Attachment J.21 HACIA EL ENVERDECIMIENTO DEL SISTEMA FINANCIERO COLOMBIANO.pdf

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The attachment appears to be in Spanish and discusses greening Colombia's financial system. The related solicitation is for the Invest For Climate Activity, where the US Agency for International Development Colombia is seeking proposals to mobilize private sector investment that contributes to climate change mitigation and adaptation in Colombia. Proposals are due by the date listed on federalbusinessopportunities.gov for this opportunity, which aims to award multiple contracts by the anticipated award date also listed. Pricing does not appear to be specified, and there are no stated set-asides or incumbent information provided.

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HACIA EL ENVERDECIMIENTO

DEL SISTEMA FINANCIERO COLOMBIANO:

Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático de la Superintendencia Financiera de Colombia

Contenido

1. Introducción

3. Estrategia, objetivos, dimensiones y acciones trazadas por la SFC para el Enverdecimiento del Sistema Financiero

2.1. El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural

2.2. El sector financiero parte de la solución

2.3. El sector financiero y la gestión de los riesgos financieros derivados del cambio climático y de la pérdida de la biodiversidad y el capital natural

2.4. La regulación y supervisión financiera de los riesgos financieros derivados del cambio climático y de la pérdida de la biodiversidad y el capital natural

3.1. Taxonomía Verde de Colombia

3.2. Marcos para la innovación financiera en Colombia

3.3. Disponibilidad de data, métricas e información

3.4. Incorporación de los asuntos ASG, incluido el climático y de la naturaleza, en el sistema financiero

3.5. Herramientas de medición y supervisión de riesgos climáticos y asociados a la pérdida de biodiversidad y del capital natural

4.1. Anexo A: Resumen hoja de ruta de la estrategia de finanzas verdes y cambio climático

4.1.1. Taxonomía Verde de Colombia

4.1.2. Marcos para la innovación financiera

4.1.3. Disponibilidad de data, métricas e información

4.1.4. Incorporación de los asuntos ASG, incluido el climático y de la naturaleza, en el sistema financiero

4.1.5. Herramientas de medición y supervisión de riesgos climáticos y asociados a la pérdida de biodiversidad y del capital natural

4.2. Anexo B: Hoja de ruta por industrias

4.2.1. Hoja de ruta para establecimientos de crédito

4.2.2. Hoja de ruta para aseguradoras

2. Marco conceptual

4. Anexos

El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural se han convertido en dos de los grandes retos del siglo XXI. Según el último Informe de Percepción de Riesgos Globales (GRPS 2021, por su sigla en inglés) del World Economic Forum, entre los riesgos de mayor probabilidad de materialización en los próximos años se encuentran: los climas extremos, el fracaso de la acción climática y el daño ambiental causado por el hombre1. La creciente evidencia científica señala que los impactos negativos de las crisis producidas por el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural serán significativos, resultando en diversas y profundas alteraciones de largo plazo, que afectarán la estabilidad del planeta tierra y los cimientos de la economía y la sociedad. Adicionalmente, dada la trayectoria actual de las emisiones y de la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, la comunidad científica ha señado que será casi inevitable detener estos impactos.

Esta evidencia plantea la importancia de redoblar y concentrar esfuerzos en la estabilización de las condiciones climáticas y en hacer frente a la pérdida de la biodiversidad y del capital natural. Para esto, se requieren acciones coordinadas y a gran escala que permitan movilizar los recursos para las transformaciones estructurales requeridas para ajustar el aparato productivo de los países y, de esta manera, transicionar hacia una economía baja en carbono, sostenible y resiliente.

Estos retos suponen implicaciones potenciales para los sistemas financieros y su estabilidad.Los riesgos para la estabilidad financiera derivados del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural se pueden categorizar en riesgos físicos y de transición. El valor de los activos y pasivos financieros se puede afectar negativamente por cuenta de los impactos actuales o potenciales de los eventos o cambios de patrones asociados con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural (riesgos físicos) y de los ajustes requeridos para lograr economías sostenibles (riesgos de transición).

En este contexto, los reguladores y supervisores financieros han comenzado a abordar estos asuntos, con el propósito de que el sistema financiero gestione los riesgos asociados y contribuya a la movilización de los recursos para inversiones verdes. Para esto, comprender cómo el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural afectan las economías y al sistema financiero es fundamental, así como definir estrategias que permitan generar capacidades y pavimentar el camino para la incorporación estratégica en las actividades y en la toma de decisiones de estos asuntos por parte de las entidades financieras. La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) ha diseñado y desarrollado su Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático, con el objetivo de incluir en el ADN del sistema financiero colombiano la gestión de los riesgos y oportunidades asociados con los asuntos ambientales, en especial con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural.

El presente Documento Técnico presenta la Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático de la SFC y su hoja de ruta, exponiendo tanto los objetivos definidos en la Estrategia, como los principales hitos alcanzados hasta la fecha y los pasos a seguir en los próximos años. El Documento contiene dos secciones aparte de la introducción. En la primera se presenta el marco conceptual, con el contexto frente al cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, el impacto para el sector financiero de estos asuntos; el desarrollo de las finanzas verdes; y el rol del regulador y supervisor financiero. En la segunda se presenta la Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático, con sus objetivos y cinco dimensiones, así como la hoja de ruta para cada dimensión, incluyendo la visión del supervisor, los hitos alcanzados hasta la fecha y las acciones trazadas para los próximos años. Finalmente, en los anexos del Documento Técnico se encuentra la explicación resumida de la hoja de ruta de cada dimensión de la Estrategia y las hojas de ruta específicas para las industrias de seguros y establecimientos de crédito.

