales, sensación de aislamiento y por supuesto aumenta la percepción de inseguridad.
BuEnA PráCTiCA
El carrito de ventas proporciona en el día un vigilante natural que mejora la percepción de seguridad en el espacio público.
Figura 5.
a. Espacio público y elementos urbanos a.1. Mobiliario urbano Como mobiliario urbano se consideran las luminarias, bancas, bebederos, paradas de autobuses y de taxis, árboles, jardineras y, en general, todo elemento que apoye la vida en el espacio público.
La mera incorporación de mobiliario urbano al espacio público no basta para preve-nir situaciones delictivas. Lo fundamental es atraer al vigilante natural, mejorando la relación entre lo construido y el espacio circundante. Los problemas de inseguridad que se relacionan con el mobiliario urbano se deben a la ausencia de personas o a su inadecuada instalación. Cuando el mobiliario urbano no está al servicio de los usuarios y entorpece circulaciones, genera mayores problemas de inseguridad.
El mobiliario urbano adecuadamente instalado es clave para colaborar en el meca-nismo de vigilancia natural y coadyuvar en cómo el peatón ve y percibe el entorno.
Además, genera una sensación de orden y cuidado; su existencia es una invitación a la permanencia en el espacio, lo cual facilita la presencia natural de personas.
Algunos elementos de mobiliario urbano significativos son:
a.1.1 Local comercial y punto de venta Los locales comerciales y puntos de venta pueden colaborar activamente en la vi-gilancia natural, dependiendo de su ubicación y su diseño. Se recomienda que ten-gan una amplia visibilidad y que se sitúen en puntos clave donde haya carencia de vigilancia natural o en espacios estratégicos para la ciudad, tales como esquinas o puntos de encuentro informal. Un local o un punto de venta apropiadamente ilu-minados y adecuadamente ubicados, se transforman en un punto que genera la sensación de seguridad al mismo tiempo que puede servir como refugio ante una potencial amenaza.
aprendiendo a ver desde la perspectica cpted
BuEnA PráCTiCA
La iluminación apropiada para actividades nocturnas permite un amplio control visual del espacio.
a.1.2 Luminarias Uno de los principios fundamentales que promueve el cpted es el control visual del espacio por parte de las personas que viven y recorren un sector determinado, lla-mados también el “habitante experto del territorio”. La iluminación se transforma entonces en un elemento vital para este propósito. Una buena iluminación permite el uso del espacio (tanto público como privado) de modo más intenso, especial-mente de noche. La presencia natural de personas tiene como resultado un mayor dominio del espacio público por parte de la comunidad.
Así, las luminarias apropiadas para el uso y dimensiones del espacio público co-laboran en la reducción de los delitos de oportunidad y la percepción de temor;
debido a que al delincuente no le gusta ser visto, el usuario del espacio público siente mayor control sobre éste si es capaz de observar con un campo visual pro-fundo y despejado.
MALA PráCTiCA
Follaje bajo la luminaria que no permite el paso de la luz.
BuEnA PráCTiCA
Luminaria en un espacio despejado.
Figura 6.
• El follaje que no impide la iluminación
• Follaje que impide la iluminación
Figura 7.
BuEnA PráCTiCA
La fuente de agua refresca el ambiente y genera un espacio atractivo para el peatón
• La banca, en conjunto con la iluminación, atraen a los vigilantes naturales.
Figura 8.
a.1.3 Bancas y basureros Las bancas contribuyen al mecanismo de vigilancia natural en la medida que ofrecen o posibilitan una instancia de detención y permanencia al peatón en un determi-nado espacio público, tal como lo muestra la figura 8. Los basureros promueven el orden y la limpieza del espacio público.
Las bancas bien ubicadas atraen la presencia de vigilantes naturales.
a.1.4 Fuentes de agua y bebederos Las fuentes de agua atraen a los peatones que circulan en el espacio público, ya que refrescan el ambiente, producen un sonido agradable y son atractivas estéticamente.
BuEnA PráCTiCA árboles crecidos que permiten un campo visual despejado, control y reconocimiento del área circundante; apoyada por un correcto uso de mobiliario urbano, como bancas y basureros.
MALA PráCTiCA
La parada es sólo un techo, sin mobiliario ni iluminación, ni un lugar para sentarse que invite a la espera de transporte, transformándolo en un punto inseguro para el usuario.
a.1.5 Árboles El árbol es uno de los elementos que colabora con elevar la calidad de vida del peatón, ya que mejora las condiciones ambientales del espacio donde se encuentra (da sombra, es estéticamente atractivo, genera aromas, mejora la calidad del aire, etcétera).
a.1.6 Paradas de autobuses y taxis Las paradas de autobuses son puntos que convocan a las personas favoreciendo la presencia de vigilantes naturales.
