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Prevención Socia l de la Vio lenc ia

Modelo de comunicación estratégica para la prevención

Ser ie comunicac ión para la prevención

Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense mediante la Agencia de Estados

Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid). El contenido de esta publicación es responsabilidad única de sus autores y no refleja de ninguna manera las opiniones de usaid o del

Gobierno de los Estados Unidos de América.

“Modelo de comunicación estratégica para la prevención”

Impreso y hecho en México, 2015

Derechos reservados www.pcc.org.mx http://www.pcc.org.mx

Contenido

Presentación Introducción

1. Marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria:

un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia

1.1 ¿Qué es comunicación comunitaria?

1.2 ¿Qué es una comunidad?

1.3 ¿Qué es comunicación comunitaria para el desarrollo?

1.4 ¿Qué es planeación de comunicación estratégica?

1.5 ¿A qué nos referimos cuando hablamos de violencia?

1.6 Enfoque preventivo para reducir la violencia

1.7 Resiliencia urbana, un camino para la prevención

de la violencia

1.8 Comunicación comunitaria para el desarrollo

y la prevención de la violencia y la delincuencia

1.9 ¿Cómo es que la comunicación sirve para la prevención de la violencia?

2. Metodología para la comunicación estratégica de la prevención de la violencia

2.1 Análisis situacional de la comunidad

2.1.1 Delimitación del espacio físico y social

2.1.2 Principales subgrupos activos en el interior

de la comunidad

2.1.3 Organización y jerarquía de los grupos dentro

del barrio o colonia

2.1.4 Antecedentes históricos de las acciones realizadas

2.1.5 Entorno de comunicación

2.1.6 Competencias comunicativas de los actores

comunitarios

Contenido

2.1.7 Validación de supuestos

2.1.8 Escribir la guía de tópicos

2.1.9 Durante el ejercicio

2.1.10 Análisis de datos

2.2 Diagnóstico de comunicación

2.2.1 Tipo de cambio requerido

2.2.2 Expectativas de los elementos

3. Diseño de la estrategia de comunicación para la prevención de la violencia

3.1 Identificación de los públicos de la campaña

de comunicación

3.2 Identificación del público objetivo secundario

3.3 Formulación de objetivos de comunicación comunitaria

3.4 Objetivos particulares y tácticas para la estrategia

de comunicación

4. Conclusiones y recomendaciones Referencias bibliográficas

P r e s e n t a c i ó n

El Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) es financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid, por sus siglas en inglés), en el marco de la cooperación entre los gobiernos de México y los Estados Unidos de América, derivado del Pilar IV de la Iniciativa Mérida.

En coordinación cercana con la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciuda-dana de la Secretaría de Gobernación (Segob), el pcc impulsa una estrategia de ges-tión local para la prevención social de la violencia orientada al fortalecimiento de la cohesión social en comunidades específicas, donde la convivencia y la participación ciudadana se han visto debilitadas.

El pcc está integrado por un equipo de profesionales y técnicos especialistas en el tema de la prevención social de la violencia, quienes han hecho posible la imple-mentación y documentación de prácticas e intervenciones sociales desarrolladas por organizaciones de la sociedad civil. A partir de éstas se han elaborado modelos con-ceptuales, guías de implementación, manuales de capacitación y sistematizaciones, conformando todas ellas un abanico de publicaciones focalizado en la prevención.

El presente Modelo de comunicación estratégica para la prevención ha sido de-sarrollado por la consultora Alejandra Contreras Dávalos, con la supervisión de la coordinadora de comunicación Marina Martínez Cruz.

Este modelo pretende ser una herramienta útil para promover una mirada estraté-gica de comunicación en línea con el marco normativo en la materia y con el Pro-grama Nacional de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del gobierno de México.

Esperamos que este aporte sea de utilidad para robustecer las capacidades de las personas e instituciones interesadas en la prevención social de la violencia, a fin de que puedan diseñar planes de intervención comunitaria más eficientes y más cerca-nos a las necesidades reales a nivel local y, sobre todo, comunitarios.

Antonio Iskandar Director Programa para la Convivencia Ciudadana

I n t r o d u c c i ó n

El Modelo de comunicación estratégica para la prevención es un documento con-ceptual para que las personas interesadas en implementar estrategias de prevención en comunidades con presencia de factores de riesgo de violencia y delincuencia se introduzcan y comprendan el enfoque de comunicación necesario para contribuir a ello.

Este modelo es una pieza estratégica que parte de la construcción de una política pública para la prevención primaria de la violencia y la delincuencia que el pcc lleva a cabo en consonancia con la Subsecretaría de Prevención Social y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Desde la perspectiva de la estrategia del modelo epidemiológico de la prevención social de la violencia, la comunicación contribuye a establecer conexiones, difundir mensajes y facilitar procesos diferentes, como los propuestos en los otros modelos del propio pcc, que al sumarse constituyen un todo complejo y multidisciplinario con un mismo fin: la prevención de la violencia.

La comunicación trabaja con información y su diseño, la difusión, la relación entre las personas y, finalmente, con el cambio estructural de las percepciones del mun-do, las prácticas o la cultura. En este sentido es de gran relevancia para articular las inquietudes de las personas con los esfuerzos de las organizaciones y las institucio-nes que persiguen la prevención de la violencia y la delincuencia en nuestro país a través del conocimiento que se da gracias al adecuado intercambio comunicativo.

Así pues, este modelo comprende una de las diversas estrategias que suman al pa-radigma de la prevención, es decir, éste no es un esfuerzo aislado sino parte de una estrategia integral de prevención y debe considerarse siempre una pieza de un todo para tener sentido y obtener resultados. El implementador interesado en intervenir una comunidad con presencia de factores de riesgo desde la comunicación podrá encontrar aquí los insumos para entender y prospectar.