1. Introducción

El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural se han convertido en dos de los grandes retos del siglo XXI. Según el último Informe de Percepción de Riesgos Globales (GRPS 2021, por su sigla en inglés) del World Economic Forum, entre los riesgos de mayor probabilidad de materialización en los próximos años se encuentran: los climas extremos, el fracaso de la acción climática y el daño ambiental causado por el hombre1. La creciente evidencia científica señala que los impactos negativos de las crisis producidas por el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural serán significativos, resultando en diversas y profundas alteraciones de largo plazo, que afectarán la estabilidad del planeta tierra y los cimientos de la economía y la sociedad. Adicionalmente, dada la trayectoria actual de las emisiones y de la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, la comunidad científica ha señado que será casi inevitable detener estos impactos.

Esta evidencia plantea la importancia de redoblar y concentrar esfuerzos en la estabilización de las condiciones climáticas y en hacer frente a la pérdida de la biodiversidad y del capital natural. Para esto, se requieren acciones coordinadas y a gran escala que permitan movilizar los recursos para las transformaciones estructurales requeridas para ajustar el aparato productivo de los países y, de esta manera, transicionar hacia una economía baja en carbono, sostenible y resiliente.

Estos retos suponen implicaciones potenciales para los sistemas financieros y su estabilidad.Los riesgos para la estabilidad financiera derivados del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural se pueden categorizar en riesgos físicos y de transición. El valor de los activos y pasivos financieros se puede afectar negativamente por cuenta de los impactos actuales o potenciales de los eventos o cambios de patrones asociados con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural (riesgos físicos) y de los ajustes requeridos para lograr economías sostenibles (riesgos de transición).

En este contexto, los reguladores y supervisores financieros han comenzado a abordar estos asuntos, con el propósito de que el sistema financiero gestione los riesgos asociados y contribuya a la movilización de los recursos para inversiones verdes. Para esto, comprender cómo el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural afectan las economías y al sistema financiero es fundamental, así como definir estrategias que permitan generar capacidades y pavimentar el camino para la incorporación estratégica en las actividades y en la toma de decisiones de estos asuntos por parte de las entidades financieras. La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) ha diseñado y desarrollado su Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático, con el objetivo de incluir en el ADN del sistema financiero colombiano la gestión de los riesgos y oportunidades asociados con los asuntos ambientales, en especial con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural.

El presente Documento Técnico presenta la Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático de la SFC y su hoja de ruta, exponiendo tanto los objetivos definidos en la Estrategia, como los principales hitos alcanzados hasta la fecha y los pasos a seguir en los próximos años. El Documento contiene dos secciones aparte de la introducción. En la primera se presenta el marco conceptual, con el contexto frente al cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, el impacto para el sector financiero de estos asuntos; el desarrollo de las finanzas verdes; y el rol del regulador y supervisor financiero. En la segunda se presenta la Estrategia de Finanzas Verdes y Cambio Climático, con sus objetivos y cinco dimensiones, así como la hoja de ruta para cada dimensión, incluyendo la visión del supervisor, los hitos alcanzados hasta la fecha y las acciones trazadas para los próximos años. Finalmente, en los anexos del Documento Técnico se encuentra la explicación resumida de la hoja de ruta de cada dimensión de la Estrategia y las hojas de ruta específicas para las industrias de seguros y establecimientos de crédito.

1 World economic Forum (2021). The Global Risk Report 2021. 16th Edition. Disponible en:

https://www3.weforum.org/docs/WEF_The_Global_Risks_Report_2021.pdf 4

2Comisión Europea. Biodiversity and Climate Change. Disponible en: https://ec.europa.eu/environment/nature/climatechange/index_en.htm 3Naciones Unidas (2020). Beyond Business as Usual: Biodiversity targets and finance. Disponible en:

https://www.unepfi.org/publications/banking-publications/beyond-business-as-usual-biodiversity-targets-and-finance/ 4El aumento de las lluvias y las inundaciones ha aumentado la aparición de enfermedades diarreicas, incluido el cólera y otras infecciones gastrointestinales. En las regiones evaluadas, algunos desafíos de salud mental están asociados con el aumento temperaturas, traumatismos por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos y pérdida de medios de subsistencia. El aumento de la exposición al humo de los incendios forestales, el polvo atmosférico y los aeroalérgenos se ha asociado con enfermedades cardiovasculares y respiratorias sensibles al clima. Así mismo, los servicios de salud se han visto interrumpidos por eventos extremos como inundaciones.

2. Marco conceptual

2.1. El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural

El cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, generados por las actividades humanas, se constituyen en dos de las principales amenazas para el desarrollo de la humanidad y la estabilidad del planeta tierra, afectando, a nivel global, los cimientos de las economías y, en particular, la seguridad alimentaria e hídrica, los medios de vida y la salud y calidad de vida de millones de personas. Ambos asuntos son altamente interdependientes. No se puede abordar el cambio climático sin abordar la pérdida de la biodiversidad y del capital natural ni viceversa2 . Uno de los impulsores de la pérdida de la biodiversidad y del capital natural es el cambio climático, cuyo impacto sobre la biodiversidad ha generado un efecto dominó3 ; y, de igual manera, el deterioro en la naturaleza y la pérdida de biodiversidad exacerban el cambio climático. Adicionalmente, los impactos del cambio climático y de la pérdida de la biodiversidad y del capital natural son concurrentes, interactúan y se acrecientan con las dinámicas sociales asociadas con el crecimiento de la población mundial y la urbanización; la desigualdad social; y la pobreza, así como con los impactos de la reciente pandemia global.

El cambio climático

El aumento en la temperatura y en la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos ha provocado impactos irreversibles al planeta, en la medida en que los sistemas naturales y humanos están siendo presionados más allá de su capacidad de adaptación.

