Guia-para-el-diseno-de-planes-de-Intervencion-comunitaria.pdf
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Prevención Socia l de la Vio lenc ia
Guía para el diseño de planes de intervención comunitaria.
Diagnóstico y gestión
Ser ie re lac ión gobierno-soc iedad
Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense mediante la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid). El contenido de esta publicación es responsabilidad única de sus autores y no refleja de ninguna manera las opiniones de usaid o del
Gobierno de los Estados Unidos de América.
“Guía para el diseño de planes de intervención comunitaria. Diagnóstico y gestión”
Impreso y hecho en México, 2015
Derechos reservados www.pcc.org.mx http://www.pcc.org.mx
Presentación
Introducción
1. Primera fase: planificación del plan de intervención
Paso 1.1 Diseñar plan de trabajo
Paso 1.2 Seleccionar territorio
Paso 1.3 Conformar un equipo de trabajo multidisciplinario
Paso 1.4 Propiciar un grupo multisectorial
2. Segunda fase: diagnóstico
Paso 2.1 Definir variables y tipo de información
Paso 2.2 Recolectar información
Paso 2.3 Sistematizar la información
Paso 2.4 Elaborar síntesis de hallazgos
3. Tercera fase: diseño de la estrategia comunitaria
Paso 3.1 Difundir resultados
Paso 3.2 Priorizar problemas
Paso 3.3 Seleccionar y agrupar problemas
Paso 3.4 Desarrollar el plan de intervención comunitaria
Paso 3.5 Difundir el plan de intervención comunitaria
4. Cuarta fase: gestión de la estrategia comunitaria
Paso 4.1 Construir un modelo lógico
Paso 4.2 Difusión del plan
Paso 4.3 Identificar insumos
Paso 4.4 Movilizar recursos
Paso 4.5 Definir presupuesto
Paso 4.6 Establecer cronograma
5. Quinta fase: monitoreo y evaluación
Paso 5.1 Características
Paso 5.2 Desarrollo de sistema de indicadores
Paso 5.3 Desarrollo del plan
Anexos
Referencias bibliográficas
Contenido guía para el diseño de planes de intervención comunitaria. diagnóstico y gestión
La Guía para el diseño de planes de intervención comunitaria. Diagnóstico y ges-tión es el resultado de la experiencia de campo del Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid, por sus siglas en inglés) en nueve polígonos de intervención en Monterrey, Gua-dalupe, Ciudad Juárez y Tijuana.
El pcc ha desarrollado Conceptos y estrategias de gestión local (usaid, 2015a) con el objetivo de fortalecer la cohesión social en comunidades específicas, donde la con-vivencia y la participación ciudadana se han visto debilitadas. Esto lo hace a fin de promover la réplica de prácticas exitosas en materia de prevención de la violencia y la delincuencia, así como de facilitar los procesos de fortalecimiento de actores clave que intervienen en esta materia.
Por esta razón, la articulación de acciones preventivas se realiza de manera coor-dinada con los tres órdenes de gobierno. Así, los esfuerzos del Programa se han concentrado, en su primera fase, en promover resiliencia comunitaria en los nueve polígonos. Cabe destacar que el pcc es financiado por usaid en el marco de la coo-peración entre los gobiernos de México y Estados Unidos de América, derivada del Pilar IV de la Iniciativa Mérida.
La presente guía forma parte de un grupo de publicaciones generadas por el pcc en coordinación con la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación del gobierno de México, quienes buscan promover mo-delos, guías, manuales y sistematizaciones focalizadas en la prevención y de utilidad para los tomadores de decisiones de políticas públicas y operadores de programas de prevención de la violencia y la delincuencia en México. Se busca que estas ex-periencias y publicaciones faciliten su réplica en México y otros países. La guía fue elaborada por Antonio Iskandar, Director del pcc, Guillermo Vázquez del Mercado, Coordinador de las áreas de Policía Comunitaria y de Gestión del Conocimiento y por Laura Sarvide Alvarez Icaza, consultora.
Esperamos que este aporte sea de utilidad para robustecer las capacidades de las personas e instituciones interesadas en la prevención social de la violencia.
Lo anterior con el fin de que puedan diseñar planes de intervención comunitaria más eficientes y más cercanos a las necesidades reales a nivel local y, sobre todo, comunitarios.
P r e s e n t a c i ó n
I n t r o d u c c i ó n
El pcc desarrolló la Guía para el diseño de planes de intervención comunitaria.
Diagnóstico y gestión con base a la experiencia y lecciones aprendidas, generadas durante la elaboración de nueve Planes Maestros de Prevención del Delito y la Vio-lencia, realizados en los primeros meses del año 2012. Dichos planes fueron conce-bidos como una herramienta de diagnóstico y gestión de intervenciones comunita-rias para guiar el trabajo de organizaciones gubernamentales, de la sociedad civil y del pcc en los nueve polígonos de intervención que le fueron asignados al Programa para pilotear modelos y prácticas de prevención de la violencia y la delincuencia.
La Guía presenta la experiencia de una forma estructurada y didáctica, pensando en los operadores de programas de prevención en el ámbito municipal y comunitario.
Se pretende generar una herramienta útil para promover intervenciones comunita-rias en línea con el marco normativo en la materia y con el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del gobierno de México.
Además, es parte de la línea de producción de conocimiento del pcc constituida por seis series temáticas que buscan aportar a la ciencia de la prevención social de la violencia y la delincuencia en México y en la región latinoamericana.
La base conceptual de esta Guía está desarrollada en usaid (2015a), que contiene la propuesta conceptual y de gestión para el diseño e intervención de programas de prevención en México, y en Modelo de Relación Gobierno-Sociedad (usaid, 2015b).
En ambas publicaciones se reconoce la importancia de generar intervenciones de prevención enfocadas en el ámbito comunitario con base en los problemas reales reconocidos por las comunidades beneficiarias.
