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Prevención Socia l de la Vio lenc ia
Inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recuperación de espacios públicos: desarrollado por Jóvenes Constructores de la Comunidad, A. C. (jcc)
Serie jóvenes en r iesgo
Esta publicación es posible gracias al generoso apoyo del pueblo estadounidense mediante la Agencia de Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid). El contenido de esta publicación es responsabilidad única de sus autores y no refleja de ninguna manera las opiniones de usaid o del
Gobierno de los Estados Unidos de América.
“Inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recuperación de espacios públicos: desarrollado por
Jóvenes Constructores de la Comunidad, A. C. (jcc)”
Impreso y hecho en México, 2015
Derechos reservados www.pcc.org.mx http://www.pcc.org.mx
Contenido
Presentación
Introducción
1. Antecedentes
2. Contexto
3. Supuestos y enfoque de prevención
3.1 Reconocer para intervenir. Sin diagnóstico no hay prevención
3.2 Mejoramiento del entorno urbano. Prevención situacional
3.3 Transformar relaciones y representaciones. Cohesión social
3.4 Desarrollo de habilidades sociales en los jóvenes
3.5 Promover la resiliencia
4. Proceso de intervención
4.1 Capacitación técnica en oficios de la construcción
4.2 Formación en habilidades para la vida
4.3 Formación en habilidades para el trabajo
5. Sistematicidad de la implementación
6. Evaluabilidad
7. Eficacia
8. Sostenibilidad
9. Replicabilidad
10. Recomendaciones para la implementación
11. Conclusión
Bibliografía introducción
P r e s e n t a c i ó n
El Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) es financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid, por sus siglas en inglés), en el marco de la cooperación entre los gobiernos de México y los Estados Unidos de América, derivado del Pilar IV de la Iniciativa Mérida.
En coordinación cercana con la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciu-dadana de la Secretaría de Gobernación (Segob), el pcc impulsa una estrategia de gestión local para la prevención social de la violencia orientada al fortalecimiento de la cohesión social en comunidades específicas, donde la convivencia y la parti-cipación ciudadana se han visto debilitadas.
La organización Jóvenes Constructores de la Comunidad, A.C. (jcc) suscribió un con-venio con el pcc para implementar su modelo de capacitación dirigido a jóvenes en oficios relacionados a la construcción en las ciudades de Monterrey, Juárez y Tijuana.
La sistematización Inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recu-peración de espacios públicos es integrante de la serie “Jóvenes en riesgo” de la línea de producción de conocimiento del pcc, constituida por varias series temá-ticas que buscan aportar a la ciencia de la prevención social de la violencia y la delincuencia en México en la región latinoamericana.
El presente documento ha sido desarrollado por la consultora Berenice Arroyo Anaya, con la supervisión del coordinador de proyectos de jóvenes y comunidad, Francisco Castellanos García; el apoyo del especialista de Monitoreo y Evaluación para Donaciones, David Guzmán Matadamas, y bajo la coordinación de Gestión del Conocimiento del pcc, a cargo de Guillermo Vázquez del Mercado.
La elaboración de esta sistematización plantea al lector la oportunidad de obser-var la experiencia de una intervención dirigida a jóvenes en riesgo, con la finalidad de capacitarlos para permitirles su inserción laboral y autoempleo. Adicionalmente las y los jóvenes han sido expuestos a un empoderamiento sobre las habilidades para la vida, con lo cual pueden enfrentarse a las presiones de la falta de empleo y el acceso a la educación formal.
Esperamos que este aporte sea de utilidad para robustecer las capacidades de las personas e instituciones interesadas en la prevención social de la violencia, a fin de que puedan diseñar planes de intervención comunitaria más eficientes y más cercanos a las necesidades reales a nivel local y, sobre todo, comunitarios.
Antonio Iskandar Director Programa para la Convivencia Ciudadana
I n t r o d u c c i ó n
La sistematización de experiencias, como ejercicio de producción de conocimiento crítico y de aprendizaje desde la práctica, va mucho más allá de la mera recopilación de datos o de la narración de eventos. Implica la reflexión en un marco de referencia histórico y no sólo conceptual, con el fin de construir nuevos conocimientos.
El objetivo de la sistematización es recuperar las prácticas y los aprendizajes generados en ella, para identificar todos los elementos que se van generando desde la visión de los diferentes actores. No se limita a la estructura o lógica del proyecto original y sus pretensiones, es decir, que puede y debe incorporar otras dimensiones que surgieron durante el proceso de implementación y que pudiesen estar relacionados o no con la premisa de la cual partió.
Es importante aclarar que la sistematización de experiencias, la evaluación y la in-vestigación social se retroalimentan mutuamente y contribuyen al mismo propósito general de conocer la realidad para transformarla. Sin embargo, la dimensión meto-dológica de la primera, que puede implicar el uso de las otras dos, no es sustitutiva.
Es decir, de lo que se trata es de hacer una interpretación lógica-crítica del proceso para generar conocimientos y aprendizajes, que sean potencialmente replicables en el ámbito de la práctica de una intervención social en materia de prevención social de la violencia.
Jóvenes Constructores de la Comunidad, A. C. (jcc) es una organización de la sociedad civil mexicana, sin fines de lucro. Su misión es promover el desarrollo humano y acer-car opciones de inserción educativa y laboral a jóvenes de comunidades marginadas, a través de su modelo de formación y capacitación.
El “Modelo de formación, capacitación e inserción laboral” fortaleció su enfoque de prevención social de la violencia y el delito, a partir de participar en la estrategia “Todos somos Juárez”, implementado por el gobierno federal en Ciudad Juárez, ante los altos índices de inseguridad y violencia que afectaban a la población, pero sobre todo a las juventudes. En 2010, el modelo se articuló con dos programas federales, el “Programa de Empleo Temporal”1 y el “Programa de Rescate de Espacios Públicos”2
1 El “Programa de Empleo Temporal” (pet) pertenece a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) del Gobierno Federal. Tiene como propósito contribuir al bienestar de hombres y mujeres que enfrentan una reducción de sus ingresos, mediante apoyos económicos temporales por su participación en proyectos de beneficio familiar o comunitario. Disponible en: http://www.sedesol.
gob.mx/en/SEDESOL/Empleo_Temporal_PET Consultado el 27 de enero de 2015.