De acuerdo con el sexto informe del IPCC publicado en 2021, el cambio climático está afectando cada vez más a los ecosistemas y sus servicios ecosistémicos. El informe reconoce que la extensión y la magnitud de los impactos observados del cambio climático son mayores que los arrojados en las últimas evaluaciones anuales realizadas.

Dentro de estos impactos, se destaca, con nivel de confianza medio o alto: la decoloración y mortalidad de corales de aguas cálidas; la desaparición y quema de árboles por las sequias e incendios forestales; el funcionamiento limitado de infraestructura clave; el deterioro de la calidad del aire en algunas ciudades por cuenta de las olas de calor; la afectación de la salud física y mental de las personas4 ; y problemas de seguridad alimentaria e hídrica por cuenta de las inundaciones. En todas las regiones, se observa que los ecosistemas y la población más vulnerable están siendo afectados de manera desproporcionada.

Frente a los riesgos e impactos proyectados, el IPCC señala que, si no se logran reducir las emisiones de forma urgente y ambiciosa, la integridad, el funcionamiento y la resiliencia de los ecosistemas y las especies marinas, de agua dulce y terrestres, se verán amenazadas al aproximarse o exceder límites históricos, afectando, de esta manera, los medios de vida y la seguridad alimentaria para la especie humana. Por ejemplo, se estima que, ante un aumento de 3 grados centígrados frente a los niveles preindustriales, más del 80% de las especies marinas en las regiones tropicales de los océanos Índico y Pacífico experimentarán condiciones climáticas potencialmente peligrosas.

5IPCC (2021). Sixth Assessment Report. Technical Summary. Disponible en:

https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/downloads/report/IPCC_AR6_WGII_FinalDraft_TechnicalSummary.pdf 6IPCC (2021). Sixth Assessment Report. Regional fact sheet – Central and South America. Disponible en:

https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/downloads/factsheets/IPCC_AR6_WGI_Regional_Fact_Sheet_Central_and_South_America.pdf 7E2050 Colombia. Estrategia climática de largo plazo de Colombia E2050 para cumplir con el Acuerdo de París. Disponible en:

https://unfccc.int/sites/default/files/resource/COL_LTS_Nov2021.pdf 8IPBES (2020). El informe sobre la Evaluación Mundial sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los Ecosistemas. Disponible en:

https://ipbes.net/sites/default/files/2020-02/ipbes_global_assessment_report_summary_for_policymakers_es.pdf 9WWF (2020). Informe Planeta Vivo 2020. Disponible en: https://wwf.panda.org/es/campanas_ambientales/ipv2020/ 10IPBES (2019). El informe sobre la Evaluación Mundial sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los Ecosistemas. Disponible en:

https://ipbes.net/sites/default/files/2020-02/ipbes_global_assessment_report_summary_for_policymakers_es.pdf 11La economía de la biodiversidad: El Informe Dasgupta. Disponible en:

https://www.wiltonpark.org.uk/wp-content/uploads/2021/02/HMT-Dasgupta-Review_Headline-Messages_Spanish-Final.pdf

Con un aumento superior a los 4 grados centígrados, estos impactos proyectados se expanden, incluyendo la desaparición de aproximadamente el 50% de las especies marinas tropicales y cambios en la biomasa en el 35% de la superficie terrestre mundial5.

Para las subregiones de Suramérica y Centroamérica, el IPCC proyecta, con un nivel de confianza alto, que la temperatura promedio continuará aumentando a un ritmo superior al promedio mundial. En la zona noroccidental de Suramérica, en donde se encuentra Colombia, se estima, con un nivel de confianza alto, un aumento en la intensidad y frecuencia de las precipitaciones extremas y de las inundaciones pluviales ante un aumento de 2 grados centígrados, así como un incremento en el número de días secos y la frecuencia de sequías6.

De acuerdo con la Estrategia 2050, los principales impactos que Colombia viene sufriendo asociados al cambio climático, son la pérdida acelerada de los nevados y glaciares de alta montaña; impactos significativos en la variabilidad climática (aumento de lluvias por encima del percentil 95 y en otros momentos del año y otras regiones, aumento de las sequías), el aumento en el número de huracanes que afectan las costas e islas colombianas en el caribe de manera directa o indirecta, el blanqueamiento de corales, la extinción de especies; la pérdida de recursos hídricos y el aumento en la susceptibilidad a la desertificación. En cuanto a los impactos proyectados, las evaluaciones del cambio climático indican una disminución de la precipitación en promedio del 11% con valores tan altos como 51% en reducción de las lluvias y aumento en la temperatura media de 5,4 °C en el escenario más desfavorable posible en términos de emisiones en el largo plazo7.

La pérdida de la biodiversidad y del capital natural

El ritmo del cambio global en la naturaleza durante los últimos cincuenta años no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Según el Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de IPBES (2019), alrededor de 1 millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción8 y el Informe Planeta Vivo de WWF (2020) señala una disminución promedio del 68% en las poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 20169. Esta pérdida de diversidad, incluida la diversidad genética, plantea un grave riesgo para la seguridad alimentaria mundial, ya que debilita la resiliencia de muchos sistemas agrícolas ante las amenazas como las plagas, los patógenos y el cambio climático10.

Según el Informe Gasgupta: la Economía de la Biodiversidad, “esas disminuciones están socavando la productividad, la resiliencia y la adaptabilidad de la naturaleza y, a su vez, están alimentando el riesgo extremo y la incertidumbre para nuestras economías y nuestro bienestar”11 .