Asimismo, estos modelos documentan el rol estratégico de las herramientas de diagnóstico y planificación. Éstas deberán estar desarrolladas desde la realidad co-munitaria para fomentar políticas públicas atinadas y eficaces que promuevan una relación de cooperación y corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad para generar seguridad ciudadana.
Invitamos al lector a revisar estos documentos para conocer a mayor profundidad los conceptos y modelos en el tema de prevención social de la violencia y la delin-cuencia que constituyen la propuesta técnica del pcc en esta materia.
Esta Guía ofrece herramientas para desarrollar planes de intervención que fomenten resiliencia y cohesión comunitaria, a través de una serie de pasos que facilitan el diagnóstico de los principales factores de riesgo que sirven de cultivo a conductas y acciones violentas o delictivas en las comunidades y de los factores de protección que pueden facilitar procesos virtuosos para el fortalecimiento de la convivencia ciudadana, así como el desarrollo de planes de acción, monitoreo y evaluación que guíen los esfuerzos de los diferentes actores que participan en la construcción de comunidades seguras.
Aunado a lo anterior, este trabajo es oportuno porque ofrece al operador de pro-gramas de prevención una herramienta de fácil comprensión y aplicación para di-señar proyectos y propuestas de intervención comunitarios. Esto en respuesta a planes municipales y estatales de prevención y a recursos federales provenientes del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (Pronapred).
Con esa finalidad, se ha organizado la Guía en cinco fases que resumen de manera estructurada y por pasos las recomendaciones para desarrollar planes de intervención comunitaria fundamentados en diagnósticos participativos. Estas fases incluyen:
1. Primera fase: desarrolla la planificación del esfuerzo desde la perspectiva de gestión de proyectos, destacando los elementos más relevantes a tomar en cuenta para organizar el esfuerzo de desarrollo del plan de intervención. Además, incluye aspectos relativos a la selección del equipo técnico multidisciplinario y la planifica-ción de los recursos financieros y el tiempo para llevar a cabo el trabajo. También ofrece lineamientos generales para definir el territorio de intervención o polígono, en el entendido de que la prevención debe ser enfocada en comunidades conside-radas vulnerables de acuerdo a variables determinadas. Por último, promueve un esquema de coordinación multisectorial para asegurar la apropiación de informa-ción entre diversos entes públicos y no gubernamentales que manejan datos en la materia.
2. Segunda fase: se enfoca en el desarrollo del diagnóstico participativo, requi-sito esencial para poder generar planes de intervención de prevención adaptados a la realidad de las comunidades o polígonos en donde se realizará la acción. El diag-nóstico es fundamental para poder determinar los factores de riego que propician conductas violentas o delincuenciales en esa comunidad en particular, y para poder diseñar una estrategia adecuada que responda los problemas y a la realidad parti-cular del territorio específico analizado. En esta fase se presenta una metodología de fácil aplicación, que privilegia el análisis de los factores de riesgo y protección existentes en los territorios de intervención a través de información cuantitativa y cualitativa. Asimismo, promueve herramientas para acercar el levantamiento de la información y la identificación de problemas junto con las comunidades y para pre-sentar resultados de manera eficiente. El diagnóstico termina con el análisis de la información recabada, generando una síntesis de hallazgos y problemas que serán priorizados posteriormente junto a las comunidades para, a partir de allí, desarrollar la estrategia de intervención.
3. Tercera fase: diseña la estrategia comunitaria para responder a los proble-mas identificados en la fase de diagnóstico. Documenta el proceso de priorización de los problemas, identificación de acciones y programas que aportan soluciones.
Además, hace lo mismo con el proceso de divulgación y concertación con la comu-nidad y autoridades para definir un plan de intervención concreto, desarrollado a la medida de las necesidades particulares de la población meta.
4. Cuarta fase: ofrece un marco lógico para facilitar la gestión de la estrategia comunitaria. Lo anterior permite tener una idea concreta acerca de qué se debe hacer para minimizar factores de riesgo y fortalecer factores de prevención en cual-quier intervención de prevención social de la violencia y la delincuencia. Esto es tan introducción
Gestión
Desarrollo estrategia com unitaria comunitariaestrategia ev al ua ci ón
M on ito re o y plan de intervención Diagnóstico
Planif cación del importante como tener elementos claros para llevarlo a cabo. Esta fase ofrece seis pasos para hacer operativa la estrategia definida en la tercera fase a través de un modelo lógico que orienta la intervención, la identificación de recursos y de progra-mas comunitarios, públicos y de otros actores que ayudarían a aterrizar las acciones identificadas. Aunado a ello, hace posible crear un cronograma de intervención para definir tiempos y resultados.
5. Quinta fase: para poder comprender si la estrategia y su implementación están dando los resultados esperados, esta fase propone elementos para desarrollar un plan de monitoreo y evaluación desde la perspectiva comunitaria. Se desarrollan las características propias de estos, señalando que ambos conceptos son parte in-tegral de la planificación y que deben incorporarse en todas las fases. Por último, se identifican indicadores de proceso, de resultados e impacto, y se promueve la metodología para desarrollar el plan de monitoreo y evaluación.
Figura 1. Fases para desarrollar planes de intervención comunitaria
En resumen, la Guía para el diseño de planes de intervención comunitaria. Diagnóstico y gestión ayudará a:
1. Diseñar intervenciones en comunidades específicas (polígonos).
2. Ofrecer capacitaciones sobre el desarrollo de planes de intervención comunitaria para la prevención de la violencia y la delincuencia con la finalidad de mejorar la eficacia de los proyectos ejecutados para fortalecer la seguridad ciudadana en México.
3. Generar capacidades institucionales para promover procesos de planificación inte-grales que incorporen actores multisectoriales relevantes para el fortalecimiento de la convivencia ciudadana.
4. Apoyar al gobierno de México en la implementación del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.
5. Apoyar a la academia en el desarrollo de investigaciones que contribuyan a pro-fundizar el conocimiento en el área de seguridad ciudadana y prevención social de la violencia.