2 El “Programa de Rescate de Espacios Públicos” (prep) en sus inicios pertenecía a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), pero en 2013 pasó a formar parte de la Subsecretaria de Desarrollo Urbano http://www.sedesol.gob.mx/en/SEDESOL/Empleo_Temporal_PET http://www.sedesol.gob.mx/en/SEDESOL/Empleo_Temporal_PET inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recuperación de espacios públicos:
desarrollado por jóvenes constructores de la comunidad, a.c. (jcc) favoreciendo la integralidad de las estrategias y diseñando herramientas metodológi-cas especializadas para las y los jóvenes que se encuentran en escenarios de extrema exclusión social.
El presente documento de sistematización está estructurado de acuerdo a dos objeti-vos primordiales. El primero es mostrar la operación y los procesos con los que se ha desarrollado la práctica de jcc, con el fin de que a partir de la experiencia se puedan evidenciar los aprendizajes. El segundo objetivo es que se conozca la metodología utilizada y de esta forma ofrecer una herramienta útil a la hora de que cualquier orga-nización de la sociedad civil o institución pública desee desarrollar una práctica similar adaptada a su contexto local. A continuación, se muestra la estructura de contenidos:
Este documento cuenta con once capítulos que a continuación serán descritos bre-vemente:
• En el capítulo uno se presentan los antecedentes de “Jóvenes Constructores de la Comunidad, A. C. (jcc)”, su marco institucional, sus objetivos, su públi-co objetivo y beneficiarios, así como sus características.
• En el capítulo dos encontrarán el contexto en el que se desarrolló la práctica, sus características, los componentes y los principales actores.
• En el capítulo tres se desarrollan los supuestos y el enfoque de prevención utilizado en la práctica.
• En el capítulo cuatro se detallan las fases del proceso de intervención con la explicación del proceso y sus temporalidades.
• En el capítulo cinco se encuentra la sistematicidad de su implementación.
• En el capítulo seis está todo lo relacionado con la evaluabilidad de la prácti-ca, en donde se describe el procedimiento de seguimiento, los instrumentos e indicadores.
• El capítulo siete contiene la eficacia de la práctica en términos de resultados o impactos.
• En el capítulo ocho están los factores externos e internos vinculados con la sostenibilidad de la intervención.
• El capítulo nueve y diez describen el potencial de replicabilidad y las reco-mendaciones para su implementación en otras geografías y contextos.
• Por último, en el capítulo once, encontrarán las conclusiones de la práctica que permiten resumir todos los elementos destacables de su experiencia.
y Vivienda de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Terrotorial y Urbano (Sedatu). Su propósito se definió en el sentido de detonar procesos de organización y planeación en el entorno de los espacios, para que éstos sean rehabilitados o mejorados. (Lineamientos Específicos para la Operación del Programa de Rescate de Espacios Públicos 2013). Disponible en: http://www.sedatu.gob.mx/sraweb/programas/ rescate-de-espacios-publicos/ Consultada el 27 de enero de 2015.
http://www.sedatu.gob.mx/sraweb/programas/rescate-de-espacios-publicos/
Antecedentes
Jóvenes Constructores de la Comunidad, A. C. (jcc) es una organización de la socie-dad civil mexicana, sin fines de lucro. Su misión es promover el desarrollo humano y acercar opciones de inserción educativa y laboral a jóvenes de comunidades margi-nadas, a través de su modelo de formación y capacitación.
Surge en 2004 a partir del modelo de YouthBuild usa. En Estados Unidos la interven-ción consistía en brindar capacitación a jóvenes en oficios de la construcción, junto con un acompañamiento encaminado a que concluyeran su HighSchool (bachillera-to). Por tal motivo, es parte de YouthBuild International, una red con presencia en más de 25 países.
Inicialmente, el modelo en México se implementó en el Distrito Federal, donde se llevó a cabo un proceso de participación de 100 jóvenes (de entre 15 y 29 años) que no trabajaban ni estudiaban, los cuales rehabilitaron un espacio público y represen-tativo del Centro Histórico, “La Casa Nacional del Estudiante”.
La realidad juvenil en ese momento (2004) indicaba que, a nivel nacional, más de cuatro millones de jóvenes se encontraban sin empleo y educación, por lo tanto fue esencial enfocar la atención y las estrategias hacia dicha población. Hoy, a más de 10 años, los jóvenes siguen enfrentando una problemática social de falta de acceso a opciones educativas y laborales, cuya situación significa estar expuestos a factores de riesgo que se asocian a la violencia y a la delincuencia.
Según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ocde), entre los 37 países que la conforman, nuestro país tiene el porcentaje más alto de jóvenes entre 15 y 18 años que abandonan la escuela (66%)3 y el tercer porcentaje de jóvenes que no trabajan ni estudian (24.7%). Bajo este contexto es que Jóvenes
3 Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (2013). Panorama de la educación 2013. usa.
Constructores de la Comunidad define que su focalización está en impulsar el empleo y la educación como áreas de oportunidad para la prevención social de la violencia.
El “Modelo de formación, capacitación e inserción laboral” fortaleció su enfoque de prevención social de la violencia y el delito a partir de participar en la estrategia “To-dos somos Juárez”, implementado por el gobierno federal en Ciudad Juárez, ante los altos índices de inseguridad y violencia que afectaban a la población, pero sobre todo a las juventudes. En 2010, el modelo se articuló con el “Programa de Empleo Temporal” y el “Programa de Rescate de Espacios Públicos” que diseñan herramien-tas metodológicas y estrategias enfocadas en los jóvenes que viven escenarios de extrema exclusión social, como se apuntó anteriormente.