En la primera parte, conocerá el marco conceptual del enfoque de prevención de la violencia y la delincuencia y el de la comunicación comunitaria para la prevención.

Este último es un mecanismo de gestión que ayuda a vincular al gobierno y la so-ciedad para promover mensajes multidireccionales que promuevan la construcción de confianza, la cohesión social y la resiliencia y que trabaja desde dentro de las comunidades y con alternativas al alcance de éstas.

En la segunda parte se detallan los procesos de análisis de la situación comunitaria y de diagnóstico de comunicación. El primero comprende el estudio a fondo de modelo de comunicación estratégica para la prevención las características comunicativas de la comunidad (como sus espacios y tiempos de interacción, las organizaciones que ahí han trabajado o trabajan, los grupos de influencia que se han formando, la relación entre ellos, lo que los miembros de la comunidad expresan y sus lenguajes). El segundo comprende la determinación del cambio de relaciones que los implementadores de la estrategia encuentran nece-sarias y plausibles de acuerdo siempre al diagnóstico de violencia y delincuencia realizado en paralelo.

En la tercera parte, aparecen dos de los posibles caminos para el diseño de un plan estratégico de comunicación para contribuir a la prevención de la violencia y la de-lincuencia. Esto en consonancia con los otros procesos de prevención en marcha en la comunidad:

• Ayudar a cambiar la percepción acerca de la violencia en las comunidades.

• Ayudar a generar vínculos entre los actores comunitarios y con los proyec-tos de prevención en la localidad.

Por último, aparecen conclusiones y recomendaciones para cada momento del mo-delo, con la intención de resumir y reforzar los aprendizajes y la lista de fuentes bibliográficas en las que se basó el modelo en su totalidad.

Este modelo está inserto en una estrategia de prevención de la violencia. Por ello nos enfocaremos en ubicar a la comunicación para el desarrollo como el hilo con-ductor de información que permitirá a los actores comunitarios, a las instituciones y organizaciones vincularse y generar interacciones solidarias y espacios de resiliencia urbana. Esto para fortalecer los factores de protección comunitarios y así contribuir a cortar el paso de la violencia a la normalidad de las personas.

Pensaremos la comunicación como la posibilidad de poner ideas en común específi-camente en el ámbito comunitario, dado que es en lo local y lo cotidiano donde la violencia tiene lugar y también donde surgen las ideas para combatirla. Empezare-mos por definir la violencia, los factores de riesgo y los factores de protección como marco teórico y esencia de Conceptos y estrategias de gestión local1 (usaid, 2015a).

Se definirá también la resiliencia urbana como un proceso posible para la recupe-ración de espacios sociales donde existe comunicación como base. Por último, se planteará la posibilidad de generar estrategias de comunicación comunitaria para fortalecer factores de protección y generar espacios de vinculación entre actores e instituciones a nivel local.

¿Qué es comunicación comunitaria?

La palabra comunicación viene del latín communicare, que significa participar en, poner en relación (Cardona y Macías, 2009:15). Se entiende entonces que el acto de comunicar está íntimamente ligado con el hacer comunidad porque implica que

1 Conceptos y estrategias de gestión local es una publicación del Programa para la Convivencia

Ciudadana que edita la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid) y que reúne los principales conceptos de prevención social de la violencia y la delincuencia.

Marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria:

un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia

1.1 todos los actores que participan del proceso comprendan lo mismo y pongan en común significados.

No se trata de hacer que todos piensen igual. Comunicar es hacer lo necesario para que la información llegue a otra persona o a un grupo de personas de la manera más clara posible, según las intenciones del emisor, para que el receptor haga algo con ello. En el proceso de comunicación aquello que se pone en común es la infor-mación. Esta última es la sustancia que crea vínculos humanos, que une personas a partir de temas en común. Desde que despertamos nos hacemos conscientes de cosas que pasan a nuestro alrededor a través de la información que obtenemos del medio ambiente (por ejemplo: “está nublado”, “debe hacer calor”, “se me hizo tar-de”, etcétera). Cuando nos encontramos con otra persona en el camino al trabajo también podemos enterarnos de cosas sin siquiera haberla saludado (por ejemplo: si se acaba de bañar, si se dirige a dejar a sus hijos a la escuela, si tiene prisa). Al llegar al trabajo sabemos las reglas para registrar nuestra entrada, entablamos interac-ciones con nuestros compañeros y sabemos lo que tenemos que hacer gracias a la información compartida. Seguramente, mientras más cercanos seamos de las otras personas de nuestro centro de trabajo, más información intercambiaremos (asuntos laborales y personales, noticias, afectos). Mientras más información poseamos, po-dremos tomar decisiones más conscientes y reducir la angustia que genera no saber qué está pasando o qué va a pasar.

Si somos capaces de manejar información en común, podemos organizarnos mejor y así reducir el desorden y la indiferencia en cualquier grupo social: la familia, la cuadra, el barrio o la ciudad. Para Diana Cardona y Norma Macías “la sociedad es entendida como un sistema de significados compartidos que sirven de punto de par-tida para negociar la interpretación de los mensajes” (2009: 18). Eso significa que es en la sociedad donde se comparten y negocian los significados, también que es la información puesta en común la que permite que las sociedades existan. Es decir, comprender el sentido de la información y ponerla en común también permite a la sociedad estar más alerta, fuerte y con más posibilidades de cambiar para tener una mejor calidad de vida.

Para poder dirigir a un conjunto de personas hacia la organización y la autoges-tión tenemos que entender que existen factores a considerar. Según Manuel Martín Serrano (1982) éstos son:

• Actores de la comunicación: son las personas que participan en la in-teracción quienes circulan la información a partir de sus percepciones y según sus competencias comunicativas (que son las capacidades desa-rrolladas de cada persona para manejar un determinado instrumento de comunicación con facilidad).