América Latina y el Caribe tienen un potencial en diversidad biológica. De acuerdo con UNEP y WCMC, en la región se encuentra alrededor del 60% de la vida terrestre del planeta y la biomasa de la región varía desde humedales y ecosistemas costeros a desiertos, bosques tropicales, extensas praderas de sabana y hábitats andinos de gran altitud. Este mismo informe señala además que los bosques de tierras bajas son de los más abundantes de la Tierra en diversidad de especies, y los bosques montañosos y páramos de los Andes albergan una amplia gama de especies endémicas y de distribución reducida (UNEP-WCMC 2016)12 .

Sin embargo, los esfuerzos emprendidos en las distintas jurisdicciones no han sido suficientes para frenar la pérdida de biodiversidad. De acuerdo con Planeta Vivo, América Latina muestran el mayor descenso entre las regiones, con una disminución promedio del 94% en las poblaciones de vertebrados estudiadas 13 .

Colombia, en particular, es el tercer país más biodiverso del mundo, después de Brasil e Indonesia, con entre 200.000 y 900.000 especies, cinco Reservas de la Biosfera, doce humedales de importancia internacional y 59 áreas naturales protegidas pertenecientes al Sistema de Parques Nacionales Naturales14. Esta rica biodiversidad proporciona a su vez servicios ecosistémicos como lo son la comida, el agua, la energía, materias primas, medicamentos, la regulación del clima, captura de CO2, turismo, entre otros, apoyando al desarrollo del país.

De acuerdo con el Instituto Humbolt, la biodiversidad colombiana ha evidenciado una disminución promedio del 18%. La mayor amenaza está en la pérdida de hábitats naturales, relacionada, principalmente, con la agricultura y la ganadería extensiva. Entre los impactos observados y proyectados asociados con la pérdida de la biodiversidad, del capital natural y de las funciones ecosistémicas en Colombia, se encuentran el riesgo de invasiones biológicas, vacíos de información, la presencia de especies invasoras, cambios en las condiciones climáticas y actividades humanas de diversa índole como la deforestación, la minería ilegal, los cultivos ilícitos, la sobreexplotación de especies silvestres y recursos naturales, la expansión de la frontera agrícola y pecuaria, el tráfico, la caza, la depredación, la contaminación del agua, expansión urbana e industrial, entre otras.

Estas amenazas generan impactos en los ecosistemas, así como pérdidas económicas sectoriales que deben ser consideradas, teniendo en cuenta que se estima que el capital natural de Colombia representa el 12% de la riqueza del país, cerca del 10% de la producción se deriva directamente de la naturaleza y cerca del 16% del empleo está relacionado con actividades agropecuarias15 . Por ejemplo, la pérdida de los bosques ocasiona una disminución significativa de la captura de GEI en el país, aumenta su vulnerabilidad frente al cambio climático, genera una pérdida en algunos de los servicios ecosistémico que los bosques ofrecen, tal como la capacidad de regulación tanto de la calidad del aire como del clima, y en el caso en el que no se controle el aumento de la deforestación, podría generar pérdidas cercanas a $ 1,5 billones de pesos en el PIB colombiano para el año 203016 .

12UNEP-WCMC (2016) El estado de la biodiversidad en América Latina y el Caribe. UNEP-WCMC, Cambridge, Reino Unido.

https://www.cbd.int/gbo/gbo4/outlook-grulac-es.pdf 13WWF. Informe Planeta Vivo 2020. Disponible en: https://wwf.panda.org/es/campanas_ambientales/ipv2020/ 14SiB Colombia (2022). Disponible en: Biodiversidad de Colombia en cifras 2022 - SiB Colombia, tomado del documento Diagnóstico y Benchmarking Biodiversidad desarrollado por NINT para la SFC.

15Lange et al., 2018- Citado por la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de Colombia, 2021. Disponible en: http://www.humboldt.org.co/images/pdf/RTD%20Final%20v290521%20Lanzamiento.pdf 16Documento Diagnóstico y Benchmarking Biodiversidad desarrollado por NINT para la SFC.

17IPBES e IPCC (2021). Biodiversity and Climate Change: Workshop Report. Disponible en:

https://ipbes.net/sites/default/files/2021-06/20210609_workshop_report_embargo_3pm_CEST_10_june_0.p df 18OECD (2017). Investing in Climate, Investing in Growth, OECD Publishing, Paris. Disponible en:

http://dx.doi.org/10.1787/9789264273528-en 19Climate Policy Initiative. Global Landscape of Climate Finance 2021. Disponible en:

https://www.climatepolicyinitiative.org/wp-content/uploads/2021/10/Full-report-Global-Landscape-of-Climat e-Finance-2021.pdf 20UNEP (2021). State of Finance for Nature. Disponible en:

https://www.unep.org/resources/state-finance-nature 21Documento Diagnóstico y Benchmarking Biodiversidad desarrollado por NINT para la SFC.

22SISCLIMA. Estrategia Nacional de Financiamiento Climático. Disponible en:

https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Ambiente/Finanzas%20del%20Clima/Estrategia%20nacional%20de%20fi nanciamiento%20clim%C3%A1tico.pdf

Combatir el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y del capital natural requiere de acciones integradas, complementarias y urgentes. Se necesita, en los próximos años, un cambio transformador, sumando esfuerzos globales y acciones locales, tanto en la sociedad como en la economía, para trazar el camino hacia un futuro sostenible. Esto requerirá abordar ambas crisis juntas.

Ampliar el uso de soluciones basadas en la naturaleza y descarbonizar las economías son parte fundamental de este trabajo. La comunidad científica viene trabajando en distintas acciones para generar sinergias y compensaciones entre el clima y la biodiversidad, entre las que se encuentran el aumento de la capacidad de las especies o ecosistemas para adaptarse a aquellos cambios climáticos que no se pueden evitar17 . El texto final de la COP26 señala “la importancia de proteger, conservar y restaurar la naturaleza y los ecosistemas para lograr el objetivo de temperatura del Acuerdo de París, a través de los bosques y otros ecosistemas terrestres y marinos que actúan como sumideros y reservorios de gases de efecto invernadero y de la protección de la biodiversidad”.