Desde 2010 bajo este enfoque Jóvenes Constructores de la Comunidad ha interve-nido en distintos territorios del norte del país, cuyos contextos revelan una situación similar de las y los jóvenes y ha consolidado su intervención en Chihuahua, Monte-rrey y Baja California, donde la violencia y las situaciones delictivas han afectado el desarrollo de las juventudes.
A partir de 2012, el Programa para la Convivencia Ciudadana (pcc) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid, por sus siglas en inglés) se articula con Jóvenes Constructores de la Comunidad para intervenir en tres ciudades del norte del país, en seis polígonos4 distintos:
• La Alianza e Independencia, en Monterrey, Nuevo León.
• Riberas del Bravo y Felipe Ángeles, en Ciudad Juárez, Chihuahua.
• Camino Verde y Granjas Familiares, en Tijuana, Baja California.
De esta forma, se favoreció la replicación del modelo a nivel local y se impulsó una estrategia fundamental para favorecer la transformación social de los territorios.
El presente documento describe las acciones, logros y aprendizajes surgidos en la experiencia de articulación y fortalecimiento interinstitucional; labor que se llevó a cabo en las ciudades antes mencionadas, en coordinación con otras organizaciones que trabajaron en la prevención social de la violencia dentro de las demarcaciones territoriales (polígonos), a fin de documentar una buena práctica de intervención dirigida a la juventud mexicana.
4 Según las Bases del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia se seleccionaron 57 demarcaciones prioritarias, las cuales se denominan polígonos y se definen como aquellas que “tienen altas tasas delictivas y condiciones que constituyen factores de riesgo para el surgimiento o permanencia de distintos tipos de violencia”. Al momento no se conocen con precisión los detalles de la metodología para seleccionar a las 57 demarcaciones prioritarias del primer ámbito de prevención. La Secretaría de Gobernación menciona que la selección se realizó a partir de lo dispuesto en el Artículo 10 del Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2013, con base en criterios de: población, cobertura territorial e índices delictivos. Tomado de Congreso de la Unión (2012). Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio Fiscal 2013. Disponible en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5 343087&fecha=30/04/2014 Consultada el 27 de enero de 2015.
http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5343087&fecha=30/04/2014
Contexto
La organización Jóvenes Constructores de la Comunidad tiene como objetivo dirigir sus procesos de intervención hacia los jóvenes que se encuentran fuera de la escue-la o que no están laborando. El sentido es modificar la estigmatización de los mal llamados “ninis”5, ya que reconoce que su situación depende del contexto (familiar, local y social) y no recae en el joven de manera exclusiva.
En materia de derechos, las necesidades básicas y fundamentales de las personas deben ser cubiertas con opciones y condiciones por parte del Estado, según lo es-tablece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo, la realidad de nuestro país refleja que no existen oportunidades iguales y equitativas para todos sus habitantes. Las juventudes en situación de pobreza, marginación o exclusión social no forman parte de los beneficiarios que acuden a servicios de aten-ción y acceden a opciones de desarrollo.
Incluso las mujeres jóvenes enfrentan mayor desventaja, pues su acceso a oportu-nidades está más limitado en comparación con los hombres y frecuentemente su desarrollo se queda trunco, al mantenerse en el ámbito del hogar realizando acti-vidades domésticas. En un estudio realizado en 2010 por el Fondo de Población de Naciones Unidas (unfpa) se señaló que en México las jóvenes tienen hasta “tres veces menos” probabilidades de conseguir un empleo y, según el Censo de Población efectuado el mismo año, el desempleo de las mujeres creció 0.52% y en los hom-bres 0.05%. Estos datos reflejan su vulnerabilidad en torno al empleo.
5 A partir del 2010, cuando el Censo de Población arrojó que más de 7 millones de jóvenes ni trabajaba ni estudiaba, surgió la etiqueta “nini” para las juventudes mexicanas. La etiqueta coloca el problema en que las juventudes se encuentran en esta situación porque ellos no quieren seguir estudiando o trabajar. Sin embargo, los análisis de la realidad juvenil de los últimos años han dejado ver que la falta de oportunidades en el contexto donde se desarrollan genera que abandonen la escuela o no puedan insertarse al mundo laboral.
La misma realidad de falta de oportunidades para los jóvenes, en relación a dere-chos fundamentales como la educación, el trabajo, la salud, el acceso a la cultura y a una vida libre de violencia, se presenta en los seis polígonos de las ciudades de Monterrey, Ciudad Juárez y Tijuana.
Las demarcaciones territoriales identificadas por el Programa Nacional de Prevención del Delito y la Violencia (Pronapred)6 permitieron que el Programa para la Conviven-cia Ciudadana (pcc) implementase un diagnóstico para llevar a cabo la intervención, elaborando documentos denominados planes maestros específicos para cada uno de los nueve polígonos en donde el pcc promovió la intervención a través de socios locales. Así, con base en la identificación de necesidades, la experiencia de Jóvenes Constructores fue replicada a solicitud del pcc.
Además de la falta de oportunidades de empleo y educación, el diagnóstico permi-tió reconocer otros factores de riesgo que viven los jóvenes en estas comunidades:
• Deterioro urbano. Se observa en banquetas y parques sin mobiliario. Re-salta la presencia de grafitis, falta de áreas verdes y drenaje deficiente. En cuanto a infraestructura, falta alumbrado público y servicio de transporte público.
• Deserción escolar. Debido a la limitada presencia de escuelas dentro de la demarcación territorial, entre los jóvenes ocurre un fenómeno un tanto generalizado: a partir de los 15 años no continúan sus estudios. Por la situación económica de las familias, algunos jóvenes no consideran en sus planes de vida la posibilidad de seguir estudiando y, por el contrario, se ven en la necesidad de buscar trabajo. A estos aspectos se unen la falta de escuelas de nivel secundaria y preparatoria, así como la limitación de matrícula para ofrecer espacios a los aspirantes.