• Expresiones comunicativas: el contenido de los mensajes. Puede tratar-se de ideas, sentimientos, pensamientos o cualquier tipo de manifestación informativa que el actor (que hace las veces de emisor) haga perceptible para los otros con toda intención.

marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria: un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia

• Representaciones: son el conjunto de datos que inferimos o interpreta-mos de un mensaje. Son el conjunto de signos que tienen cierto sentido para el actor que recibe la información.

• Instrumentos de comunicación: medios biológicos y/o tecnológicos empleados en el intercambio de señales. Hay instrumentos que permiten acortar distancia física o temporal de los actores.

• Los espacios y circuitos: los puntos geográficos donde una comunidad se reúne para interactuar, donde los actores pasan para llegar a su destino cotidianamente y donde se concentran para hacer cosas.

• El contexto histórico, político, cultural y social: las comunidades no son sino el resultado de su historia, sus relaciones con otras y los imagina-rios que se vinculan a ellas.

Si comprendemos estos elementos podemos hacer algo con ellos, es decir, pensar en intervenir en los procesos de interacción comunitarios y transformar las relaciones sociales para conseguir organización y empoderamiento local. Esto abre y multiplica las posibles funciones sociales de un interventor de comunicación humana pues, además de develarle su enorme responsabilidad personal y social al vigilar, regular, restablecer, reencauzar o corregir las interacciones comunicativas, le revela que no debe ni puede asumir que todas las comunidades se pueden intervenir de la misma manera dado que cada sistema social obedece a la relación compleja y particular de los elementos de la acción comunicativa en cada sistema social.

¿Qué es una comunidad?

Según MacIver y Page una comunidad es “donde quiera que los miembros de cual-quier grupo, pequeño o grande, vivan juntos, de tal manera que compartan, no sólo uno u otro interés, sino las condiciones básicas de una vida en común” (1971: 122).

Esta definición nos ayuda a pensar a la comunidad como un grupo de personas que comparten, más que el espacio, las intenciones y las preocupaciones. Por lo tanto, explican los autores, una comunidad puede ser una colonia o barrio, una familia o una pareja, pero no puede ser sólo la iglesia o un partido político; dado que las personas no habitan esos espacios de interacción, aunque influyan en su manera de vivir.

Las comunidades están conformadas por personas que, a su vez, construyen iden-tidades a partir de su lugar en éstas, es decir, las personas también están confor-madas por sus comunidades. Éstas generan estilos de relacionarse, lenguajes pro-pios, características particulares para estar en el mundo y así también “alcanzar sus capacidades, responder a las ofertas, tener o no expectativas de atreverse o no a cambiar, a innovar, a explorar” (Tolosa, 2010: 5).

Las comunidades también enseñan a sus integrantes a vincularse afectivamente o, como dice Mauricio Tolosa (2010), les enseñan la emoción desde la que se vive y construye el mundo propio. Es factible, en ese sentido, que una persona que crezca en un entorno de amor y respeto reproduzca esas prácticas y, por el contrario, es factible que quien crezca en entornos de violencia haga lo propio dentro y fuera de su comunidad.

1.2

Las formas de relacionarse de cada comunidad son distintas y configuran un estilo comunicativo particular. De ahí que sea tan importante reconocer sus motivaciones y expresiones comunicativas si hemos de intentar transformar sus procesos de inte-racción. A continuación, exploraremos las características de la comunicación comu-nitaria para el desarrollo como herramienta de planeación social.

¿Qué es comunicación comunitaria para el desarrollo?

A diferencia de cuando la comunicación se enfoca en la estricta difusión de logros políticos o en construir mensajes para un medio de difusión, la comunicación co-munitaria para el desarrollo se enfoca en las relaciones de los miembros de una comunidad para mejorar sus vínculos y hábitos.

Sabemos ya que las comunidades intercambian información de maneras diversas:

unas más comunicativas, como el diálogo, y otras menos comunicativas, como la agresividad. Intervenir una comunidad en términos comunicativos implica tener un objetivo concreto con respecto de ésta. Cuando el propósito de una planeación estratégica de comunicación es mejorar las condiciones de vida de los actores que conforman la comunidad, entonces hablamos de comunicación comunitaria para el desarrollo.

Este último es un proceso de cambio que pretende, desde una perspectiva cualita-tiva, la participación horizontal de los miembros de una comunidad para procurar un mejor nivel de vida y proporcionar un entorno personal más rico para sus inte-grantes (Berrigan, 1981). El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), plantea seis dimensiones que caracterizan el desarrollo (Morfa y Garabito, 2012):

• Equidad.

• Sostenibilidad.

• Productividad.

• Cooperación.

• Potencialización.

• Seguridad.

El enfoque de comunicación comunitaria para el desarrollo se centra en que la in-formación, al ser puesta en común, organiza, vincula y genera identidad porque “produce sentidos comunes desde el interior de dinámicas sociales, económicas, políticas y culturales más amplias” (González, Nápoles y Naranjo, 2013: 15-16). Una comunidad con identidad, es decir, donde los actores que la componen se sienten representados con dignidad y justicia, es más participativa y resiliente, es decir, es más capaz de sobreponerse a la adversidad.

Así, la comunicación comunitaria para el desarrollo tiene como intención la solida-ridad entre los actores para hacer de su colonia o barrio uno más participativo. Si bien la comunicación no puede resolver problemas de orden económico o técnico, sí puede, como ya vimos, organizar y poner en común los problemas para que la propia comunidad proponga soluciones. “Un proceso de trabajo comunitario es

1.3 marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria: un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia exitoso en la medida que, a lo largo del tiempo, se incorporan más vecinos, más or-ganizaciones, más diversidad y más riqueza en la participación colectiva, a la vez que se resuelven problemas más graves y se enfrentan desafíos con mayores apuestas de solidaridad” (drc, 2002: 17).