• Distribuir luminarias de acuerdo al uso del espacio, y de tal forma que proporcionen iluminación homogénea.
• instalar luminarias con intensidad necesaria.
• Proteger luminarias contra actos vandálicos, ya sea con diseños especiales o materiales de alta resistencia.
• Diseñar iluminación a escala del peatón.
• Podar vegetación (árboles y arbustos) para permitir el buen paso de la iluminación.
• Ordenar mobiliario urbano para que no obstaculice recorridos peatonales.
• Diseñar paradas de autobuses con materiales transparentes que faciliten el control visual del usuario.
• Proporcionar iluminación adecuada a las paradas de autobuses.
• utilizar materiales anti vandálicos en paradas de autobuses, que eviten rayados y permitan un fácil mantenimiento.
• Diseñar cabinas telefónicas con accesibilidad universal (fácil uso para discapacitados, adultos mayores y niños).
• ubicar cabinas telefónicas en lugares con fácil acceso y que estén bien iluminadas.
• Ubicar bancos cerca de iluminación y basureros, figura 9.
recomendaciones
• Una trilogía de mobiliario urbano que promueve la permanencia del vigilante natural está conformada por una banca, un basurero y una luminaria.
Figura 9.
BuEnA PráCTiCA
Bancas bajo los árboles ofrecen instancias de detención a los peatones, para protegerse del sol.
PExistencia y estado de mantenimiento de: bancas, asientos, bebederos, árboles, paradas de autobuses, teléfonos, kioscos y luminarias.
PUbicación de éstos y grado de interferencia que ejercen sobre campos visuales o circulaciones.
PFollaje con altura adecuada.
PIluminación anti vandálica en el espacio público y luminarias con detector de mo-vimiento en espacios intermedios.
Lista de revisión para mobiliario urbano
• Pequeña Plaza urbana:
espacio de detención urbana que se genera como extensión de la banqueta.
Figura 10.
a.2. Vacíos de la trama urbana Se reconocen tres tipos de vacío en la trama urbana:
Plazoleta: Es generalmente una extensión de la banqueta con pavimento duro. La actividad principal que se ejerce en ella es circular y puede contar con mobiliario ur-bano, como bancas e iluminación.
Plaza: Espacio de uso público libre de edificaciones, destinado entre otras activida-des al esparcimiento y la circulación peatonal.
Parque: Lugar libre de uso público; arborizado, eventualmente dotado de instala-ciones para el esparcimiento, la recreación, las prácticas deportivas, las actividades culturales u otras.
En estos tres tipos de vacíos urbanos se dan situaciones de similar naturaleza. La principal diferencia es el tamaño y la cantidad de elementos vegetales. Los proble-mas y recomendaciones que a continuación se describen son de orden genérico y deben ser adaptados a los casos específicos.
Figura 11.
• Definir rutas seguras de entre dos o más puntos.
• Estas rutas seguras deben contar con iluminación dirigida y dedicada, señalética clara que indica puntos de entrada y de salida, mobiliario urbano que apoya la presencia natural de personas y vegetación cuidada y que no bloquea campos visuales.
• La ruta segura quedará definida, no sólo por su equipamiento y trazado, sino por el tratamiento de su pavimento, el que con colores, texturas y símbolos, puede hacer de este recorrido algo fácil de entender y transitar, especialmente para adultos mayores y personas con discapacidad.
• Este recorrido debe ser definido con participación de la comunidad.
• Generar actividades nocturnas como deportes, presentaciones culturales, entre otras, que promuevan la presencia natural de personas.
• La ruta debe ser equipada con elementos que apoyan un recorrido seguro como iluminación, bancos, juegos, información y guardias, figura 11.
recomendaciones aprendiendo a ver desde la perspectica cpted
• Ruta equipada con iluminación, bancas, juegos, información y guardias, que apoyan un recorrido seguro.
BuEnA PráCTiCA
El recinto educacional aumenta la sensación de seguridad en un barrio.