• Falta de promoción del empleo. Existe insuficiente apoyo para la crea-ción de microempresas que pudieran generar empleos para los habitantes de la comunidad. Por otro lado, el impacto del crimen organizado se ha traducido en el cierre de negocios ya establecidos, debido a la extorsión (pago de cuotas) o bien a secuestros de propietarios o miembros de su familia para cobrar rescates monetarios o patrimoniales.
• Actos delictivos frecuentes. Se trata de comunidades en donde se co-meten diversos tipos de delitos, entre los que destacan el robo a transeún-tes y a casa habitación. No existe cultura de denuncia. Hay presencia de pandillas. Esta situación alimenta la percepción de inseguridad y afecta directamente la convivencia ciudadana y su patrimonio.
6 El Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia tiene por objeto atender los factores de riesgo y de protección vinculados a la violencia y la delincuencia. Su implementación es coordinada por la Secretaría de Gobernación e implica el trabajo conjunto de los tres órdenes de gobierno, los diferentes sectores de la sociedad civil, así como la participación de la iniciativa privada y los organismos internacionales. Disponible en: http://www.gobernacion.
gob.mx/archivosPortal/pdf/Bases120213.pdf Consultado el 27 de enero de 2015.
inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recuperación de espacios públicos:
http://www.gobernacion.gob.mx/archivosPortal/pdf/Bases120213.pdf
• Prácticas de violencia. Es frecuente la violencia doméstica y la más seña-lada es la ejercida hacia las mujeres, ya sea de forma física, psicológica o sexual. Ellas no identifican el maltrato como una violación a sus derechos.
Además persiste una cultura de no denuncia. Asimismo existe violencia en las relaciones familiares, sobre todo en aquellas que están reconstitui-das (es decir, que tienen hijos de relaciones anteriores) y en donde éstos deben de responder a los padres biológicos y de crianza. En las escuelas, los maestros refieren violencia verbal con carga sexual entre alumnos. El patrón de violencia verbal es frecuente en las familias, ya que maltratan a los niños y adolescentes, quienes lo reproducen en la escuela.
• Desconfianza en la policía. Los vecinos refieren tener desconfianza de la policía. Los perciben corruptos, ya que extorsionan, abusan y no respetan los derechos de las personas. No acuden a ellos en situaciones que ameri-tan de su apoyo y en ocasiones los mismos vecinos ayudan a otros cuando van a ser atacados.
• Adicciones. En la comunidad es frecuente el uso de alcohol y drogas por parte de adultos y jóvenes, además de que el consumo se da en lugares públicos. Ésta es una condición cultural que se presenta más en hombres que en mujeres.
• Embarazo en adolescentes. Se presentan casos frecuentes. Además, esta condición posiblemente puede ser asociada con limitadas oportuni-dades y con el involucramiento automático de las jóvenes en tareas do-mésticas y crianza de los hermanos.
• Bajo o nulo desarrollo de habilidades para la vida. Son aspectos poco trabajados desde la familia o la escuela, lo que significa que requieren una experiencia de formación explícita para este propósito. Dada la incerti-dumbre de su camino, las expectativas de futuro son difusas y con poco ánimo de establecer planes.
• Ausencia de competencias técnicas. Su formación académica no les ha permitido el desarrollo de competencias técnicas que les den la pauta para insertarse en espacios laborales. La formación de oficios les brinda una plataforma distinta.
• Vínculos familiares y comunitarios débiles. Las personas no conviven de manera cercana y no hay un reconocimiento del otro como alguien que puede aportar y colaborar con el desarrollo de la comunidad. Falta comunicación, expresión de emociones, trabajo en equipo y solidaridad.
• Subutilización de los espacios públicos. Los espacios públicos que favorecen la convivencia comunitaria son pocos y en muchas ocasiones están olvidados, abandonados, ocupados por la indigencia o grupos delic-tivos, por lo que resulta fundamental recuperarlos y transformar la signifi-cación que la comunidad les ha dado.
El modelo de jcc intenta responder a los factores de riesgo arriba mencionados, invitando a los jóvenes a que con su participación puedan generar los cambios nece-sarios en sus comunidades, no sólo en el espacio físico que rehabilitan, sino también en las interacciones con los habitantes de su propia colonia/barrio.
contexto
Para jcc, las juventudes son sujetos de derecho y deben ser reconocidas en su diver-sidad e individualidad. Ellos y ellas se desarrollan e inciden en su realidad, al generar propuestas, organizarse, buscar alternativas, tomar decisiones y tener iniciativas.
Acceder a oportunidades de desarrollo es fundamental y jcc se coloca como una alternativa que contrarresta el ambiente delictivo o violento inmediato.
En sus orígenes, el “Modelo de formación, capacitación e inserción laboral” de jcc se definió para dar respuesta principalmente a la problemática de desocupación de los jóvenes. No obstante, en su trayectoria, y sobre todo en los últimos años, ha logra-do replicarse con éxito en comunidades con altos índices delictivos, como un medio de prevención social de la violencia transformando los entornos. Esto debido a que ofrece oportunidades de ocupación, capacitación y empleo temporal.
La prevención, a través de la atención personalizada, tiene un efecto en el individuo, la familia y la comunidad. Adicional al desarrollo de capacidades técnicas y habilidades para la vida, y como parte de los componentes de atención de los participantes en el modelo de jcc, el beneficiario (a largo plazo mediante la interacción con la organiza-ción) puede lograr su autoempleo, siendo esto un mecanismo de resiliencia individual.
Supuestos y enfoque de prevención
En la experiencia de trabajo se ponen en juego una serie de elementos metodoló-gicos que dan respuesta a los factores de riesgo que viven los jóvenes dentro de los polígonos: en Monterrey (La Alianza e Independencia), en Ciudad Juárez (Riberas del Bravo y Felipe Ángeles) y en Tijuana (Granjas Familiares y Camino Verde). Así, se pueden identificar los siguientes supuestos en el marco de la prevención.