¿Qué es planeación de comunicación estratégica?

Cuando se quiere transformar la forma de relacionarse de las personas para procurar su bienestar se trata de un trabajo de planeación en un terreno muy específico: la interacción y la información que la hace posible. La planeación de comunicación puede perseguir diferentes propósitos: que las personas sepan algo, que identifi-quen a dónde acudir en caso de que algo ocurra, que se conozcan o que pongan inquietudes en común en un espacio neutral.

Una planeación de comunicación es un proceso que parte del estudio minucioso de los mensajes, los canales de información, las relaciones de la comunidad y la investi-gación sobre sus necesidades. Ésta sigue con un diagnóstico que servirá como base de un plan estratégico de comunicación. Después de ello continúa la implementa-ción del plan, el monitoreo y la evaluación.

Como se refirió al inicio de este documento, el enfoque de comunicación se centrará en poner información en común entre personas de comunidades que son víctimas de vio-lencia, por eso es importante comprender qué es la violencia, qué factores la potencian y cuáles pueden servir para prevenirla. Esa información será con lo que la planeación de información trabajará para que las personas puedan decidir cambiar en su beneficio.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de violencia?

Explican González, Nápoles y Naranjo que “la raíz etimológica de la palabra violencia remite al concepto de fuerza; implica el uso de ésta para producir un daño” (2013:

27). Esto revela, de entrada, la necesidad de alguien que ejerza esa fuerza y de un otro (así sea sí mismo) que la reciba y resulte dañado de ese contacto. Para la Orga-nización Mundial de la Salud violencia significa “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privación de la libertad” (citado en usaid, 2015c: 27). En esta definición aparecen ya las diferentes manifestaciones que especifican que la violencia no sólo es ejercer fuerza física sobre otro, sino que tiene que ver con el uso y el abuso del poder que una persona tiene sobre alguien.

Existen diferentes maneras de abordar la violencia a partir de sus características:

• Por su naturaleza: física, psicológica, sexual.

• Por quienes son sujetos a ella: niñas, niños, mujeres, ancianos.

• Por su motivación: política, económica, racial, delictual.

• Por su ámbito: en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle (usaid, 2015b)

1.4

1.5

De la manera de la que se mire:

• La violencia es un proceso.

• Sucede en la interacción de las personas.

• Es compleja y multifactorial.

Los orígenes de la violencia son diversos, pero los autores coinciden en encontrarla en prácticamente todos los espacios y circuitos donde las personas coexisten. La detección y el trabajo para evitarla y prevenirla se complica cuando su práctica está naturalizada (es decir, entendida como normal) y amordazada por miedo e impuni-dad. La violencia es fin y origen de problemas sociales como delitos, desintegración familiar, consumo de drogas, enfermedades, violaciones y coerción en todas sus formas, “lo que afecta negativamente la calidad de vida de las personas en tanto genera miedo, desarticula las estructuras familiares, coarta la autonomía de los indi-viduos, limita la libertad de acción y desalienta la solidaridad interpersonal” (Gonzá-lez, Nápoles y Naranjo, 2013: 27-28).

Enfoque preventivo para reducir la violencia

Existen dos enfoques para erradicar la violencia social desde las instituciones: el repre-sivo y el preventivo. En el represivo “se reafirma el monopolio del Estado en el control de la delincuencia, con énfasis en el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública”. En el preventivo se enfatiza “la importancia de la prevención, los límites de las instituciones de seguridad en el control de la delincuencia y el papel de los ciudadanos” (usaid, 2015b: 13).

El enfoque represivo supone, a su vez, un acto violento, en tanto el Estado se im-pone sobre los actores que provocan la violencia vinculada a la delincuencia. En cambio, el enfoque preventivo hace partícipe a la comunidad de “la reducción de los factores de riesgo y del aumento de factores de protección (activos)” (usaid, 2015b:

32) desde la comprensión de las causas, más que desde los efectos. Es este último enfoque el que se trabajará, dado que es también donde es posible transformar, a partir del interior de las comunidades, la manera en la que los actores se relacionan entre sí y con el exterior.

Para empezar a pensar desde la comunicación se debe comprender cuáles son los factores de riesgo que inciden en la violencia en las comunidades en desarrollo.

Incide Social (2011) encuentra que los factores que influyen sobre el desarrollo de las comunidades son:

• Factores socioeconómicos y culturales: las personas se encuentran en condición de pobreza.

• Factores sociales o comunitarios: las personas reciben poco apoyo co-munitario y son socialmente estigmatizadas y excluidas.

• Factores escolares: Los estudiantes reciben poco o ningún apoyo de par-te de los profesores, se sienten excluidos y diferentes, hay presencia de violencia escolar o bullying.

1.6

• Factores ligados al grupo de pares: las personas se afilian a grupos de pares involucrados en actividades riesgosas como comportamientos delic-tivos o consumo de drogas.

• Factores familiares: Las personas pertenecen a familias con baja cohe-sión familiar, pueden tener padres con enfermedades mentales o con esti-los parentales coercitivos, ambivalentes o permisivos.

• Factores individuales: Las personas pueden tener bajo coeficiente inte-lectual, poca capacidad para resolver conflictos, hiperactividad y tempera-mento difícil en la infancia (Segob, 2014: 114).

¿Cómo prevenir la violencia en comunidades con la presencia de estos factores? Si-guiendo el modelo epidemiológico de la prevención social de la violencia existen tres niveles de intervención que se describen brevemente en la siguiente tabla siguiente:

1.7

Aunque en todos los niveles podemos intervenir desde la comunicación para partici-par en la prevención de la violencia, es en el nivel primario donde más oportunida-des tenemos de incidir de manera exitosa, sobre todo si somos capaces de recono-cer que, así como hay factores de violencia, también hay factores de protección o contención de la violencia, entre los cuales podemos citar:

• Capacidades individuales, grupales o institucionales y formas de relaciones sociales que generan respeto, tolerancia, reconocimiento del otro y de sus necesidades.