Esperamos que este producto ayude a generar programas de intervenciones comunitarias eficaces que contribuyan a fortalecer los puentes necesarios entre la realidad de las comuni-dades más vulnerables y las acciones del Estado y otros socios. De esta forma, se generará la confianza necesaria para asegurar el derecho a la seguridad de los ciudadanos tanto en México como en otros países de Latinoamérica.
1 Primera fase: planificación del plan de intervención
Paso 1.1
Esta fase tiene como propósito desarrollar un plan de trabajo que guíe el esfuerzo de desarrollo del plan de intervención comunitaria. Además, propone la organización desde la perspectiva de gestión de proyectos y contempla los aspectos que deben ser resueltos antes de comenzar la intervención en campo. Así, comprende los si-guientes pasos:
Diseñar plan de trabajo
Antes de iniciar la intervención se requiere tener certeza acerca de los siguientes elementos para asegurar el mejor uso de los recur-sos y el resultado esperado en el proyecto:
• Determinar los objetivos de la intervención y desarrollar el alcance del proyecto de manera clara.
• Asegurar los recursos presupuestarios para llevar a cabo el proyecto.
• Acordar los tiempos de implementación, así como los productos y resultados esperados.
• Identificar y reclutar el equipo que llevará a cabo el pro-yecto.
• Capacitar e informar al equipo sobre los objetivos y los conceptos de pre-vención social de la violencia.
• Selección del territorio de intervención y la población objetivo.
Una vez considerados estos elementos, se podrá proceder a la definición de un plan de trabajo que considere cada actividad a ejecutar durante el tiempo del proyecto.
Además, deberán identificarse los resultados esperados en cada momento de la implementación y asignarse responsables para llevar a cabo cada paso.
Objetivos de planifcación del plan de intervención
• Diseñar el plan de trabajo.
• Seleccionar territorio.
• Conformar equipo de trabajo multidisciplinario.
• Propiciar un grupo multisectorial.
Paso 1.2 Seleccionar territorio
Es importante delimitar el territorio donde será implementada la intervención y re-copilar información del área. Los esfuerzos de prevención de la violencia y la delin-cuencia deben ser enfocados en territorios específicos, bien delimitados y de acuer-do a criterios objetivos.1 En muchos casos, la definición del territorio de intervención ha sido predeterminada en planes de prevención y comunicados por instancias gu-bernamentales de cualquiera de los tres órdenes de gobierno. En otros casos, la definición de éste es parte del ejercicio de planificación de la intervención.
Para dicha definición debe considerarse que el objetivo de los programas es miti-gar los factores de riesgo y fortalecer los factores de protección que promuevan resiliencia comunitaria. Por lo tanto, el proceso de selección de los territorios debe privilegiar factores de vulnerabilidad social relativos a la población objetivo y evitar el sesgo que resulta del uso de variables que muestran únicamente índices de delitos ocurridos en territorios específicos.
Para la selección de los territorios de intervención se recomiendan las siguientes variables:
1. Seleccionar territorios de alta vulnerabilidad social que cumplan con las siguientes variables:
a. Densidad poblacional no mayor a 10 mil habitantes.2
b. Pobreza multidimensional.3
c. Marginación urbana.4
d. Alta concentración de jóvenes (población entre 6 y 29 años).
2. Identificar variables de violencia y delincuencia como:
a. Número de detenciones por cada 10 mil habitantes.
b. Número de casos de violencia contra la mujer (física, psicológica y sexual) por cada 10 mil habitantes.
c. Número de adolescentes en conflicto con la ley por cada 10 mil habitantes.
d. Porcentaje de percepción de inseguridad de los habitantes del territo-rio.
e. Número de personas en reclusión originarias del territorio por cada 10 mil habitantes.
1 El proceso de definición de los nueve polígonos donde opera el pcc estuvo relacionado con el concepto desarrollado por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y que fue retomado por el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana para canalizar los recursos provenientes del Subsidio para la Seguridad Pública en los Municipios (Subsemun). Con base en ellos, en 2012, el Centro Nacional de Prevención del Delito esta-bleció los polígonos en los que opera el pcc.
2 De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, las localidades de México se pueden clasificar de menos de 2 500 habitantes, de 2 500 a 14 999 habitantes, de 15 000 a 99 999 y de más de 100 000 habitantes. Disponible en: http://www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/ Descripcion_de_archivos_fd
Variable de violencia y delincuencia
Al ta vu lnerabilidad social
M unicipios urbanos Polígono o territorio de intervención primera fase: planificación
Figura 2. Variables para la selección de territorios de intervención
Es importante mencionar que la obtención de la información a nivel poligonal requiere generar alianzas con actores locales de diversa índole, ya que con frecuencia dicha información se encuentra desagregada a nivel estatal o municipal. Para ello, se reco-mienda generar un grupo de trabajo multisectorial (ver: Paso 1.4) en el que autori-dades municipales y estatales, academia, organizaciones de la sociedad civil, iglesias, colectivos comunitarios y observatorios locales compartan sus cifras y conocimientos sobre el territorio a intervenir.
Adicionalmente, será importante hacer una valoración de los territorios en los que actores gubernamentales o de organizaciones de la sociedad civil intervienen, como resultado de programas o planes de trabajo. La finalidad es promover sinergias y actua-ciones integrales para maximizar la atención y evitar la duplicidad de tareas.