3.1 Reconocer para intervenir. Sin diagnóstico no hay prevención
La intervención en una comunidad y su población, sin un proceso de validación local, sig-nificaría irrumpir en procesos comunitarios sin atender a sus necesidades. Por ello es que jcc identifica, con la participación de diversos actores locales y representantes del sector gubernamental, las condiciones y requerimientos que existen en ese entorno donde los jóvenes crecen y conviven. Las juventudes por sí mismas le interesan, pero su desarrollo no tendría sentido sin la relación con sus familias, vecinos, maestros y autoridades.
El diagnóstico social que se realiza de manera inicial y la constante revisión del entor-no durante la ejecución de los otros componentes del modelo permiten que las es-trategias y acciones se focalicen sobre las necesidades reales, dando respuesta a los intereses propios de la comunidad y de los jóvenes. Desde la selección del espacio físico a intervenir hasta la forma de organización que se seguirá para ello se deciden en conjunto con los actores de comunidad. La prevención social de la violencia exis-te en función de la incidencia local, es decir, de la participación comunitaria.
Este diagnóstico comienza con un mapeo de los espacios públicos que existen en la comunidad: parques, plazas, deportivos, canchas, etcétera. El mapeo se construye a través de un recorrido en la comunidad por parte del equipo operativo, con el acerca-miento a los líderes comunitarios y con el diálogo con los mismos jóvenes. Se recoge información sobre las condiciones del espacio y el entorno, su ubicación, el uso que la comunidad le otorga y el valor social que posee. Por otro lado, el equipo de arquitec-tos genera un procedimiento de diagnóstico técnico que permite evaluar el nivel de intervención (construcción, reconstrucción y remodelación, entre otras) que el espacio requiere, aplicando oficios como: pintura, albañilería, herrería, jardinería, etcétera.
Tanto el diagnóstico social como el técnico generan la información necesaria para decidir cuál es el espacio pertinente a intervenir y que éste cumpla con las condicio-nes idóneas para implementar los procesos de participación, capacitación y rehabili-tación que favorezcan la contención de factores de riesgos en relación a los jóvenes.
3.2 Mejoramiento del entorno urbano. Prevención situacional
La prevención situacional se entiende como las medidas dirigidas a una forma de delito específica y que implican la gestión, diseño o manipulación del ambiente in-mediato de forma sistemática y permanente. Todo ello para posibilitar la reducción de las oportunidades en la comisión de infracciones delictivas.7
7 Salazar, Felipe. La prevención situacional del delito en espacios públicos urbanos: rol del
Así, uno de los componentes principales del modelo de jcc es recuperar, a través de la rehabilitación física y de la participación de los jóvenes, los espacios públicos con un valor significativo en la comunidad.8 El diagnóstico de las necesidades locales permite identificar el espacio público y realizar el diseño técnico de rehabilitación, consideran-do la perspectiva de que el espacio cumpla con su función de favorecer la conviven-cia ciudadana. Finalmente, la práctica de los jóvenes durante la rehabilitación busca promover que el mantenimiento tenga un carácter permanente, puesto que cuidan lo que ellos mismos realizaron. Con esto surge un sentido de apropiación y pertenencia.
Cuando el espacio público queda rehabilitado las personas de la comunidad asisten con mayor frecuencia, se organizan para realizar actividades y/o simplemente per-manecen en él, lo que disminuye la posibilidad de que se cometan actos delictivos dentro y alrededor del espacio. En el caso de la intervención en Monterrey, Ciudad Juárez y Tijuana los parques que se rehabilitaron permitieron incidir en cuatro fac-tores de riesgo: el deterioro urbano, la subutilización de los espacios públicos, la comisión de delitos y la percepción de seguridad en la gente.9
3.3 Transformar relaciones y representaciones. Cohesión social
Una constante en las comunidades donde se intervino es la estigmatización de los jóvenes, ya que en la percepción social se les ubica como causantes de violencia y actos delictivos. A su vez, ellos se han asumido como indiferentes a distintos aspec-tos de su comunidad, debido a la falta de un reconocimiento por sus miembros. No obstante, las estrategias de participación que el modelo impulsa están encaminadas al cambio de estas representaciones negativas del sinónimo de juventud.
Para hablar de una cohesión social debe haber un reconocimiento mutuo entre actores y generaciones. Cuando los jóvenes participan de la recuperación del espa-cio público, los adultos cambian su forma de percibirlos, les agradecen su apoyo y trabajo, les recompensan sus acciones, descubren que pueden aportar al desarrollo de su comunidad y los jóvenes adquieren un sentido de pertenencia.
Es decir, los jóvenes cambian su percepción de sí mismos y de los adultos. Además, reconocen sus habilidades y sus potencialidades, utilizándolas para mejorar su vida gobierno local. Disponible en: http://www.secretariadoejecutivosnsp.gob.mx/work/models/ SecretariadoEjecutivo/Resource/381/2/images/Prevencion_situacional_del_delito.pdf Consultado el 27 de enero de 2015.
8 El pcc, en la Serie Relación gobierno-sociedad, ha publicado la Guía para el diseño de espacios públicos seguros.
9 Bajo el enfoque de prevención existe una estrategia que se denomina Crime Prevention Through Enviromental Design (cpted, por sus siglas en inglés). Éste corresponde a un abordaje multidisciplinario que busca “reducir las oportunidades de cometer delitos de oportunidad así como reducir el temor de la comunidad aumentando la cohesión comunitaria”. El principio fundamental que la orienta es establecer una instancia de participación de la comunidad a la hora de la planificación y construcción del espacio de uso cotidiano, en donde puedan sumarse en el proceso de diagnóstico, diseño y evaluación de la construcción de un entorno más seguro. Estos principios son retomados en los componentes de intervención de jcc.
supuestos y enfoque de prevención http://www.secretariadoejecutivosnsp.gob.mx/work/models/SecretariadoEjecutivo/Resource/381/2/images/Prevencion_situacional_del_delito.pdf desarrollado por jóvenes constructores de la comunidad, a.c. (jcc) y aportando a la de otros. En tanto, los adultos los consideran cercanos y saben que pueden recibir apoyo de parte de los jóvenes.