La OCDE estimó que, a nivel mundial, se necesitarán 6,35 billones de euros al año para cumplir los objetivos del Acuerdo de París para 203018 . De acuerdo con el informe de CDP Global Landscape of Climate Finance 2021, la financiación total para la lucha contra el cambio climático ha aumentado constantemente durante la última década, alcanzando los USD 632 mil millones en 2019/2020. Sin embargo, los flujos se han ralentizado en los últimos años y las inversiones a sectores económicos con altas emisiones de GEI continúan creciendo y exceden en magnitud la nueva financiación hacia la mitigación y adaptación climática, contrarrestando, de esta manera, su impacto. El informe enfatiza en que los flujos actuales e históricos de financiación no son suficientes para cumplir los objetivos climáticos acordados internacionalmente para 2030 tendientes a lograr un planeta bajo en carbono y resiliente; y, de esta manera, evitar los impactos más peligrosos del cambio climático y, por lo tanto, se requiere de un aumento de al menos un 590% en la financiación climática anual19 .

Por su parte, el informe de Naciones Unidas State of Finance for Nature 2021 encontró que se movilizaron aproximadamente USD 133 mil millones al año hacia soluciones basadas en la naturaleza, de los cuales, los fondos públicos constituyen el 86% y la financiación privada el 14% restante20 . Teniendo como referencia un panorama de acción inmediata, cerrar la brecha global representa alcanzar la cifra de USD 536 billones al año, cuatro veces el valor invertido hoy en día. Esta estimación es consistente con el trabajo de Deutz et al.

(2020), que ubica la brecha de financiación global entre USD 598 – 824 billones para 2030. En cualquier caso, ambas publicaciones reafirman la visión de que los flujos financieros para la biodiversidad se encuentran muy por debajo de las necesidades para su conservación y el mantenimiento de sus servicios ecosistémicos. Colombia, de acuerdo con la iniciativa para la financiación de la biodiversidad- BIOFIN del PNUD, durante los últimos 10 años, ha invertido alrededor de $ 2 billones de pesos del presupuesto público anual en biodiversidad, cifra que supera el promedio mundial pero que está por debajo del promedio de América Latina y el Caribe21 .

Los compromisos de financiamiento climático y de la biodiversidad de Colombia deben traducirse en acciones, que requieren que todos los actores públicos y privados alineen sus inversiones y planes de acción.

Para Colombia, el DNP estimó en 2017 que se necesitarían $ 57,4 billones de pesos ($ 3,1 billones de pesos anuales hasta el 2030) para lograr la reducción de emisiones pactadas en los primeros NDC y $31,8 billones de pesos ($ 2 billones de pesos anuales) para evitar los impactos del fenómeno de la niña 2010-201122 .

2.2. El sector financiero parte de la solución

Las mediciones del sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) de financiamiento climático muestran una brecha de financiación tanto en la meta de mitigación como de adaptación de la anterior NDC: el monto financiado para mitigación no sobrepasa el 40% del total anual necesario. Las necesidades de financiación de la nueva NDC, aun sin estimar, serán mucho mayores.

Por su parte, para preservar los servicios ecosistémicos e implementar el Plan de Acción Nacional de Gestión de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos 2017 - 2030 (PAB), de acuerdo con las estimaciones BIOFIN (2017), es necesaria una inversión de USD 4,8 billones. En la misma línea, el Plan Financiero elaborado por BIOFIN (2018), identificó la necesidad de aumentar la inversión en biodiversidad en USD 22 millones por año de 2017 a 2030 para cumplir con el PAB. Actualmente, se estima que este plan mantiene un déficit de financiación del 32%, que asciende a los $ 6 billones de pesos (BIOFIN, 2021), cifra que llama la atención sobre la necesidad de movilizar recursos para protección y conservación de la biodiversidad en Colombia.

Aunque aún existe una brecha de financiación de las necesidades ambientales del país, se destaca el crecimiento del mercado de bonos verdes en Colombia. A mayo de 2022, las emisiones acumuladas de bonos verdes de entidades financieras y empresas del sector real alcanzaron cerca de $2,3 billones de pesos. Adicionalmente, con el objetivo de promover el desarrollo de los mercados de capitales verdes colombianos, en 2021 la Nación adoptó el Marco de Referencia de Bonos Verdes y realizó la primera emisión de bonos verdes soberanos en el mercado local, por un monto de $ 1,49 billones de pesos.

En este contexto, el sector financiero y el mercado de capitales desempeñan un papel fundamental en la reasignación masiva de recursos que requiere la transformación social y económica para cumplir con los compromisos de financiamiento climático y de la biodiversidad. En particular, dado que las entidades financieras contribuyen a la asignación de recursos en toda la economía a través de su función de intermediación, sus decisiones estratégicas juegan un rol crucial a la hora de definir si la transición hacia una economía sostenible tiene éxito o fracasa. Esta transición supone importantes oportunidades para todas las entidades del sistema financiero.