3 El Coneval señala que “una persona se encuentra en situación de pobreza multidimen-sional cuando no tiene garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y si sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades”. Disponible en: http://www.coneval.gob.mx/ rw/resource/Metodologia_Medicion_Multidimensional.pdf 4 De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, “es una medida-resumen que permite diferenciar ageb urbanas del país según el impacto global de las carencias que padece la población como resultado de la falta de acceso a la educación, a los servicios de salud, la residencia en viviendas inadecuadas y la carencia de bienes”. Disponible en: http://www.
conapo.gob.mx/es/CONAPO/Indices_de_Marginacion
Conformar un equipo de trabajo multidisciplinario
La conformación de un equipo de trabajo multidisciplinario para realizar el plan de intervención comunitario es clave para poder generar un producto sólido y de cali-dad. Esto se debe a que los fenómenos de la violencia y la delincuencia responden a múltiples causas que pueden ir desde las de orden personal, familiar o comunitario, hasta las delincuenciales, criminales y de entorno urbano. Por ello, se requieren perfiles de profesionales con conocimiento de los conceptos de prevención de la violencia y habilidades para realizar análisis e investigación cuantitativa y cualitativa, desarrollo de políticas públicas y programas, comunicación interpersonal, monito-reo y evaluación y, sin duda, capacidades para interactuar con las comunidades. En el cuadro 1 se ilustran algunas habilidades importantes identificadas de acuerdo a las diferentes actividades que se deben de llevar a cabo durante la elaboración del plan de intervención comunitaria:
Paso 1.3
Cuadro 1. Actividades y habilidades que deben tener los integrantes de un equipo de trabajo multidisciplinario
Actividades Habilidades
Planteamiento del proyecto para desarrollar el plan
• Desarrollo y gestión de proyectos
• Experiencia en elaboración y administración de presupuestos Reclutamiento de las personas que conformarán el equipo • Reclutamiento y manejo de personal
Inducción al equipo en los temas relacionados con el desarrollo y puesta en marcha del plan
• Didácticas de comunicación oral y escrita
• Liderazgo
• Conocimiento en materia de prevención de la violencia y la delincuencia
Elaboración de un diagnóstico
• Conocimientos y experiencia sobre métodos de investigación y documental de campo
• Manejo de software estadístico
• Experiencia en trabajo comunitario
• Experiencia en el diseño y administración de bases de datos
• Habilidades de comunicación oral y escrita
Elaboración de mapas georeferenciados de activos, zonas de riesgo y actores involucrados
• Experiencia en el uso de software libre de georeferenciación (por ejemplo, Google Maps)
• Experiencia en el diseño y administración de bases de datos
Análisis de hallazgos • Análisis cuantitativo y cualitativo
• Manejo de software estadístico
Propuesta de soluciones
• Experiencia en políticas públicas en materia de prevención de la violencia y la delincuencia
• Conocimiento sobre prácticas de prevención de la violencia y la delincuencia
Monitoreo y evaluación
• Experiencia en diseño y construcción de indicadores
• Experiencia en monitoreo y evaluación
Paso 1.4
El equipo de trabajo podrá estar integrado por al menos cuatro personas que en su conjunto cuenten con las habilidades antes mencionadas. El equipo estaría confor-mado de la siguiente manera:
1. Un coordinador de proyecto con experiencia y habilidades en la adminis-tración y gestión de proyectos, capacidad de análisis y buena redacción.
Será el responsable del cumplimento del plan de trabajo, la integración y redacción final del documento.
2. Un especialista quien estará a cargo de recoger información cualitativa en el campo, trabajando cerca de las comunidades, y contribuir con el análisis de hallazgos y con los ejercicios de priorización y diseminación de la infor-mación que realiza junto a las comunidades.
3. Uno o dos asistentes de investigación documental con experiencia en el desarrollo de investigaciones, análisis de información cuantitativa y docu-mental. Ellos serán responsables de la investigación documental, así como de analizar la información cuantitativa, del desarrollo de mapas que es-tructuren datos y del desarrollo del plan de monitoreo y evaluación.
Se recomienda la aplicación de metodologías de análisis grupales para asegurar el desarrollo de conclusiones que tomen ventaja de la experiencia multidisciplinaria del equipo.
Para la operación efectiva del equipo, se debe tomar en cuenta lo siguiente:
• Capacitar al equipo en los conceptos de prevención de la violencia y la de-lincuencia antes de iniciar el trabajo, además de promover la integración de sus integrantes.
• Delimitar con claridad las funciones y responsabilidades de cada miembro del equipo.
• Establecer mecanismos de seguimiento a los acuerdos y de revisión perió-dica colectiva entre los miembros del equipo para asegurar consistencia al generar el producto final.
Propiciar un grupo multisectorial
El propósito de crear un grupo de trabajo multisectorial responde a dos objetivos:
1. Recopilar información de fuentes diversas que regularmente son maneja-das por diferentes organizaciones gubernamentales. Esto representa un desafío importante al considerar los recursos y tiempos de implementa-ción de este tipo de proyectos, debido a las dificultades inherentes al in-tercambio fluido de información.
2. Empoderar, desde el diseño, a los actores que estarán involucrados en la asignación de recursos y ejecución de muchos de las acciones que serán propuestas en el plan de intervención comunitario.
primera fase: planificación
Se recomienda promover esquemas de participación multisectorial. En ellos el equi-po del proyecto deberá sensibilizar a los representantes de las organizaciones inclui-das sobre la importancia del trabajo que se realiza y construir un espacio de comu-nicación fluida para obtener la información requerida de estos actores relevantes.
Algunas de las instituciones que pueden invitarse a formar parte del grupo de trabajo:
• Centros de investigación
• Instituciones académicas
• Instituto de la Juventud
• Instituto de la Mujer
• Organizaciones comunitarias
• Organizaciones de la sociedad civil (osc)
• Observatorios de la violencia y delincuencia
• Procuraduría de Justicia del Estado
• Secretaría de Desarrollo Social
• Secretaría de Educación
• Secretaría de Seguridad Pública
• Secretaría de Salud
Una vez analizada la información, el grupo de trabajo multisectorial deberá difundir los resultados preliminares (más adelante se profundiza sobre este tema).
Objetivos del diagnóstico
• Investigar factores de riesgo y de protección en el territorio.
• Generar una línea base de intervención.
• Promover acciones de corresponsabilidad con la comunidad.
• Identificar los principales problemas que requieren atención.