Así, favorecer las relaciones comunitarias es parte importante del fortalecimiento del tejido social (estructura) y de la promoción de la cohesión social (enfoque), ya que se requiere que las personas aprendan a convivir y a resolver los conflictos sin violencia. En este sentido, la vinculación de actores locales permite establecer una estructura social que fortalece sus vínculos mediante el enfoque de acciones dirigi-das a promover el beneficio común.
Los procesos formativos que impulsa jcc van encaminados a brindar herramientas al individuo, quien es orientado a hacer uso de éstas al aplicarlas al momento de tra-bajar en la recuperación del espacio público. Los jóvenes aprenden a resolver tareas y trabajar conjuntamente para lograr un objetivo común, a comunicar a otros sus inquietudes y necesidades, y a sumar a otros en sus iniciativas. Además aprenden otras habilidades que inciden en la construcción de nuevas formas de relacionarse entre pares, con adultos e incluso con sus autoridades.
La construcción de alianzas multisectoriales es fundamental para lograr la cohesión social. Así, desde la convocatoria al programa hasta la entrega de la obra terminada se trabaja en este aspecto. Los acuerdos que generan un trabajo en red se realizan con la participación de:
• Vecinos.
• Líderes comunitarios, tanto los que pertenecen a instancias formales para la toma decisiones (comités, ligas, asociaciones) como aquellos que po-seen dicho rol por su historia y/o autoridad moral en la comunidad.
• Autoridades municipales, estatales y, en algunos casos, federales.
• Otros representantes de instancias públicas (escuelas, centros de salud, casas de cultura).
• Representantes del sector productivo (negocios y pequeñas empresas locales).
• Otros grupos de jóvenes, incluyendo en algunos casos aquellos que for-man parte de grupos delictivos.
Una alianza fundamental es la que se establece con los familiares de los jóvenes;
involucrarlos en el proceso permite contar con su apoyo, no sólo en la recuperación del espacio público sino en el reconocimiento de los aprendizajes de los jóvenes.
Los familiares transforman la percepción que tienen de sus hijos, de colocarlos como “buenos para nada” los valoran como productivos y observan que tienen potencia-lidades que también son responsabilidad de ellos impulsar.
El fortalecimiento del tejido social es protagonizado por los jóvenes, con el respaldo de la institución. Ellos gestionan con los distintos actores de la comunidad los apoyos que requieren para lograr el fin común, les informan de los avances, los incluyen en otras propuestas, les piden colaboraciones para cubrir necesidades imprevistas, participan de solicitudes que hacen los miembros de la comunidad, en fin, el diálogo y la definición de acuerdos es un factor transversal en la intervención.
3.4 Desarrollo de habilidades sociales en los jóvenes
El modelo tiene como objetivo incidir en los proyectos de vida de los jóvenes favoreciendo habilidades y generando factores protectores. Las habilidades para la vida que jcc fortalece están en concordancia con el modelo de la Organización Mundial de la Salud (oms) y se incluyen en el siguiente cuadro:
Cuadro 1. Habilidades para la vida retomadas por jcc en su modelo de atención
Comunicación y habilidades interpersonales
Toma de decisiones y pensamiento crítico Manejo del ser
• Comunicación interpersonal
• Negociación
• Empatía
• Cooperación y trabajo en equipo
• Abogacía
• Toma de decisiones/ resolución de problemas
• Pensamiento crítico
• Manejo de estrés
• Manejo de sentimientos
• Aumento de confianza personal
• Asumir el control
• Asumir responsabilidad
• Procurar cambios supuestos y enfoque de prevención
Así, el modelo de jcc justifica un enfoque de habilidades para la vida:10
• Reconociendo que las habilidades sociales, las cognitivas y del control de las emociones son componentes esenciales para el desarrollo saludable del individuo, así como necesarias para lograr una transición exitosa de la juventud a la edad adulta.
• Los programas de habilidades para la vida pueden satisfacer en forma específica las necesidades de jóvenes que están creciendo en condiciones desventajosas y que carecen de oportunidades para desarrollar estas ha-bilidades.
• Las habilidades de aptitud social y solución de problemas están dentro de las características que definen a un joven de carácter fuerte.
• Saber controlar las emociones y las relaciones interpersonales es tan im-portante como el intelecto para lograr éxito en la vida.
• Los programas que incorporan el desarrollo de habilidades son más efecti-vos en la promoción y prevención que los programas que sólo transmiten información.
• Las habilidades sociales, cognitivas y de control de emociones que tratan los programas de habilidades para la vida han demostrado ser mediadoras en las conductas problemáticas.
• Las habilidades para la vida influyen a las múltiples necesidades y al desa-rrollo del joven.
10 Organización Panamericana de la Salud (2001). Enfoque de habilidades para la vida para un desarrollo saludable de niños y adolescentes.
desarrollado por jóvenes constructores de la comunidad, a.c. (jcc)
• Las habilidades de comunicación, toma de decisiones, pensamiento crítico y de negociación son necesarias para un desarrollo saludable. También son habilidades valoradas en el lugar de trabajo.
• Los programas de habilidades para la vida promueven normas sociales positivas.
Los jóvenes de los seis polígonos han tenido pocas oportunidades para el desarrollo de habilidades para la vida. El que se auto conozcan, trabajen en equipo, manejen asertivamente sus relaciones y se comuniquen son habilidades que favorece su crecimiento personal y abren una ventana de oportunidad para que puedan continuar su desarrollo.