Específicamente, el sector tiene la oportunidad de contribuir a la transición en la medida en que logren proporcionar financiamiento para proyectos y actividades verdes, que permitan tener una economía inclusiva, sostenible, biodiversa, baja en carbono y resiliente, como aquellos asociados con el transporte bajo en carbono, la construcción sostenible, las energías renovables y eficiencia energética, las soluciones basadas en la naturaleza, las tecnologías agrícolas resilientes al clima o las prácticas de gestión de la tierra más sostenibles. También podrían promover una transición ordenada apoyando la transformación de industrias intensivas en carbono en negocios más sostenibles23. Desde la perspectiva de la naturaleza, el sector puede aprovechar las oportunidades relacionadas con actividades que creen resultados positivos para las empresas, las entidades financieras y la naturaleza, al evitar o reducir el impacto en la naturaleza o contribuir a su restauración. Estas oportunidades se materializan cuando las empresas mitigan los riesgos físicos relacionados con sus dependencias de servicios ecosistémicos amenazados, y los riesgos de transición asociados a sus impactos en la naturaleza, o a través de las transformaciones estratégicas de los modelos de negocios, productos, servicios e inversiones que activamente reduzcan o reversen la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, incluyendo la implementación, financiación o aseguramiento de soluciones basadas en la naturaleza24 .

Los bancos podrán ampliar su portafolio de productos de crédito y de leasing para incluir líneas verdes, sociales o sostenibles, supliendo las necesidades nacientes de financiación de una economía en transición y más resiliente; además, podrán diversificar sus mecanismos de fondeo, a través de emisiones temáticas, con un apetito creciente en el mercado de capitales. Por su parte, el sector asegurador juega un rol fundamental, desde su función de administrador de riesgos e inversionista institucional, destacándose su experiencia en la gestión de riesgos climáticos y la información utilizada respecto a niveles de exposición y vulnerabilidad de estos riesgos; así como su capacidad para cubrir estos riesgos y contribuir a la resiliencia climática y promover estrategias de adaptación, con el fin de llevar estos riesgos a niveles tolerables.

Finalmente, los administradores de recursos de terceros y gestores de activos pueden aprovechar las oportunidades derivadas del cambio climático, diseñando productos y portafolios que respondan a las necesidades, preferencias y valores de sus clientes, ya sea a través de la incorporación de los factores ASG en el proceso de inversión; o a través de inversiones temáticas, cuyos recursos se destinan específicamente a proyectos ambientales o sociales; o a través de inversiones de impacto, en donde la inversión pretende obtener un resultado ambiental o social cuantificable; o a través del involucramiento con las empresas para promover la transformación de sus negocios hacia la sostenibilidad.

Las mediciones del sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) de financiamiento climático muestran una brecha de financiación tanto en la meta de mitigación como de adaptación de la anterior NDC: el monto financiado para mitigación no sobrepasa el 40% del total anual necesario. Las necesidades de financiación de la nueva NDC, aun sin estimar, serán mucho mayores.

Por su parte, para preservar los servicios ecosistémicos e implementar el Plan de Acción Nacional de Gestión de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos 2017 - 2030 (PAB), de acuerdo con las estimaciones BIOFIN (2017), es necesaria una inversión de USD 4,8 billones. En la misma línea, el Plan Financiero elaborado por BIOFIN (2018), identificó la necesidad de aumentar la inversión en biodiversidad en USD 22 millones por año de 2017 a 2030 para cumplir con el PAB. Actualmente, se estima que este plan mantiene un déficit de financiación del 32%, que asciende a los $ 6 billones de pesos (BIOFIN, 2021), cifra que llama la atención sobre la necesidad de movilizar recursos para protección y conservación de la biodiversidad en Colombia.

Aunque aún existe una brecha de financiación de las necesidades ambientales del país, se destaca el crecimiento del mercado de bonos verdes en Colombia. A mayo de 2022, las emisiones acumuladas de bonos verdes de entidades financieras y empresas del sector real alcanzaron cerca de $2,3 billones de pesos. Adicionalmente, con el objetivo de promover el desarrollo de los mercados de capitales verdes colombianos, en 2021 la Nación adoptó el Marco de Referencia de Bonos Verdes y realizó la primera emisión de bonos verdes soberanos en el mercado local, por un monto de $ 1,49 billones de pesos.

En este contexto, el sector financiero y el mercado de capitales desempeñan un papel fundamental en la reasignación masiva de recursos que requiere la transformación social y económica para cumplir con los compromisos de financiamiento climático y de la biodiversidad. En particular, dado que las entidades financieras contribuyen a la asignación de recursos en toda la economía a través de su función de intermediación, sus decisiones estratégicas juegan un rol crucial a la hora de definir si la transición hacia una economía sostenible tiene éxito o fracasa. Esta transición supone importantes oportunidades para todas las entidades del sistema financiero.

Específicamente, el sector tiene la oportunidad de contribuir a la transición en la medida en que logren proporcionar financiamiento para proyectos y actividades verdes, que permitan tener una economía inclusiva, sostenible, biodiversa, baja en carbono y resiliente, como aquellos asociados con el

23Financial Stability Institute (2022). FSI Briefs 2022. The regulatory response to climate risks: some challenges.

Disponible en: https://www.bis.org/fsi/fsibriefs16.htm 24 The TNFD Nature-related Risk & Opportunity Management and Disclosure Framework. Beta v0.1, 2022 Release.

transporte bajo en carbono, la construcción sostenible, las energías renovables y eficiencia energética, las soluciones basadas en la naturaleza, las tecnologías agrícolas resilientes al clima o las prácticas de gestión de la tierra más sostenibles. También podrían promover una transición ordenada apoyando la transformación de industrias intensivas en carbono en negocios más sostenibles23. Desde la perspectiva de la naturaleza, el sector puede aprovechar las oportunidades relacionadas con actividades que creen resultados positivos para las empresas, las entidades financieras y la naturaleza, al evitar o reducir el impacto en la naturaleza o contribuir a su restauración. Estas oportunidades se materializan cuando las empresas mitigan los riesgos físicos relacionados con sus dependencias de servicios ecosistémicos amenazados, y los riesgos de transición asociados a sus impactos en la naturaleza, o a través de las transformaciones estratégicas de los modelos de negocios, productos, servicios e inversiones que activamente reduzcan o reversen la pérdida de la biodiversidad y del capital natural, incluyendo la implementación, financiación o aseguramiento de soluciones basadas en la naturaleza24 .