2 Segunda fase:
diagnóstico
Los objetivos del diagnóstico son: a) determinar e investi-gar los principales factores de riesgo precursores de la vio-lencia y la delincuencia presentes en los territorios meta de intervención, b) determinar e investigar los factores de pro-tección desde donde se pueden apalancar acciones especí-ficas para mitigar los factores de riesgos y c) determinar e investigar cualquier característica o determinante presente en el territorio que pueda impactar las dinámicas sociales a favor o en contra de la convivencia ciudadana en el lugar.
Además, el diagnóstico servirá para generar una línea base de la intervención al mostrar la fotografía antes de iniciar un plan, aportando información relacionada a datos, per-cepciones y necesidades de la comunidad. Asimismo, pro-moverá acciones participativas en la comunidad que empoderen a sus actores y así generar planes de intervención que tomen en cuenta las verdaderas necesidades identificadas por los propios beneficiarios.
La elaboración de un diagnóstico con enfoque en la comunidad y con la participación de sus habitantes es un requisito primordial para el desarrollo de intervenciones efec-tivas, pues mediante su inclusión se espera que se logren transformaciones sobre la problemática de la violencia y la delincuencia. Por ello, es condición necesaria estable-cer diálogos con los integrantes de la comunidad, relacionándose con ellos basados en principios de igualdad, respeto y reconocimiento de los saberes comunitarios.
Paso 2.1
El carácter participativo permitirá, desde miradas y percepciones diversas, obtener información de calidad, confiable, relevante y actualizada. Esto se convertirá en una herramienta muy potente para enfrentar la problemática que se vive en el territorio específico. También con ello se obtendrá un valor agregado, pues se ini-ciará el proceso de construcción de un espacio donde interactúan actores relevan-tes y donde estos intercambian información, se articulan, negocian y aprenden.
Además que permitirá fortalecer el protagonismo de quienes participan y de quie-nes más adelante serán los líderes durante la implementación de la intervención comunitaria.
Realizar un diagnóstico en la modalidad antes mencionada dejará una mayor clari-dad, precisión y comprensión de la problemática sobre la cual se quiere intervenir y transformar, así como una mayor asertividad para formular acciones y propuestas dirigidas hacia la prevención. Además, permitirá dejar instaladas capacidades técni-cas y metodológicas en dicho territorio.
Los siguientes pasos facilitarán el desarrollo del diagnóstico.
Definir variables y tipo de información
Para recolectar información primero se requiere seleccionar las variables que defini-rán dicho tipo de información. Se trata de recopilar datos sobre factores de riesgo y de protección, activos y elementos de resiliencia comunitaria, además de condicio-nes físicas, sociales, culturales y económicas y actores que desarrollan actividades de prevención. Se recomienda agrupar la información a través de las siguientes variables ilustrativas:
1. Variable demográfica
a. Clasificación de sus habitantes por edad, sexo, estado civil, lugar de naci-miento, lengua, nivel educativo, ocupación, natalidad, mortalidad y esperan-za de vida.
2. Variable socioeconómica
a. Estatus socioeconómico de la población: población económicamente activa y en situación de pobreza, empleo, subempleo, desempleo, escolaridad y tipo de vivienda.
3. Variable urbana
a. Ubicación y características espaciales del territorio.
b. Calles, pavimento, locales comerciales, puntos de venta y basureros.
c. Luminarias, paradas de buses y taxis, y árboles.
d. Espacios públicos.
e. Accesibilidad y movilidad.
segunda fase: diagnóstico
4. Variable servicios públicos y de seguridad
a. Disponibilidad, accesibilidad y calidad de servicios básicos: agua, electricidad, salud, educación, vivienda, recolección y transporte (lugares donde carecen de ellos).
b. Número y cobertura de programas sociales de seguridad, tales como aten-ción a jóvenes en situación de riesgo, violencia familiar y adicciones.
c. Número de policías, patrullas y casetas de vigilancia.
5. Variable violencia y delincuencia
a. Número de denuncias y detenciones.
b. Tipos de delitos y frecuencia.
c. Tipos o actos de delincuencia que causan mayor alarma pública.
d. Factores de riesgo: lugares con alta incidencia y prevalencia de delitos y vio-lencia, zonas de deserción escolar o desintegración familiar.
e. Fecha, lugar y hora de concentración de delitos.
f. Comportamientos no delincuenciales que alteran la convivencia como basu-ra y ruido.
g. Actividades de prevención que se desarrollan.
6. Variable demandas percepción de la población
a. Percepción sobre la calidad y accesibilidad a los servicios públicos.
b. Temores asociados a distintos delitos y conductas de riesgo.
c. Niveles de confianza en instituciones públicas.
7. Variable etnográfica
a. Descripción de la comunidad: historia, características, composición, dinámi-ca, relaciones sociales, cultura y experiencias de resilencia.
b. Activos: recursos disponibles en la comunidad (asociaciones vecinales, co-mités y centros comunitarios, escuelas, hospitales, clínicas, iglesias, orga-nizaciones de la sociedad civil, gobierno municipal, vías de comunicación y transporte público).
c. Intervenciones o programas en marcha, fuentes de financiamiento y recursos materiales.
d. Actores: municipales, comunitarios, policía y religiosos, entre otros.
8. Variable población vulnerable
a. Caracterización de jóvenes, mujeres, niños y niñas.
9. Variable organizaciones e instituciones con trabajo en el territorio
a. Número.
b. Tipología.
c. Cobertura.
d. Actividades.
Cuadro 2. Factores de riesgo y protección Factores de riesgo: aumentan la probabilidad de que una persona se involucre en el crimen y la violencia (ya sea como víctima o agresor). Son de cuatro niveles: individual, relacional, comunitario y social.