• Mecanismos de sanción social a las trasgresiones, aceptados por todos y que permiten procesar adecuadamente los conflictos, como son hábitos y prácticas de gobernabilidad democrática, cultura de paz y diálogo.

• Modelos de crianza democráticos y gestión participativa de empresas, en-tre otros (Incide Social, 2011: 96).

Resiliencia urbana, un camino para la prevención de la violencia

En algunas comunidades históricamente afectadas por la violencia, incluso desde sus propios orígenes, existe una forma de auto organización que genera espacios

Tabla 1. Niveles de intervención

Niveles de intervención Tipos de medidas de prevención

Primario Medidas de prevención mucho antes de que ocurran los hechos violentos.

Busca promover acciones no violentas e incentivar positivamente a la población para que elija caminos distintos a la violencia

Secundario Medidas de prevención focalizadas en quienes se tiene mayor riesgo de generar relaciones violentas

Terciario Medidas de prevención focalizadas en delincuentes o generadores de la violencia para evitar su reincidencia marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria: un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia de tranquilidad y cooperación donde la violencia no entra. En estos espacios, físicos o sociales, las personas alcanzan niveles funcionales de organización y desempeñan actividades constructivas para los individuos y los grupos que las componen. A estos esfuerzos para mantener a raya a la violencia, llevados a cabo de manera autónoma o en mancuerna con instituciones y autoridades por los actores comunitarios, se les llama resiliencia (Davis, 2012: 9).

La resiliencia significa la capacidad de los individuos para sobreponerse a situacio-nes dolorosas, traumáticas o adversas de manera positiva. Implica factores como aprender de las experiencias dolorosas, establecer redes afectivas e informativas, manejar los problemas, tener la capacidad para hacer planes a futuro y una opinión positiva de sí mismo.2

Se pueden pensar estos mismos factores en el plano comunitario. Cuando una co-munidad se enfrenta a eventos adversos, como sucede con la violencia, es capaz de desarrollar la capacidad de organizar espacios de estabilidad y normalidad que pueden ser positivos o negativos. Cuando la resiliencia es positiva las personas se vinculan para cooperar entre sí, con organizaciones sociales, con los negocios loca-les, con instituciones y con la policía para hacerse más fuertes. Cuando la resiliencia es negativa implica que la tranquilidad y la normalidad han asimilado a la violencia como parte de lo cotidiano y que las organizaciones delictivas han impuesto sus códigos para el mantenimiento de la paz (Davis, 2012: 10).

La resiliencia de las comunidades es un proceso que toda planeación estratégica para prevenir la violencia debe comprender porque los procesos resilientes de cada comunidad dan las pistas para poder fortalecer los factores de protección desde las formas desarrolladas por la propia comunidad. También porque al mirar, por más pequeños que sean, los espacios de solidaridad generados en la propia comunidad podemos aprender cómo hacer para organizar otras acciones de resiliencia, dado que, como sostiene Diane Davis en su texto Urban Resilience, ésta es un proceso que se desarrolla y se nutre institucionalmente, no surge espontáneamente. In-cluso sugiere que “son los patrones y las estrategias de la resiliencia urbana lo que puede sentar las bases para sostener una lucha ‘no violenta’ para vencer las fuerzas y condiciones de la violencia” (Davis, 2012: 33).

Investigar de qué manera se generan espacios de resiliencia positiva en comunida-des violentas ha mostrado que si bien estos espacios no acaban con la violencia, sí pueden significar un cerco de protección, donde la violencia se mantiene al margen.

Es en estos espacios donde la comunicación se convierte en una herramienta para construir la resiliencia, ya que los actores intercambian información y el gobierno puede dialogar con la comunidad y ser parte de este proceso. En todos los casos

2 Información proveniente de la página de la American Psychological Association (APA), disponi-ble en: www.apa.org/centrodeapoyo/resiliencia-camino.aspx# Consultada el 24 de octubre de

2014.

http://www.apa.org/centrodeapoyo/resiliencia-camino.aspx# está presente la comunicación como elemento vinculador de organizaciones-personas, gobierno-personas y personas-personas. Porque, como se vio, la informa-ción puesta en común hace las veces de un pegamento para robustecer las relacio-nes humanas y, por lo tanto, la resiliencia de una comunidad que se ha visto herida por violencia en todos los niveles. En este modelo nos enfocaremos específicamente en la comunicación en el ámbito de lo comunitario, a partir de:

• Difundir información relevante para las personas.

• Descubrir espacios de procesos de resiliencia para ampliarlos y fortalecer-los a favor de las comunidades.

• Reducir la percepción de violencia.

• Vincular a aliados para la prevención de la violencia y la propia comunidad o a la comunidad con otros actores, por ejemplo, programas que apunten también a la prevención de la violencia y la delincuencia.

Comunicación comunitaria para el desarrollo y la prevención de la violencia y la delincuencia

Una estrategia de comunicación comunitaria para el desarrollo enfocada en la pre-vención de la violencia nunca puede estar prediseñada, dado que cada comunidad es un caso particular. Esto puede parecer poco alentador, pero contemplar la incer-tidumbre del inicio y respetar las dinámicas particulares de los espacios comunitarios a intervenir hace toda la diferencia entre un abordaje “libresco” y uno efectivo. De cualquier manera, existen ciertos principios comunicológicos que sirve respetar an-tes de emprender un diagnóstico y una planeación de comunicación comunitaria:

• Analizar el contexto histórico, político, cultural y social de la comunidad a intervenir.