Los bancos podrán ampliar su portafolio de productos de crédito y de leasing para incluir líneas verdes, sociales o sostenibles, supliendo las necesidades nacientes de financiación de una economía en transición y más resiliente; además, podrán diversificar sus mecanismos de fondeo, a través de emisiones temáticas, con un apetito creciente en el mercado de capitales. Por su parte, el sector asegurador juega un rol fundamental, desde su función de administrador de riesgos e inversionista institucional, destacándose su experiencia en la gestión de riesgos climáticos y la información utilizada respecto a niveles de exposición y vulnerabilidad de estos riesgos; así como su capacidad para cubrir estos riesgos y contribuir a la resiliencia climática y promover estrategias de adaptación, con el fin de llevar estos riesgos a niveles tolerables.

Finalmente, los administradores de recursos de terceros y gestores de activos pueden aprovechar las oportunidades derivadas del cambio climático, diseñando productos y portafolios que respondan a las necesidades, preferencias y valores de sus clientes, ya sea a través de la incorporación de los factores ASG en el proceso de inversión; o a través de inversiones temáticas, cuyos recursos se destinan específicamente a proyectos ambientales o sociales; o a través de inversiones de impacto, en donde la inversión pretende obtener un resultado ambiental o social cuantificable; o a través del involucramiento con las empresas para promover la transformación de sus negocios hacia la sostenibilidad.

25TCFD (2017). Final Report. Recommendations of the Task Force on Climate related Financial Disclosures. Disponible en:

https://assets.bbhub.io/company/sites/60/2021/10/FINAL-2017-TCFD-Report.pdf 26Mark Carney (2015). Breaking the tragedy of the horizon – climate change and financial stability. Disponible en: https://www.bis.org/review/r151009a.pdf

Recuadro 2: Riesgos físicos y de transición derivados del cambio climático

Riesgos físicos que resultan de los impactos directos e indirectos de un clima cambiante y de la transformación de los patrones meteorológicos y climatológicos. Los riesgos físicos son considerados agudos, cuando son provocados por un desastre en específico o por el aumento en los fenómenos meteorológicos extremos y/o de inicio rápido como avenidas torrenciales, deslizamientos, ciclones, inundaciones y olas de calor; o crónico, cuando obedecen a cambios a largo plazo en los patrones climáticos, como cambios en los regímenes de precipitación y variabilidad extrema en los patrones climáticos, aumento de la temperatura media de la región y aumento de los niveles del mar [Fuente: TCFD].

Riesgos de transición que resultan de la transición a una economía baja en emisiones de carbono, que puede generar cambios políticos, tecnológicos y en el mercado para abordar las medidas de mitigación y adaptación relacionadas con el cambio climático. Dependiendo de la naturaleza, la velocidad y el enfoque de estos cambios, los riesgos de transición pueden suponer riesgos de diferentes niveles para las organizaciones.

Recuadro 1. Soluciones basadas en la naturaleza

Las soluciones basadas en la naturaleza son acciones para proteger, gestionar de manera sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados para enfrentar efectivamente los retos de la sociedad, al tiempo que se provee bienestar humano y beneficios para la biodiversidad. También se ha identificado el potencial de las soluciones climáticas naturales como soluciones de resiliencia, así como para la mitigación y adaptación al cambio climático. Se espera un aumento importante en este subconjunto de soluciones basadas en la naturaleza, dados los crecientes efectos físicos del cambio climático y dado que las organizaciones vienen realizando compromisos net zero frente a sus emisiones de carbono.

Respecto del cambio climático, el sistema financiero está expuesto a riesgos derivados de los daños causados por: (i) los efectos físicos del cambio climático y la degradación ambiental, (ii) la desvalorización de activos en sectores intensivos en carbono, causada por la transición hacia una economía baja en carbono y más circular25y (iii) las pérdidas derivadas de riesgos de responsabilidad civil, en los cuales un tercero identifica que la entidad ha fallado al identificar o mitigar los riesgos climáticos y derivados de la naturaleza26.

2.3.El sector financiero y la gestión de los riesgos financieros derivados del cambio climático y de la pérdida de la biodiversidad y el capital natural

La creciente evidencia científica frente a los impactos del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad y el capital natural en la sostenibilidad del planeta, la salud y el bienestar de las personas, plantea la necesidad de gestionar estos asuntos como una fuente de riesgos para las empresas de un amplio número de sectores económicos, que amenaza la estabilidad de la economía, con potenciales efectos sobre la sostenibilidad y estabilidad del sistema financiero.

27GFS (2021). Biodiversity and financial stability: building the case for action. Disponible en:

https://www.ngfs.net/sites/default/files/medias/documents/biodiversity_and_financial_stablity_building_the_case_for_action.pdf 28The TNFD (2022). Nature-related Risk & Opportunity Management and Disclosure Framework. Beta v0.1, Release. Disponible en: https://tnfd.global 29University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership (2021). Handbook for Nature-related Financial Risks: Key concepts and a framework for identification.Disponible en:

https://www.cisl.cam.ac.uk/resources/sustainable-finance-publications/handbook-nature-related-financial-risks

Recuadro 3: Riesgos físicos y de transición derivados de la pérdida de la biodiversidad y el capital natural

La actividad humana impulsa la pérdida de la naturaleza, lo que a su vez afecta y pone en riesgo el capital natural, reduciendo la capacidad de la naturaleza para proveer, de manera temporal o permanente, los servicios ecosistémicos de los que dependen las compañías. Estos efectos, corresponden a los riesgos físicos derivados de la pérdida de la naturaleza.