3.5 Promover la resiliencia
El contexto donde los jóvenes viven es adverso. Encontrarse fuera de la escuela, no tener acceso a opciones laborales de acuerdo a sus perfiles y vivir en un ambiente violento e inseguro obstaculiza su crecimiento personal. No obstante, es importante que cada joven proyecte qué puede hacer para mejorar su vida, lo cual implica capacidad de resiliencia, entendida como la forma de enfrentar situaciones difíciles, saliendo fortalecido de ellas.
Participar en el modelo de jcc le significa al joven formar su capacidad de resiliencia reconociendo sus limitaciones, pero buscando alternativas para superarlas. Los talleres le ofrecen el conocimiento de cómo hacerlo y al momento de proyectar su plan de vida lo ponen en práctica revirtiendo o minimizando los factores de riesgo de su entorno.
El desarrollo de la resiliencia le da pie al joven para seguir soñando, decidiendo, proponiendo y actuando a favor de ellos y de sus comunidades.
Estos cinco supuestos de prevención son los que de manera estratégica incluye el modelo de jcc, los cuales se consideran transversales en el proceso. Así, en cada experiencia de rehabilitación del espacio público, la prevención social de la violencia y el delito involucra a las personas sin perder de vista su contexto e interactuando con sus características.
La intervención con los jóvenes que no trabajan y no estudian tiene su base en un proceso de formación-capacitación que desarrolla habilidades para la vida y para el trabajo y competencias técnicas en los oficios de la construcción (albañilería, herrería, jardinería y pintura). Los beneficiarios pueden visualizar las metas a seguir a corto plazo y definir sus proyectos de vida, es decir, si se inclinan a trabajar o a estudiar. El proceso formativo está encaminado a favorecer su inserción laboral y educativa, como se representa en el gráfico de la siguiente página.
En el “Modelo de formación, capacitación e inserción laboral de Jóvenes Constructores de la Comunidad” el desarrollo personal de cada uno se da en el marco de un contexto social y en una relación con su propia comunidad, lo que resignifica su papel. Cuando los jóvenes participan en la rehabilitación, mantenimiento o reconstrucción de sus espacios públicos inician un proceso más amplio que ayuda a la apropiación social del espacio y al fortalecimiento del tejido social, lo que favorece la prevención social de la violencia en la comunidad.
Las tres componentes principales del modelo se implementan de manera paralela y son:
1) capacitación técnica en oficios de la construcción.
2) formación en habilidades para la vida.
3) formación en habilidades para el trabajo.
Proceso de intervención desarrollado por jóvenes constructores de la comunidad, a.c. (jcc)
Comunidad
Espacios públicos Partic ipac ió n ju ve ni l
Inserción laboral y educativa
Capacitación técnica
Habilidades para la vida
Habilidades para el trabajo
Formación Fuente: Publicación del modelo de jcc.
4.1 Capacitación técnica en oficios de la construcción
Mediante una capacitación los beneficiarios aprenden los diferentes oficios de la construcción, como herrería, carpintería, albañilería, pintura, electricidad y jardinería, entre otros. Esto sucede durante su involucramiento en trabajos de construcción, rehabilitación y mantenimiento de espacios públicos, los cuales son reconocidos como áreas prioritarias, gracias a un proceso participativo con miembros de la comunidad.
Los oficios a desarrollar dependen de las necesidades identificadas para trabajar en el espacio seleccionado. No siempre se pueden implementar todos los oficios ni en todos los casos pueden ser siempre los mismos.
La metodología en el desarrollo de los oficios parte de un “aprender haciendo”, es decir, la transmisión de los conocimientos-habilidades-actitudes no se da en el proceso de enseñanza-aprendizaje tradicional, donde el maestro dentro de una aula dice cómo hacerlo, sino que se genera en la práctica donde el joven es acompañado por un maestro-experto, quien va señalando cómo intervenir en cada oficio y va supervisando la acción del joven, retroalimentándolo y corrigiéndolo, de tal forma que el aprendizaje es significativo11 y puede ser trasladado a otros contextos.
Los maestros-expertos son miembros de la comunidad que han tenido experiencia en el ramo de la construcción o en el oficio específico, no necesariamente certificados, quienes comparten sus conocimientos con los jóvenes, reforzando el reconocimiento mutuo y la colaboración para un fin común. La calidad de la obra se garantiza con el responsable del área técnica, quien sí debe tener una formación en el área de arquitectura.
En relación a los factores protectores, la inserción laboral y educativa contribuye a prevenir el involucramiento de los jóvenes en la violencia y el crimen. En el acompañamiento jcc desarrolla un perfil sobre las competencias que cada beneficiario va adquiriendo o fortaleciendo, con el propósito de que su interés pueda ser canalizado posteriormente a capacitaciones técnicas certificadas en los oficios, las cuales le posibiliten alternativas de autoempleo o empleos relacionados al dominio de los oficios antes mencionados.
Con respecto al impacto social, la recuperación de los espacios públicos con la participación de los jóvenes y los miembros de la comunidad modifica el entorno urbano minimizando la incidencia de actos delictivos y contribuyendo a mejorar la percepción de seguridad entre las personas de la comunidad.
4.2 Formación en habilidades para la vida
A través de la promoción del liderazgo, el servicio comunitario, el compañerismo, la autoconfianza, la resolución no violenta de los conflictos y el trabajo en equipo, los jóvenes valoran y definen su proyecto de vida, retomando lo educativo y/o laboral como ejes fundamentales. En la interacción grupal se promueve el beneficio comunitario. Los jóvenes, al involucrase en procesos de reconstrucción de espacios físicos, logran concientizarse sobre la solución de necesidades locales.
Los jóvenes de estas comunidades han tenido limitadas oportunidades para el desarrollo de habilidades para la vida (ver cuadro 1). La familia y la escuela van aportando elementos para su desarrollo, pero las demandas del entorno social las dejan como insuficientes. Así, jcc acompaña el proceso contribuyendo con otros elementos que fortalecen las habilidades. Por ello es fundamental trabajar sobre el reconocimiento de ellas, sobre sus potencialidades e intereses, a fin de descubrir el perfil específico del joven y las opciones adecuadas para él.