• Comprender los factores de riesgo de la violencia presentes en la comunidad.

• Consultar previamente, junto a los actores comunitarios, si ellos sienten la necesidad de la intervención, si la desean y si la permiten.

• Construir una estrategia desde las necesidades de la comunidad y desti-narse a ésta.

• Diagnosticar el estado de las redes de relación y los instrumentos de co-municación en funcionamiento y en desuso.

• Comprender y manejar los códigos propios de los actores comunitarios.

• Ser congruente con las competencias comunicativas propias de las personas.

• Producir expresiones comunicativas claras y sencillas para los participantes.

• Consensuar las implementaciones informativas con los actores comunitarios.

¿Cómo es que la comunicación sirve para la prevención de la violencia?

La intención de una estrategia de comunicación para la prevención es fomentar la solidaridad entre los actores que forman parte de una comunidad. Como se vio anteriormente, los factores de protección surgen de ahí, de las relaciones solidarias, respetuosas, de los modelos democráticos (factores de protección) y de la resilien-cia, como un espacio de convivencia armoniosa. De ahí que este modelo plantee

1.8

1.9 marco teórico y conceptual de comunicación comunitaria: un abordaje de prevención a la violencia y delincuencia dos necesidades: la de un diagnóstico de violencia y delincuencia y un diagnóstico de comunicación comunitaria, que refiere al estado de las relaciones, los canales y los órdenes sociales. Cuando se mencione cualquiera de los dos diagnósticos se explicitará si se trata de uno u otro, aunque uno y otro sean interdependientes. Los diagnósticos, el de violencia y delincuencia y el de comunicación, pueden ser simul-táneos de ser necesario, pero no debe iniciarse con el de comunicación y luego el de la presencia de factores de riesgo para la violencia dado que el diagnóstico de comunicación se enmarca en el otro.

Dado que este modelo usa la planeación de comunicación como herramienta es-pecífica para la prevención de la violencia y la delincuencia, tiene características que lo diferencian de otros proyectos de comunicación comunitaria con propósitos distintos.

Hacer una metodología es establecer una serie de pasos para alcanzar objetivos.

Los pasos que componen un método de implementación deben ser congruentes con el objetivo general del proyecto y con cada uno de los objetivos específicos. En este capítulo se encuentra orientación para diseñar paso a paso una estrategia de comunicación que responda a necesidades de información de una comunidad y a los propósitos que el emisor persiga.

Para tener una panorámica general de la metodología a seguir presentamos el si-guiente esquema:

Metodología para la comunicación estratégica de la prevención de la violencia

Figura 1. Fases para hacer una estrategia de comunicación comunitaria

6. Evaluación 4. Plan de implementación

2. Diagnóstico de comunicación

1. Análisis de las situaciones comunitarias

3. Diseño de la estrategia de comunicación

5.

Implementación

Análisis situacional de la comunidad

2.1.1 Delimitación del espacio físico y social

Los espacios donde ocurren los eventos comunicativos están ligados fuertemente a la idea de comunidad. Por ejemplo, muchos barrios o colonias se delimitan porque están separados por accidentes geográficos como ríos, cerros o barreras físicas (mu-ros, calles o edificios). Si a las condiciones espaciales se suman las sociales entonces

2.1 se encontrará que el espacio del barrio o colonia contiene a personas diversas que tienen en común algunas características e intereses.

Para empezar, se debe pensar en establecer las características físicas del espacio;

en responder a las siguientes preguntas a partir del mapa del municipio, de fuentes oficiales (como censos) y de preguntas hechas a los propios habitantes de la comu-nidad:

• ¿Cómo nombran las personas al espacio a intervenir?

• ¿Cuáles son los límites espaciales que señalan las fronteras del territorio?

• ¿Cuántas personas habitan la colonia o barrio?

• ¿Cuál es su composición demográfica?

• ¿Cuáles son los lugares más representativos de esa comunidad?

Ahora bien, si podemos identificar calles, nombres, fronteras y lugares emblemáticos de la comunidad podemos empezar a mirar los espacios de interacción, es decir, los lugares físicos donde las personas se reúnen para intercambiar información, a donde acuden a solicitarla o por donde pasan regularmente para llegar a algún destino.

Es posible considerar que todos los lugares del barrio pueden ser espacios de inte-racción. Eso muestra la utilidad de analizar estos lugares, ya que en cada uno pue-den mostrarse distintos objetivos de comunicación.

Según Geidy Morfa Hernández e Indira Sol Garabito (2012) es posible clasificar los lugares del barrio o colonia como:

1. Lugares de circulación: son los espacios por donde la gente pasa, casi siempre sin detenerse (pasillos, calles, pasajes, avenidas, esquinas, etcéte-

ra) y que atraviesan caminando sin tiempo que perder.

2. Lugares de concentración: son los espacios en los que las personas se juntan para lograr un objetivo, pero en los que no necesariamente se co-munican entre sí para hacerlo (por ejemplo, el parque del barrio, la tienda de víveres, la placita de las viandas, la salida de la escuela, la sala de espera del consultorio del médico de familia, etcétera).

3. Lugares de reunión: son los espacios en los que se reúnen grupos de mayor o menor tamaño, organizados, conocidos, que necesitan comuni-carse para el logro de un objetivo en común (por ejemplo, la escuela, la iglesia, las reuniones vecinales y el club del barrio, entre otros). (Morfa y Sol Garabito, 2012: 24).