Por ejemplo:
• Abuso de alcohol, drogas, exposición a la violencia, nivel de escolaridad, estatus marital, baja capacidad de manejar situaciones de estrés
• Historial de violencia en la familia, influencia de colegas
• Bajas tasas de matriculación, actitudes comunitarias que toleran y legitiman la violencia, falta de identidad o involucramiento con la comunidad, desorganización comunitaria, facilidad para el acceso a las armas de fuego y drogas ilícitas
• Debilidad de los sistemas legales y policiales, así como la impunidad generalizada
• El narcotráfico y el crimen organizado también son factores de riesgo sociales
• Acelerada urbanización
• Normas culturales y sociales que apoyan la violencia (machismo, castigos corporales)
• Persistencia de la pobreza y desigualdad
• Elevadas tasas de desempleo
• Naturaleza más organizada del crimen
• Recrudecimiento del uso y tráfico de drogas ilegales
• Baja confianza en las instituciones
• Impunidad
Factores de protección: activos o características que disminuyen la probabilidad de que ocurran las violencias y la delincuencia. Son, de alguna forma general, el contraste con los factores de riesgo.
Por ejemplo:
• Reconocimiento de las aptitudes individuales, autoestima positiva, espiritualidad
• Tamaño y densidad del hogar, familias democráticas, cohesión familiar, etcétera
• Mejoría de barrios, lazos de vecindad, disminución en el acceso a armas de fuego, alcohol y drogas, etcétera
• Oportunidad de ingresos, cultura democrática, publicidad responsable, combate al narcotráfico, fortalecimiento de las agencias del sistema de justicia, mejoría de los servicios públicos, etcétera
Fuente: Adaptado de usaid (2015c).
Manual para la capacitación en materia de prevención social de la violencia y la delincuencia.
Paso 2.2Recolectar información
Una vez que se han definido las variables y el tipo de información que se requiere, en cada una de ellas se inicia la recolección de la información de dos tipos: cuantitativa y cualitativa.
Información cuantitativa: consiste en la recolección de información sobre la can-tidad de los problemas que impactan a la convivencia ciudadana. Responden a las siguientes preguntas: ¿cuántos, quiénes, con qué frecuencia, dónde y cuándo? Se orienta a obtener medidas numéricas y objetivas de hechos, hábitos, comporta-mientos u opiniones. Son datos duros que contribuyen a visualizar los problemas y establecer relación con otros temas. Este tipo de información se obtiene a través de la investigación documental mediante fuentes secundarias confiables como li-bros, revistas, periódicos, artículos, estudios, tesis, reportes, bases de datos, redes sociales, internet, videos y/o grabaciones que se encuentra en dependencias gu-bernamentales, universidades y centros de investigación, bibliotecas, empresas y organizaciones de la sociedad civil, entre otros.
Como resultado de la investigación documental se podrán identificar los principales problemas que enfrenta el territorio. Por el número y complejidad será necesario hacer un ejercicio de priorización de manera participativa con la comunidad para que se detecten aquellos que sean más relevantes y factibles de atender (sobre este tema se profundizará en la tercera fase de esta guía).
Información cualitativa: es la información que no se obtiene de las estadísticas.
Se requiere ir más allá de los números para visualizar el contexto y las dinámicas que se dan en el territorio a partir de la experimentación, observación y comunica-ción directa. Esta información complementa la información documental y aporta un componente interpretativo y de percepción en torno a la comunidad.
Esta información se obtiene a través de la investigación de campo, la cual arrojará datos relevantes y mostrará las necesidades reales de la comunidad, con quien se deberá construir relaciones sólidas y de confianza.
Para recolectar información cualitativa, se recomiendan las siguientes técnicas:
• Observación en el terreno: auxilia a recolectar información sobre las características físicas del territorio, mismas que no estarían disponibles de otra forma. Una forma de recolectar esta información es la herra-mienta “Marcha exploratoria de seguridad” (ver Anexo 1) que consiste en una observación y evaluación en el terreno para conocer el entorno físico que puede aumentar o reducir la delincuencia. Se realiza por me-dio de una lista de aspectos que hay que observar y registrar, se utilizan los sentidos para obtener lo que sucede en un momento determinado.
Existen métodos de observación no controlados útiles para recabar datos para precisar información y métodos sistemáticos o controlados basados en un plan con objetivos e hipótesis de comportamiento de variables.
• Entrevistas en profundidad: es el levantamiento de información a través de testimonios de personas. Se pueden hacer orales o escritas. Se reali-zan mediante conversaciones abiertas con representantes o líderes de la comunidad, guiadas por un guión o cuestionario. Tiene como finalidad obtener información de “viva voz” sobre la percepción de las problemáti-cas (ver Anexo 2).
• Grupos focales: son entrevistas grupales con un tema específico, es-timulando el intercambio de opiniones y experiencias de quienes parti-cipan. La conformación del grupo deberá representar la diversidad de personas residentes de la comunidad.
• Levantamiento de encuestas: útil para generar una línea de base sobre temas como percepción de inseguridad, victimización y acceso a servicios.
En general esta técnica es costosa, pero los réditos en materia de segui-miento y evaluación de avances y resultados serán fundamentales para asegurar el logro del objetivo planteado (ver Anexo 3).
Cuadro 3. Análisis de los problemas:
transformación de datos en información y conocimiento
Homicidios Violación Violencia familiar
Robo de autos
Otros (defnir)
¿Cuáles son los actos más frecuentes de la delincuencia y la violencia que tienen lugar en la comunidad?
(Indicar el número de homicidios)
¿Dónde se producen estos actos? Sea lo más específico posible, ya que esto ayudará a graficar estos delitos en un mapa
(Indicar el local en donde ocurrieron)
¿Cuándo ocurren? Describir la frecuencia de cuántos se producen en un determinado periodo de tiempo y del día, indicar en qué momento se presentan con más frecuencia
(Indicar el núme-ro de hechos y los días/horas en que ocurren)
¿Quiénes son las principales víctimas? Especificar edad, sexo, etnia, estado civil, ocupación
(Indicar las características de las víctimas)
¿Cuáles son las características de los delincuentes?
Especificar edad, sexo, etnia, etcétera
(Indicar las características de los victimarios)
¿Cómo se cometieron los crímenes? Especificar si fue con armas de fuego, si hubo alcohol y/o drogas involucradas, si se trata de un crimen de oportunidad, etcétera
(Indicar qué instrumentos se utilizaron para cometer los delitos)
¿Existe un grupo más vulne-rable a la victimización? En caso de respuesta afirmativa, ¿quiénes son los grupos?