Por otra parte, la pérdida de la naturaleza también puede llevar a la materialización de riesgos de transición, los cuales surgen de la desalineación entre la estrategia de una organización o de un inversionista y el entorno cambiante en el que opera. Los desarrollos que propendan por detener o reversar los daños a la naturaleza, tales como políticas, regulaciones, desarrollos tecnológicos o cambios en el comportamiento de los consumidores, pueden resultar en riesgos de transición que pueden tener impactos económicos en algunas compañías y en consecuencia en las entidades financieras vinculadas a ellos como inversionistas, prestamistas o aseguradoras.

Por su parte, Mark Carney identificó, en su discurso Breaking the tragedy of the horizon – climate change and financial stability en 2015, los riesgos de responsabilidad civil como otro de los canales de impacto del cambio climático en la estabilidad financiera, y los definió como aquellos riesgos que “…podrían surgir mañana si las partes que han sufrido pérdidas o daños por los efectos del cambio climático buscan una compensación de aquellos a quienes responsabilizan”, además, señaló que estos riesgos pueden impactar principalmente a entidades intensivas en emisiones de carbono, así como a las aseguradoras con las que tengan cobertura de estos riesgos.

Además del cambio climático, los formuladores de políticas, la sociedad civil, las empresas y el sector financiero también han empezado a enfocarse en detener los impactos en la pérdida de la biodiversidad y fomentar la conservación del capital natural. En el ámbito financiero específicamente existe una creciente conciencia de los impactos significativos de las actividades económicas en la biodiversidad y las repercusiones que tienen sobre la estabilidad financiera, particularmente a través de las dependencias entre los activos a los cuales está expuesto el sistema financiero y los servicios ecosistémicos que la naturaleza presta. Algunos bancos centrales y supervisores financieros, incluido el Banco Central Europeo (BCE, 2020), también han comenzado a reconocer la pérdida de la biodiversidad como una fuente de riesgos ambientales, que genera potenciales riesgos financieros materiales, por lo que han empezado a tomar acciones dentro de sus mandatos de asegurar la estabilidad del sistema financiero27.

El marco para la gestión y divulgación de los riesgos y oportunidades financieras relacionados con la naturaleza, Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD, por su sigla en inglés), considera cinco fuentes de riesgo de pérdida de la naturaleza28 : (i) el cambio climático, que puede debilitar los ecosistemas,

(ii) las especies exóticas invasoras, ya sea animales o plantas, que al ser trasladadas de lugar afectan los ecosistemas existentes, (iii) el cambio en el uso del suelo, por ejemplo para agricultura, mediante la deforestación,

(iv) la sobre explotación de recursos naturales, en donde los recursos se consumen más rápido de lo que pueden ser reemplazados, y (v) la contaminación del aire, la tierra o el agua29 .

Recuadro 4: La trayectoria del sector financiero frente a la gestión de los riesgos ASG

Tradicionalmente, las empresas tanto del sector real como del sector financiero venían incorporado prácticas de responsabilidad corporativa, ambiental y social en sus negocios de manera voluntaria, para integrar las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en las relaciones con sus interlocutores. Dentro de estas prácticas, muchos bancos, por ejemplo, crearon unidades de negocio para atender a la población más pobre, diseñaron instrumentos para aumentar la financiación de impacto y generaron estrategias para apoyar metas ambientales de los países y las empresas. Sin embargo, estas estrategias resultan insuficientes si las instituciones financieras y los inversionistas no cuentan con sistemas de gestión que les permitan identificar, medir y gestionar los impactos ambientales y sociales de sus negocios.

Han surgido diversas iniciativas para abordar la necesidad de gestionar los riesgos ambientales y sociales. Los primeros en reconocerlo fueron los bancos, quienes desde el año 2003, con la adhesión a los Principios de Ecuador, definieron diez lineamientos voluntarios para que las entidades financieras identifiquen, evalúen y gestionen los riesgos ambientales y sociales de la financiación de proyectos, para los siguientes productos: (i) servicios de asesoría de financiamiento de proyectos, (ii) financiamiento de proyectos, (iii) préstamos corporativos relacionados con proyectos y (iv) préstamos puente. A la fecha, Bancolombia es la única signataria de los principios de Ecuador con domicilio en Colombia.

Algunos años más tarde, en 2006, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, invitó a un grupo de los más grandes inversionistas institucionales para unirse en el proceso de desarrollo de los Principios de Inversión Responsable, para la incorporación de los factores ambientales, sociales y de gobernanza (conocidos como factores ASG) en sus prácticas de inversión y de propiedad activa. De acuerdo con el directorio de signatarios PRI, actualmente 33 empresas colombianas se han adherido a los principios, de los cuales 23 son gestores de inversiones, ocho (8) son inversionistas institucionales, y dos (2) son proveedores de servicios.

Los riesgos físicos y de transición derivados del cambio climático y de la pérdida de la biodiversidad y el capital natural, pueden ser transferidos al sistema financiero a través de canales microeconómicos, cuando se presentan impactos directos o indirectos en los ingresos, gastos, activos, pasivos y capital de personas, empresas y gobiernos a los que se encuentren expuestas las entidades financieras, ya sea a través de sus carteras de créditos, sus portafolios de inversión, las reservas de seguros, entre otros productos y servicios financieros. Estos efectos también pueden ser macroeconómicos, cuando afectan la economía en la que operan las entidades financieras, así como a los fundamentales macroeconómicos, tales como el crecimiento, la productividad, los precios y el empleo.

La transmisión al sistema financiero de estos riesgos, se da mediante las exposiciones de las instituciones financieras en compañías vulnerables por su ubicación, actividad económica, dependencias y/o impactos en la naturaleza, en la medida en que las mismas son receptoras de financiación e inversión, son fuente de ingresos fiscales, así como eslabones…

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