La escuela se caracteriza por ser un lugar donde se desarrollan las potencialidades del ser humano, el aprendizaje en todas sus formas, las relaciones sociales y el de-sarrollo del conocimiento, entre otras. Por esta razón, y desde siempre, la escuela se ha percibido dentro de una comunidad como un lugar especial. Es además, un lugar que requiere la certidumbre de seguridad, ya que lo que ahí se desarrolla está relacionado con temas y actividades que hacen crecer al hombre desde la edad temprana hasta la adolescencia. La escuela como lugar de aprendizaje se transfor-ma también en un referente social y de apoyo a la comunidad, tanto con su infraes-tructura, como con la posibilidad de contar con un equipo humano capacitado que facilita proyectos e iniciativas comunitarias. Desde una perspectiva urbana, el edifi-cio escolar es un punto destacado en el paisaje arquitectónico social. Considerando esto, la relación espacial que la escuela ofrece a su entorno de emplazamiento es muy importante, ya que dependiendo de su diseño, y especialmente de su períme-tro y accesos, su vínculo será de mayor o menor integración con el entorno urbano y social, y facilitará un proceso de regeneración urbana del barrio.
Lista de revisión para plazoletas, plazas y parques P Iluminación.
P Señalética.
P Campos visuales para ver y ser visto.
P Tamaño de la vegetación.
P Áreas de oscuridad en horas de la noche.
P Ubicación de áreas de estacionamiento y condiciones de conexión visual con las áreas de recorrido peatonal.
P Existencia de teléfonos.
P Mobiliario urbano (ubicación y distribución).
B. Centros educativos
• La escuela como un centro de irradiación positiva hacia su entorno.
c. Centros comunitarios
Son estructuras arquitectónicas que sirven a la comunidad local como punto de encuentro y ofrecen gran cantidad de actividades recreacionales y educativas para los diversos miembros de la comunidad. En diversas colonias de ciudades de México se han construido estas estructuras para impactar positivamente en la calidad de vida de las comunidades locales, desde una perspectiva social, pero también desde una perspectiva de prevención situacional de la violencia y el delito. Estos centros, por su diseño, se transforman en “células seguras” dentro de la colonia y son un elevado modelo que contiene dentro de su estructura elementos de iluminación, se-ñalética y mobiliario urbano, entre otras características ambientales en el marco de la metodología cpted. Estos centros se transforman en puntos de encuentro seguro para habitantes de colonias, especialmente en territorios muy vulnerables desde la perspectiva de la seguridad.
BuEnA PráCTiCA
Los centros comunitarios ofrecen espacios seguros para el encuentro, la formación y la recreación de la comunidad y sus diversos actores.
BuEnA PráCTiCA La pavimentación de las calles ayudó a esta colonia de manera intangible y tangible.
Contribuyó a aumentar la autoestima, haciendo que los vecinos mejoraran el acceso a sus viviendas y ayudó a eliminar el polvo en suspensión, entre otros beneficios.
d. Pavimentación de calles
La pavimentación de calles en colonias de trazado de tierra es también una medida que se ha utilizado frecuentemente en México. Esta medida impacta positivamen-te en varios aspectos a la comunidad local. El primero es la autoestima, porque la comunidad siente que vive en un territorio más formal, más urbanizado y que los diversos niveles de gobierno han invertido en ellos. Incluso esta medida suma plus-valía a sus viviendas.
Asimismo, esta medida contribuye a que se levante menos polvo, lo que contribuye a mantener la salud respiratoria en los actores comunitarios, en especial los más pequeños. Por otro lado, al pavimentarse la calle, se reconstruyen las banquetas que son espacios fundamentales para los peatones, las que deben tener un ancho no menor a 90 cm, ofrecer una superficie peatonal pareja sin obstáculos y disponer de la señalética necesaria para el correcto desplazamiento de peatones y vehículos (paso de cebra, rebaje en las esquinas, etcétera).
“CENTRO COMUNITARIO”
4.1
Para implementar estas estrategias en una colonia desde un nivel municipal, se requie-ren cuatro pasos metodológicos:
• Diagnóstico y Línea de Base
• Diseño
• Ejecución
• Evaluación
Estos pasos se le llama “Ciclo del proyecto cpted” y todos ellos tienen un importante componente participativo. A continuación se detallará cada uno de ellos.
Diagnóstico y Línea de Base cpted
Un diagnóstico de este tipo es la “foto” socioambiental de un problema delictivo, de violencia e inseguridad en un momento determinado de un territorio acotado y de una comunidad especifica. Para construir esta foto se requiere acopiar información de fuente primaria y secundaria.