11 Se entiende por aprendizaje significativo un conocimiento-habilidad-actitud que queda anclada a aprendizajes previos y a la que el aprendiz le da un sentido, a partir del valor que tiene para su vida.
proceso de intervención
En este marco es donde se impulsa la formación de liderazgo, que resulta un factor protector dentro del medio adverso. La generación de ideas y propuestas que aporten a la comunidad, así como las iniciativas que van complementando las acciones del proyecto, desarrollan la capacidad de diálogo y gestión de los jóvenes para transformar su realidad.
4.3 Formación en habilidades para el trabajo
Adicionalmente los beneficiarios de jcc se apropian de herramientas y valores que les permiten un mejor desempeño en los ámbitos educativos o laborales. Reconocen sus necesidades, intereses y habilidades individuales, a fin de acercarlos a opciones locales que signifiquen una posibilidad para su desarrollo y la continuidad de sus proyectos de vida.
La mayoría de los jóvenes que se involucran en los proyectos no cuentan con experiencias laborales previas, ni han buscado trabajo de manera formal y en dado caso quienes lo han hecho se han enfrentado a la falta de oportunidades. Así, al ser acompañados en esta inducción van identificando qué hacer y cómo, dónde y con quién hacerlo, además de que se les acerca a una gama de opciones que se aproximan a sus intereses o necesidades. Ambos aspectos trabajados a la par aumentan la probabilidad de éxito en la inserción laboral y/o académica.
Es oportuno hacer mención que la orientación vocacional, a través de la formación en habilidades para el trabajo, consiste en una estrategia que le permite al joven definir hacia dónde seguir su camino. De acuerdo a lo que se observa en su proceso es la opción que se le brinda al joven: seguir estudiando, buscar un empleo formal, combinar estudiar y trabajar, o seguirse capacitando. Éstas son algunas de las oportunidades que se les ofrecen a los jóvenes.
En virtud de concretar, el modelo de jcc se compone de la capacitación técnica en oficios de la construcción, de la formación en habilidades para vida y de la formación en habilidades para el trabajo. En cualquier intervención local siempre estarán presentes, de manera paralela, los tres componentes, en caso contrario no se estaría implementando el modelo de manera correcta e integral.
Ahora bien, para entender la operación del mismo se deben tener presentes las siguientes consideraciones:
• Los tres componentes se implementan por etapas que tienen una duración sugerida, así como actividades y contenidos específicos. Por cada compo-nente la organización nombra un responsable quien debe supervisar el buen desarrollo e implementar las actividades: área técnica (capacitación en oficios de la construcción), área de desarrollo humano (formación en habilidades para la vida) y área de inserción laboral (formación en habili-dades para el trabajo). Aunque el modelo está definido, con el diagnóstico local se definirá la metodología para aplicar los componentes en cada proyecto en específico.
Etapa 1
Por lo tanto, las etapas para la implementación de los componentes son:
1. Diagnóstico y planeación del proyecto local.
2. Convocatoria de participación.
3. Formación-capacitación.
4. Vinculación de los jóvenes a opciones educativas o laborales.
5. Seguimiento a jóvenes.
Diagnóstico local y planeación del proyecto local
El inicio de la intervención, como ya se mencionó, está en función de reconocer en la comunidad sus problemáticas, necesidades, oportunidades y riesgos, es decir, de realizar el diagnóstico local. Cada componente comprende las siguientes actividades para esta etapa, las cuales duran un mes:
Cuadro 2. Actividades por componente para realizar el diagnóstico local
Componentes del modelo Capacitación técnica en oficios de la construcción
Formación en habilidades para la vida
Formación en habilidades para el trabajo
¿Qué se hace?
Levantamiento físico técnico. Se reconoce el espacio público a intervenir y se realizan las mediciones y evaluaciones técnicas correspondientes
Diagnóstico comunitario.
Reconocimiento de la localidad en sus necesidades, problemáticas sociales y fortalezas
Diagnóstico de inserción laboral y vinculación educativa. Se identifica la tendencia de la oferta laboral local y los posibles aliados
¿Quién los hace?
Área técnica: formación arquitectura
Área social: formación humanidades
Área laboral:
formación humanidades
¿Cómo la hace? Visita el o los espacios
Convoca a la comunidad a participar en asambleas o foros
Se acerca a las instituciones y empresas
Fuente: Publicación del modelo de jcc, mayo 2014.
Una vez recopilada la información se procede a realizar un ajuste del modelo de acuerdo a los resultados del diagnóstico, a fin de responder a las necesidades consensuadas en cada localidad. Es decir, se planea el proyecto local considerando las condiciones de la comunidad, del espacio y de los jóvenes.
Etapa 2 inserción laboral y educativa para jóvenes mediante la recuperación de espacios públicos:
desarrollado por jóvenes constructores de la comunidad, a.c. (jcc)
Convocatoria a jóvenes
Ésta inicia con el lanzamiento de un llamado a jóvenes de ambos sexos que oscilen entre los 16 a 29 años de edad y que habiten dentro de la comunidad del proyecto de intervención. Este rango de edad puede variar de acuerdo al contexto y a la localidad donde se realizará el proyecto. Se les da preferencia a jóvenes que se encuentran en las siguientes condiciones:
• Estar desempleados.
• No haber concluido sus estudios o que carezcan de ellos.
• Estar expuestos a alguna situación de riesgo: violencia, delincuencia, deser-ción escolar y/o algún tipo de adicción.
• Estar expuestos a exclusión social (nulo o limitado acceso a servicios públi-cos para ejercer sus derechos).
De acuerdo a los parámetros ya mencionados se convoca a los beneficiarios a través de la elaboración y publicación de una convocatoria, en la que se establece el objetivo…
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