Es muy importante considerar cuánto tiempo pasan las personas en estos espacios y qué actividades desarrollan cuando se encuentran en ellos. Así, no es lo mismo pen-sar en poner información en un lugar por el que las personas pasan de prisa, como un pasillo o una calle, a ponerla en lugares donde las personas pasan mucho tiempo esperando algo, como en la sala de espera de un centro de salud. Por eso debemos registrar esos puntos y especificar la actividad que ahí acontece, por ejemplo:

metodología para la comunicación estratégica de la prevención de la violencia

2.1.2 Principales subgrupos activos en el interior de la comunidad

El registro de los grupos sociales de la comunidad depende de saber en dónde y cuáles son los espacios de interacción en donde las personas se reúnen para enterarse de información importante. Para ello es necesario localizar a los grupos activos de la comunidad, es decir: los colectivos, las organizaciones no guberna-mentales, los grupos religiosos, las bandas musicales y las pandillas (si las hubiera), entre otros. El cuadro siguiente muestra cómo podemos registrar a los actores de la comunidad:

Cuadro 1. Tipo de interacción de acuerdo al espacio físico donde ocurre.

Espacio físico Tipo de interacción

Escuela Primaria Benito Juárez:

salón de clases

Las madres se reúnen para saber sobre el desempeño de sus hijos y para escuchar sobre las noticias que los profesores les quieran compartir acerca del aprovechamiento de sus hijos la escuela de padres, cursos, servicios de mantenimiento, de comedor y festivales.

El espacio se presta para discutir temas con amplitud

Escuela Primaria Benito Juárez:

patio del recreo

Los niños se reúnen para jugar fútbol, pasear y comer sus refrigerios.

Platican entre ellos. Dos maestras monitorean que no haya problemas y organizan juegos para los más pequeños

Cuadro 2. Ejemplo de grupos sociales y sus funciones en la comunidad

Grupo Integrantes Función en la comunidad

Jóvenes Sociales

Aproximadamente 100 hombres y mujeres

deentre12y18añosdeedadquese
reúnentodoslossábadosde6:00dela

tarde a 9:00 de la noche en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima. 90% de ellos son estudiantes de secundaria y preparatoria. El otro 10% está conformado por jóvenes que trabajan

Jugar juegos de mesa, organizar rifas y hacer trabajo social como colecta de latas de alimentos, cobijas y juguetes

Salud y Herbolaria

Mujeresdeentre35y60añosquese
reúnenenelcentrocomunitariotodoslos

viernes de 10:00 a 12:00 para consultar a una especialista en medicina tradicional y aprender a preparar remedios caseros. La mayor parte de ellas son amas de casa.

15% de ellas acuden a las sesiones con sus hijos o nietos de entre dos y cinco años

Además de ser un espacio de salud, las vecinas se reúnen para intercambiar información personal y organizar tandas, vender productos por catálogo y enterarse de otros eventos que se organizan en el mismo centro o en otros lugares

Continúa...

2.1.3 Organización y jerarquía de los grupos dentro del barrio o colonia

En este punto se trata de describir el papel que juega en la comunidad cada uno de los gru-pos que antes se analizó, la relevancia que se da a sus opiniones y el tipo de influencia que tienen sobre las personas que habitan la colonia. Muchas veces los grupos están vinculados unos con otros por uno o más actores o porque sus objetivos se complementan, se parecen o se oponen. Cada persona que vive en la comunidad es un actor y todos estos actores per-tenecen a varios grupos sociales en los que desempeñan funciones determinadas. Los grupos a los que los actores pertenecen tienen distinta influencia sobre los otros grupos y sobre cada uno de los actores que lo integran.

Para facilitar el proceso, se puede dibujar dónde se localizan los grupos sociales que in-teresan sobre el mapa de la colonia y trazar, entre estos grupos, líneas que indiquen las relaciones que existen entre ellos. Es de interés conocer aquí las relaciones de intercambios de información. Así, se encontrará que en las comunidades con presencia de delincuencia y violencia generalizada hay poco contacto entre los grupos sociales que las integran.

El siguiente mapa es un ejemplo ficticio de cómo se podría ver la representación de los gru-pos dentro del barrio o colonia donde se señalan cuáles son los grupos más influyentes y cómo son las relaciones con los otros grupos de la colonia.

Grupo Integrantes Función en la comunidad

Estudiantes de la preparatoria

Jóvenesdeentre15y18años,hombre
ymujeres.Sereúnenenlaescuelapara

asistir a clases en horarios matutinos y vespertinos y para convivir a la hora de la salida en las inmediaciones de las instalaciones de la misma. Un porcentaje de ellos trabaja al salir de la escuela.

Además, se presenta un porcentaje de embarazos adolescentes

Los jóvenes estudiantes llevan y traen información a sus familias. Usan la escuela y sus inmediaciones como puntos de encuentro para hablar de lo que consumen en los medios masivos, para mostrarse e intercambiar novedades sobre tecnología, escuchar música, hablar unos de otros y tener interacciones románticas

En el mapa se observan cuatro grupos existentes en una colonia: “Salud y Herbola-ria”, “Jóvenes Sociales”, el equipo de fútbol del barrio y el centro de rehabilitación para adicciones. El tamaño de los círculos indica qué tan mencionados son en la colonia. Las líneas que vinculan a los grupos sociales tienen que ver con los vínculos informativos que existen entre ellos, como se ve en el mapa, donde, por ejemplo, los “Jóvenes Sociales” tienen gran influencia en el grupo del centro de rehabilitación.

Conocer esas relaciones les permitirá a los interventores de comunicación evaluar qué tan fragmentadas están las relaciones o qué oportunidades tiene la comunidad a partir de su capacidad para vincularse y generar factores de protección.

Al terminar de mapear el espacio geográfico de la colonia, los espacios de interac-ción, se debe localizar a los grupos sociales influyentes y determinar sus funciones en la comunidad. El siguiente paso será analizar los antecedentes históricos de la comunidad y de las acciones que ahí se han llevado a cabo.