(Indicar la vulnerabilidad)
Fuente: Adaptado de usaid, 2015c.
Paso 2.3Sistematizar la información
Después de recolectar la información documental y de campo es importante orde-narla y analizarla, para que se convierta en información y conocimiento útil. De esta manera se contará con una idea amplia de lo que ocurre en el territorio selecciona-
do. La información puede ser organizada a través de las siguientes herramientas:
• Un informe descriptivo o analítico que cuente con recursos de tablas y gráficos.
• Mapas georreferenciados que permiten mostrar la información locali-zada en el territorio.
A través del informe descriptivo se presentan gráficas y tablas que permiten mos-trar de manera sencilla evidencia sobre los hallazgos más importantes identificados.
Con los mapas georreferenciados se hace posible el montaje y la superposición de mapas para:
• Representar de manera gráfica las causas o factores de riesgo que ori-ginan los problemas.
• Hacer correlaciones entre diferentes variables que podrían estar gene-rando alguna situación que requiera atención.
• Agrupar las variables y utilizarlas para fines descriptivos (representación visual sobre los delitos y otras variables).
• Presentar datos y exponer resultados con fines analíticos.
• Comunicar de manera didáctica a la comunidad donde se encuentran los problemas y principales activos.
• Desarrollar estrategias y planes de intervención.
Los mapas pueden representar la siguiente información:
• Activos disponibles en la comunidad: asociaciones vecinales, comités y centros comunitarios, escuelas, hospitales, clínicas, iglesias, organiza-ciones de la sociedad civil, gobierno municipal, vías de comunicación y transporte público, entre otros.
• Las intervenciones o programas en marcha en el territorio, fuentes de financiamiento y recursos materiales.
• Los factores de riesgo representados por: lugares con alta incidencia y prevalencia de delitos y violencia, zonas de deserción escolar o desin-tegración familiar, espacios en los que se carece de servicios públicos básicos (agua, luz, transporte, escuelas).
• Los principales actores presentes en el territorio: municipales, comuni-tarios, policía y religiosos, entre otros.
• Las poblaciones vulnerables de la prevención social de la violencia: prin-cipalmente niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores. Se recomienda desagregar las poblaciones por grupo etario y género.
En el siguiente mapa georreferenciado se observa cómo superponer capas con la ubicación de activos comunitarios e intervenciones:
Estar en posición de observar simultáneamente en dónde se encuentran los activos, las intervenciones, las áreas de riesgo y los actores permite hacer hipótesis sobre las causas de los problemas y su relación con otros factores presentes en el mapa.
Los pasos para desarrollar el cuadro y mapas de activos, intervenciones, riesgos y actores son:
Hacer un listado de activos, intervenciones, riesgos y actores en los que, de ser po-sible, se incluya la siguiente información:
a. Descripción de activos, intervenciones, riesgos y actores.
b. Mediante un sistema de coordenadas geográficas, ubicar en el polígono los objetos en mapas geográficos. Los sistemas de coordenadas de latitud-lon-gitud es uno de esos marcos. Para la ubicación en el polígono se sugiere utilizar las coordenadas de latitud y longitud, mismas que pueden obtenerse utilizando el Mapa Digital de México, disponible gratuitamente en el portal de internet del INEGI: http://gaia.inegi.org.mx/mdm6/ Como apoyo para la ubicación de lugares también se puede utilizar el portal de internet de Google Maps (ver cuadro 4).
c. Desarrollar un mapa georreferenciado en el que se puedan superponer capas con las ubicaciones de los activos, intervenciones, riesgos y actores (ver mapa 1). En caso de ser posible, incluir varios mapas para facilitar el análisis.
Figura 3. Mapeo de activos físicos, comunitarios y de intervención comunitaria segunda fase: diagnóstico
Áreas de riesgo
Áreas verdes
Escuelas
Iglesias http://gaia.inegi.org.mx/mdm6/
Cuadro 4. Activos, intervenciones, zonas de riesgo y actores involucrados Polígono Riveras del Bravo en Ciudad Juárez, Chihuahua
Descripción Coordenadas para la georreferenciación Domicilio Símbolo
Longitud Latitud
Activos
Iglesia, Templo Jehová Jireh 106° 18’ 54.46” W 1° 37’ 34.82” N Rivera
Manantiales
Iglesia el Señor de los Milagros 106° 19’ 10.99” W 31° 37’ 44.43” N Rivera del
Peñal
Jardín de Niños Francisco Muñoz
López 106° 19’ 0.73” W 31° 37’ 28.95” N Rivera del
Paraje
Preescolar Un Siglo de Servicio 106° 19’ 2.49” W 31° 37’ 28.09” N Rivera del
Paraje
Escuela Primaria Riveras del Bravo 106° 18’ 50” W 31° 37’ 36.58” N Rivera del
Peñal
Escuela Primaria Carlos Urquidi
Gaytán 106° 18’ 52.37” W 31° 37’ 31.72” N Rivera del
Peñal
Áreas Verdes 106° 18’ 50.83” W 31° 37’ 34.57” N Calle Riveras del Lerma
Intervenciones Programa oportunidades Todo el polígono
Riesgos Zona con altos índices de delincuencia juvenil
106° 18’ 43.63” W 31° 37’ 35.61” N Todo el polígono
Actores
Presidente municipal 106° 22’ 11.92” W 31° 41’ 15.32” N Camino Viejo a
Zaragoza
Párroco 106° 18’ 54.46” W 31° 37’ 34.82” N Rivera Manantiales
Mapa 1. Activos y riesgos en el polígono de Riberas del Bravo
Paso 2.4Elaborar síntesis de hallazgos
Este paso representa la culminación de la etapa de diagnóstico y permite sintetizar los principales hallazgos encontrados a partir del análisis de la información recolectada.