4 Pasos para la implementación de CPTED
La fuente primaria es la llamada “información de gabinete”, y debe recolectarse a partir de tres ámbitos: el urbano, el social y el delictivo. Se debe conseguir la mayor cantidad de información, tanto cuantitativa como cualitativa, a escala metropolitana y de la colonia o zona a intervenir.
A continuación se presentan algunas fuentes primarias y la información que nos permiten obtener:
inegi: Perfil demográfico y económico.
Institutos municipales de planeación: perfil urbanístico del territorio, accesibilidad y movilidad.
Gobierno Municipal: perfil de los servicios públicos, perfil de las demandas ciuda-dana y percepción de inseguridad.
Dirección Municipal de seguridad, pgr, pge: perfil de seguridad municipal
Observatorios de seguridad: mapas del delito y perfil delincuencial del municipio.
Dirección de Desarrollo social: integración de las organizaciones e instituciones en el estado.
Universidades: diagnósticos de violencia y delincuencia.
La fuente secundaria de información se obtiene del trabajo directo con las comu-nidades que habitan y usan el territorio a intervenir.
Un diagnóstico integral requiere de ambas fuentes de información: primarias y se-cundarias. Una no sustituye a la otra. La metodología cpted de manera mínima y complementaria trabaja con tres herramientas: observación directa del Experto, marcha exploratoria de seguridad y talleres de dibujo. A continuación se describirá cada uno de estos instrumentos.
a. Observación directa del Experto
Los funcionarios municipales ya entrenados deben recorrer a pie la colonia a in-tervenir, y de acuerdo con los cinco principios del método: vigilancia natural, re-forzamiento territorial, control natural de accesos, mantenimiento y participación comunitaria, definir cuáles son las buenas y las malas prácticas que observan en el entorno. Se recomienda que para este trabajo se respalde la información con fotografías y descripciones escritas. Debajo encontrarán un ejemplo de un análisis de buena y mala práctica cpted realizado por funcionarios del municipio de Toluca en México.
pasos para la implementación del cpted
BuEnAS PráCTiCAS
• Apropiación positiva del espacio
• Arte urbano con mensajes positivos
• Calles amplias
• Sociedad plural
MALAS PráCTiCAS
• Ausencia o falta de mantenimiento, señalización, luminarias y cableado
• Elementos que crean contaminación visual
• Espacios trampa y muros ciegos
• Obstáculos que impiden tránsito y visibilidad
6 Rau, M., et al. Espacios Urbanos Seguros: recomendaciones de diseño y gestión comuni-taria para la obtención de espacios urbanos seguros. Santiago de Chile: Ministerio de Vivien-da, Ministerio del Interior y Fundación Paz Ciudadana y Urbanismo (2003).
Calles amplias refuerzo territorial Lugares trampa
Obstrucción visual
b. Marcha exploratoria de seguridad
Las marchas exploratorias de seguridad permiten a la comunidad determinar los lugares en los que se sientan inseguros (calles, parques, sistemas de transporte público, locales comerciales, escuelas, entre otros). La marcha exploratoria de seguridad (MES) se desa-rrolla en cuatro etapas6:
a) Convocatoria: idealmente, las marchas exploratorias requieren equipos conformados por entre cinco y un máximo de 10 personas. Entre los asistentes puede incluirse a pro-pietarios y miembros de organizaciones sociales, es importante convocar a personas que representen a los usuarios habituales de dicho lugar. Se pueden también llevar a cabo ca-minatas exploratorias solamente con mujeres, jóvenes, niños, trabajadores de un edificio o estudiantes de una escuela, entre otros.
b) Definición del área de la caminata exploratoria: es necesario delimitar el tamaño del área que se va a recorrer. Esta puede corresponder a todo un vecinda-rio, solamente a una calle, los alrededores de una escuela, algún camino peatonal, estacionamientos o baños públicos.
c) Realización de la caminata exploratoria: la duración de una caminata explo-ratoria es de, en promedio entre 60 y un máximo de 90 minutos. Se comienza la actividad con una introducción en la cual se explica el objetivo del recorrido, el lugar que se recorrerá y los factores que se evaluarán (lista de verificación). Se entrega un cuestionario a cada participante y se inicia el recorrido. El contar con un facilitador también asegura la calidad de la información, como se describe a continuación.
Papel del facilitador
• Debe dar tiempo para que las personas respondan las preguntas de la lista.
• Debe estimular la conversación entre los participantes.
La experiencia u observaciones de un participante pueden hacer recordar a otro algo importante a decir.
• Debe anotar todos los comentarios que hagan las personas.
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