2.1.4 Antecedentes históricos de las acciones realizadas

Antecedentes de la situación de la comunidad: si algo se puede saber, con certeza, es que toda violencia tiene un origen. En esta sección se debe rastrear la historia de la comunidad cuya comunicación se quiere transformar, los factores de riesgo presentes (socioeconómicos y culturales, comunitarios, escolares, ligados al grupo de pares, familiares o individuales) que existen y cuáles son los tipos de violencia que prevalecen (familiar, sexual, comunitaria, escolar, de pareja, de género, etcétera), sobre todo para comprenderla. En esta sección se reconstruirán los momentos más significativos para la comunidad a partir de:

• Documentos oficiales (censos, libros históricos, memorias).

• Notas periodísticas locales y regionales (impresas o en línea).

• Testimonios orales (lo que los habitantes de la comunidad y los integrantes de las organizaciones que han intervenido cuentan que pasó).

La intención de esta búsqueda es tratar de localizar cómo se relacionaba la comuni-dad en el pasado, qué eventos ocurrieron para que cambiara la relación entre las personas y cómo la comunidad se convirtió en lo que es ahora. Se notará que los momentos que han marcado a los habitantes de una colonia se repiten tanto en las historias que cuentan los vecinos como en los documentos que se logren recopilar. Mientras más aparezca mencionado un evento, más relevante será. Este momento es como el historial clínico que los médicos hacen para sus pacientes.

Será muy importante prestar atención a lo que las personas dicen, pues es esa la memoria compartida por la comunidad, transmitida de boca en boca a lo largo de generaciones. En este caso, y dado que nuestro diagnóstico se centra en comunica-ción, debemos considerar muy importante lo que la gente cree y contrastarlo con la investigación documental.

Evaluación de resultados de proyectos de comunicación previos: en este momento se registrarán todas las intervenciones que otros organismos hayan hecho sobre la comunidad con la que se trabajará y los resultados que obtuvieron, si es que estos están localizables. Registrar esas actividades llevará a los implementadores a apren-der de las experiencias pasadas, a evitar errores ya cometidos y continuar andando sobre los aciertos. Por ejemplo:

“Desde 1992, año en que se iniciaron las operaciones del Centro Comunitario y del Centro de Salud, se han caracterizado por integrar a la población juvenil en los torneos de basquetbol y ofrecer servicio médico”.

“Se hizo evidente el interés de los jóvenes en participar en actividades de conviven-cia y cuidado de los espacios públicos, como las canchas de futbol rápido, donde los equipos participantes en la liga se integraron a una actividad periódica de man-tenimiento que culminaba con una convivencia juvenil, de manera que se generara un espacio de conocimiento e interacción entre los diferentes equipos para evitar los enfrentamientos al término de la justas deportivas” (información obtenida del Plan Maestro Comunitario de Prevención del Delito y la Violencia. Polígono Felipe Ángeles, Ciudad Juárez, Chih., 2012).

Si se encuentran proyectos de comunicación que han intervenido la comunidad don-de se quiere trabajar, el próximo paso es tener a la vista los resultados de las evalua-ciones, si es que existen. Un programa que no evalúa su impacto es un programa incompleto, porque no da evidencia de que haya servido. Para analizar los resultados de las acciones de comunicación, podemos servirnos de un cuadro como éste:

Cuando se pone en el mismo renglón el objetivo del programa y los resultados es posible juzgar si la meta, en este caso, “promover entre los habitantes de los polígonos un estilo de vida saludable libre de drogas” de verdad se alcanzó con la evidencia que el programa presenta como resultado. En este caso no, pues las cons-tancias no dan cuenta de que las personas tengan un estilo de vida más saludable, sólo dicen que hubo asistentes en los talleres. Las evaluaciones tendrían que ser ca-paces de medir indicadores que aparecen en los objetivos de cada parte del proyecto, es decir, buscar evidencias concretas que den cuenta de los cambios que el implementador se propuso alcanzar. Esta idea se retomará en el capítulo

Cuadro 3. Ejemplo de evidencias de otros programas de intervención comunitaria

Nombre del programa Objetivo Resultados

“Construyendo una comunidad libre de adicciones y violencia”

“Promover entre los habitantes de los polígonos un estilo de vida saludable libre de drogas que fomente una cultura preventiva, así como identificar los factores que generan violencia brindando información útil que les permita desarrollarse asertivamente en el entorno en que conviven”

Constancias de los talleres impartidos y listas de asistencia

Fuente: México Evalúa (2014). Informe “Prevención del delito en México: ¿dónde quedó la evidencia?”.

de monitoreo y evaluación. Por lo pronto, es importante saber que el diseño de los instrumentos de evaluación tendrá que suceder de la mano de los objetivos y de cada una de sus estrategias y tácticas.

2.1.5 Entorno de comunicación

Canales de información establecidos: si se van a intervenir los procesos informativos primero se debe saber cuáles son los canales con las que las personas se sienten cómodas y saben usar. Por ejemplo, parece fácil abrir una red social como Facebo-ok para invitar al público a participar en una actividad de “Salud y Herbolaria”. Sin embargo, un análisis de los canales usuales y las competencias comunicativas de las integrantes del grupo podría probar que ellas no están familiarizadas con el uso de la computadora, internet o las redes sociales, en cambio se pasan de mano en mano los volantes que reparten afuera del centro comunitario o se reúnen en casa de una vecina semanalmente a organizarse y ponerse al día. Así, por competencia comuni-cativa entenderemos la habilidad desarrollada de cierto grupo de la población para usar cierto canal informativo y descifrar sus contenidos.

Para analizar qué canales usan las personas, es necesario conocer con qué propósito los usan. Por ejemplo:

No todos los canales sirven para mandar el mismo tipo de mensajes. Un muro pin-tado, por ejemplo, puede servir para que los jóvenes expresen emociones o para llamar la atención de…

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