Debido a que las comunidades podrían presentar problemas complejos y de diferente índole y naturaleza, la síntesis de hallazgos permite ordenar los problemas alrededor de los diferentes fenómenos que dan lugar a la delincuencia y a las violencias en un territorio. Ello permite ir preparando el análisis para diseñar las posibles acciones que podrían dar respuesta a la situación encontrada con soluciones concretas.
Para realizar la síntesis de hallazgos se recomienda hacer las siguientes preguntas:
• ¿Cuáles son los principales tipos de delincuencia y violencia que se ma-nifiestan en la comunidad?
• ¿Qué factores favorecen que estos problemas ocurran?
• ¿Qué características tienen los problemas?
• ¿Estos delitos se manifiestan como resultado de otros problemas o fe-nómenos? ¿Cuáles?
• ¿Quiénes son las principales víctimas y victimarios?
• ¿Existen en la comunidad activos que permitan a sus miembros enfren-tar los fenómenos de violencia y delincuencia que se enumeraron con anterioridad?
Las respuestas a estas preguntas, y otras que surjan, buscan conjuntar y relacio-nar los diferentes elementos del diagnóstico que combinan un análisis multicausal de datos estadísticos con experiencias, percepciones e historias. Con lo anterior se sintetizan algunas correlaciones entre variables para identificar factores de riesgo y protección que generen en la comunidad competencias y capacidades de resiliencia (ver Anexo 4).
A manera de síntesis presentamos las etapas del proceso del diagnóstico.
Elaboración y síntesis de hallazgos
Sistematización de información
Recolección de información
Identif c ación de Variables y tipo de información
Figura 4. Etapas del proceso de diagnóstico
Paso 3.2
3 Tercera fase: diseño de la estrategia comunitaria
Objetivos de la estrategia
• Identificar áreas focales de intervención.
• Identificar beneficiarios.
• Identificar posibles soluciones a los problemas.
• Formular las actividades que ayudarán a cumplir los objetivos.
• Definir objetivos y metas.
Paso 3.1
El propósito de esta fase es formular la estrategia de pre-vención, partiendo de los resultados del diagnóstico para convertirlos en un plan. El resultado de esta fase servirá de guía o ruta de acción para alcanzar los objetivos del plan de intervención comunitaria para la prevención de la vio-lencia y la delincuencia.
Los siguientes pasos sirven para guiar el trabajo de la for-mulación de la estrategia comunitaria.
Difundir resultados
Una vez terminado el diagnóstico es importante que sus resultados sean difundidos a diferentes públicos, especialmente a la comunidad y a quienes fueron parte de su elaboración. Su difusión es útil y necesaria para validar los resultados y generar confianza.
Priorizar problemas
Una vez difundidos los resultados del diagnóstico será necesario realizar un ejercicio para priorizar los problemas. En una comunidad puede existir una gran cantidad de problemas, no obstante los recursos para atenderlos son escasos. Por tanto será ne-cesario priorizar y elegir aquéllos que se consideren los más importantes para generar un mayor impacto en la dinámica de la comunidad. Dicha priorización se realiza con las personas de la comunidad con quienes se ha realizado el diagnóstico. También con el grupo multisectorial que está formándose.
Este ejercicio permitirá proponer respuestas específicas para atender los temas de violencia y delincuencia que se consideren más apremiantes. Al igual que en el diag-nóstico, la priorización requiere una activa participación de los integrantes de la comunidad, así como de diversos actores que intervienen en el territorio a través de programas.
Los siguientes criterios facilitan el ejercicio de priorización:
1. Elegir los problemas de mayor gravedad con base en:
a. Volumen: cuántos delitos o actos violentos ocurren.
b. Tasa: problemas que ostentan las tasas de incidencia más altas.
c. Riesgo: problemas que plantean el mayor riesgo.
d. Cambios en la tasa de incidencia: problemas que están aumentando con ma-yor rapidez.
e. Temor y preocupación: problemas que preocupan más a los miembros de la comunidad.
f. Impacto: problemas que tendrán la mayor relevancia y repercusión.
g. Posibilidad de reducción: problemas que serán más fáciles de prevenir.
2. Elegir los lugares más afectados: el análisis indica que ciertas áreas de la comu-nidad son más propensas al delito/violencia. Éstas podrían ser definidas como espa-cios prioritarios de intervención. Una buena forma de saber cuáles son los lugares más afectados es mapeándolos (ver Paso 2.3).
3. Establecer las personas más vulnerables a la victimización: es necesario definir quiénes son las victimas preferenciales de ciertos tipos de delitos y actos de violen-cia. En general, la información proviene de las estadísticas o de encuestas, entrevis-tas y grupos focales.
4. Definir los grupos más propensos a delinquir: estudios demuestran que los jóve-nes son los más propensos a delinquir. A través del análisis de estadísticas y de los resultados de la información cualitativa se puede definir cuál es la población más propensa a convertirse en victimarios de acciones de violencia o delitos.
Una manera de hacer la priorización es organizar una reunión en la que se realice lo siguiente:
1. El equipo presente de una forma didáctica los resultados del diagnóstico; el mapa de activos, factores de riesgo y actores; así como las poblaciones vulnerables y la síntesis de hallazgos.
2. Se propicie una discusión de los resultados. Con ello se busca saber si la comu-nidad reconoce o no los resultados del diagnóstico que refleja la realidad de la comunidad.
3. Si la comunidad reconoce los resultados, el equipo procede a presentar las pro-puestas de prácticas de prevención que se pretenden poner en marcha para atender la problemática detectada.
4. Se priorizan y seleccionan las prácticas a implementar a través de un proceso predeterminado, por ejemplo votación por unanimidad o mayoría, o evaluación ce-rrada a través de cuestionarios.
Paso 3.3 tercera fase: diseño de la estrategia comunitaria
Seleccionar y agrupar problemas
A partir de la priorización y el análisis de los problemas se está en condiciones de agrupar los problemas priorizados por áreas focales o ejes estratégicos.
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